La misma habitación que tantas veces fue cómplice de lo prohibido, hoy, es la misma que es testigo de nuestro adiós.
¿Adiós?, ¿Ya cuántas veces nos hemos despedido?, ¿está es la definitiva?
Las cervezas me saben a melancolía y por primera vez la cama no me llama.
Porque quizá sabe que esta vez, ya no habrá una 'próxima', que los que entren después, no estarán dejando ir un futuro como nosotros.
Y qué jodidos, ¡Qué estúpidos!
Porque teniendo todo, decidimos que estamos mejor así...
Enciendo un cigarro, de fondo la regadera.
Te observó bañandote, cómo desearía poder gozar de esa imagen todos los días de mi vida.
Pero no, porque hoy es 'la última' al menos en eso quedamos cuando nos vimos.
Lloró, porque es imposible no hacerlo.
Porque entre aquel disco que es nuestro favorito, la obscuridad de la habitación, y tu voz contándome del trabajo se me hace un nudo en la garganta.
¿Cómo te pido que no te vayas?, ¿Cómo? Sí yo fui la que miles de veces te dijo que aquí no hacías falta, que podías irte cuando quisieras.
Me creí demasiado valiente, ¿No es así?
Entonces, ¿A qué le lloro?
No sé sí a saber que por fin te armaste de valor y te vas a ir, o a hacerme a la idea que a partir de hoy ya no escucharé jamás tu risa por allí, ni podré bromear contigo antes de entrar a un motel.
Estoy jodida, tengo miedo de que me hagas tuya y ni siquiera disfrutarlo porque minutos después nos tendremos que olvidar. Hacer como que no nos conocimos, asimilar que todo acabó, antes de empezar.
Quisiera tener el valor de pedirte que no te vayas, que no lo quieras hacer aún, que se puede, sí se quiere...
Pero me da miedo, y pena, y me siento tonta.
¡Tonta! Porque ahora sé que me estoy tragando mis palabras, harás mucha falta aquí.
Destapo otra cerveza, mientras te escribo esto, que en lo absoluto es un poema, mas bien es una carta de despedida.
—Gracias por el dulce. — Te digo para que no sospeches que esta calando la decisión, solo ríes y ya sabes que esa es mi melodia favorita.
Me llenas el alma, cabron.
Es tan difícil saber que te tengo que dejar ir.
¿Cómo ser tan fuerte, después de ser tuya?
No me hagas el amor, por favor.
Solo quiero quedarme recostada en tu pecho, agradeciendo todo lo que me regalaste en este tiempo.
Quiero quedarme con la satisfacción de que al menos por una vez en todo esto, pudimos tener paz.
Saldrás de bañarte, yo me veré más repuesta, y firme, firme porque no me veras dudar.
Sé que al salir de aquí todo habrá terminado, no te preocupes, no me veras llorar.
Aquí no ha pasado nada, ¿Quieres tomar?