El último vagón
En este último vagón del tren me toca sentarme para aprender a sobrellevar el duelo. El tren sigue su camino; nunca se detendrá, aunque yo aún quiera bajar en la estación donde todo cambió.
Fuiste la persona más íntima de mi vida. Conocías mis heridas, mis silencios y mis miedos. Y aun así, elegiste herirme justo ahí.
Yo solo quería un lugar en tu vida. Quería sentirme tu esposa, ser escuchada y elegida. Pero, intentando agradar y sostener lo nuestro, terminé perdiéndome a mí.
Hoy entiendo que no extraño solo a la persona que fuiste. Extraño la esperanza de que algún día fueras el hombre que imaginé.
Mi duelo no es solo por ti. Es por todos los sueños que jamás existieron.
Mientras este tren sigue avanzando, yo también. Porque la despedida más difícil no es dejar de amarte, sino volver a elegirme a mí.














