Sus ojos eran todas las luces de una ciudad que ves desde muy lejos brillar en la oscuridad, después de un largo viaje en ruta. Su boca era la manzana que en todas las historias es el deseo, la oportunidad, lo prohibido y la tentación, juntas en una pieza roja de fruta.
Su pelo estaba creciendo como los rayos de sol que se abren paso a travĂ©s de las nubes, tan suaves e infinitos, tan Ăşnicos y multicolor que cada vez que los ves son distintos. Su sonrisa era el libro de magia más mágico del mundo, en Ă©l estaban los trucos y conjuros que hacĂan aparecer a todos los animales mĂticos, y a los que se supone ya estaban extintos.
Su alegrĂa era la más grande fortuna. Te hacĂa sentir como si vieras 40 estrellas fugaces y todas las auroras boreales en una misma noche. Su cara era lo más lindo de este planeta. Como si tuvieras 100 árboles de Navidad, 30 torres Eiffel y 15 Strips de las Vegas encendidos dentro de tu coche.
Un dĂa llegĂł al bosque donde ella vivĂa, una extraña bestia; tenĂa los colmillos de un dientes de sable, 30 metros de altura y una gran cresta.
Las aves, flores y demás animales no se explicaban quĂ© pasaba, no entendĂan por quĂ© la bestia sĂłlo aparecĂa donde ella estaba.
Todos comenzaron a abandonar el paĂs de las mil maravillas, hasta sus mejores amigas la dejaron sola. Todas las noches se escuchaban sus gritos por las pesadillas; nada crecĂa, las lagartijas escapaban de ahĂ sin cola.
El castillo donde vivĂa, hoy está destrozado. Solamente quedan la leyenda y las ruinas. Hace poco encontraron su cráneo y partes de su esqueleto con rastros de mordidas.
Los cientĂficos no se explican tantos signos de violencia y salvajismo. Les parece increĂble lo desgastada que se halla su dentadura; no saben por quĂ© su mandĂbula está tan chueca y sus dientes tan amorfos, es algo que nunca antes habĂan visto, es algo que los tiene absortos.
Hay varias teorĂas, la más aceptada es que cayĂł a un abismo y se golpeĂł tanto que su cuerpo quedĂł asĂ de deformado. La menos aceptada es un nivel jamás conocido de bruxismo. Se cree que ella siempre estaba tensa, que en las noches no dormĂa porque la despertaban el crujir de sus dientes y que en el dĂa tanto dolor la tenĂa iracunda, molesta.
Se sabe más sobre las profundidades de los océanos que de su vida, seguramente con los años muy pocos la recuerden y su historia quede perdida.
Para ti siempre será la bestia, tu bestia querida.
Para mi siempre será la estela, mi estela querida.