–No lo sé, Eva, y no lo sabremos si me evitas–Confiesa, pero al realidad es que tampoco sabe muy bien qué busca. Sólo sabe que la situación cómo está no le gusta, pero ¿qué quiere? no tiene idea. Nunca la tiene. Antes de responder suelta una carcajada amarga, casi irónica–¿Y tú cómo sabes qué me gusta o qué siento?—La verdad es que la segunda pregunta ni él la puede responder, pero no le agrada que asuma las cosas. Sabe que no es cómo ella dice, eso es todo. Sacude la cabeza algunas veces–Déjalo, tampoco quiero que lo hagas por pena, o algo así.
es verdad, no puede ir por ahí asumiendo lo que el resto siente o piensa, pero es que tan pocas veces en su vida se ha visto aportando algo positivo a alguien que quizás éste es hasta su intento por alejarse antes de seguir causando destrozos, como ella cree, o mismo un extraño mecanismo de defensa en que sabotea cualquier cosa que parezca mínimamente buena por miedo. no llega a reprochar cuando última declaración la deja helada, en su lugar, y sólo sabe atinar a retener castaño con fuerte agarre en su brazo, mismo que por unos segundos no suelta: “adam, espera --” le gusta compañía opuesta, ¿por qué presenta tantas trabas? “no hago esto por pena, no seas así. de verdad me caes bien y creo que podríamos pasar tiempo juntos, es que...” bufa, finalmente lo suelta, “¿y si hacemos algo ahora?” después de todo, cierta intriga siempre le ha causado.








