Hasta aquí se ha mostrado a la pampa como el resultado de una historia de cambios climáticos dramatizada sobre una […]
Hasta aquí se ha mostrado a la pampa como el resultado de una historia de cambios climáticos dramatizada sobre una porción del continente sudamericano expuesta a las lluvias de ceniza de los volcanes sur andinos, que sepultaron el relieve anterior y, junto con el viento, le dieron su forma llana actual. Durante el último millón de años predominaron en el mundo condiciones de frío y aridez, lo que significó para la pampa intensos vientos fríos y secos, del oeste y suroeste. Si bien durante ese lapso hubo períodos cálidos y húmedos, alguno incluso mucho más intenso que el actual, el cuadro de aridez fue ampliamente dominante. Las formas principales del relieve de la pampa actual, esas ondulaciones características de varios kilómetros de ancho, se habrían generado durante la última glaciación que duró cerca de 70.000 años y cuyo clímax se sitúa hace entre 15.000 y 18.000 años. En ese momento los desiertos y semidesierto cubrían la pampa y el chaco. El Paraná tal vez no llegaría sino a los esteros del Ibera y los ríos de la región chaco pampeana apenas se insinuarían en las faldas orientales de las sierras de Salta, Tucumán y Catamarca. Este largo e intenso proceso borró casi todos los vestigios de paisajes anteriores y generó la planicie ondulada que hoy conocemos.















