La viva imagen de su hermano junto a la melliza de Eithan, era factor suficiente para enternecer por completo a la rubia, casi imaginándose que serÃan ella y… ¡No! Já, qué va, ni lo pienses, Strandford. No podÃa permitirse a sà misma dejar que tales pensamientos fueran a más, tanto que éste algún dÃa se diera cuenta; dispuesta a eliminar cualquier pensamiento y sentimiento, le escribió al ojiazul, en lo que se planteaba muy bien qué dirÃa. —¿Para qué demonios voy a siquiera hablar?—. Se reprochó a sà misma, ocupando sus dones -claramente entregados por Atenea-. para asà idear un contrato, sin valor alguno, nada más sentimental. El escuchar la voz del otro, fue suficiente como para que ésta posara sus esferas esmeraldas en él. —Un acuerdo, que tenemos que aclarar ya. Isaac y Coraline salen, por lo cual… Nuestra relación no cambia ni un poco, Smart. Necesito que tú estés claro de eso. —.
¿Tanto problema para decir eso? Claro, simplemente era una excusa para verlo o bueno, asà lo pensaba él. Suspiró pesadamente al ver otra vez lo que traÃa en manos, no podÃa creer que se habÃa levantado de la cama para esto.-- Lo que más me importa a mà es la felicidad de Cora --aclaró serio.-- Pero está bien, si insistes tanto en que debe haber un acuerdo entre nosotros --rodó los ojos indiferente.-- ¿Tengo que firmar algo? Por cierto, yo creo que mientras estemos cerca de ellos debemos llevarnos bastante bien, no queremos que nuestros hermanos escapen a otro planeta porque sus familias se llevan mal, algo asà como Romeo y Julieta.










