Transición
(Música)
Canción: Por amarte
Autor: Enrique Iglesias
🎵 “Por amarte cruzaría los mares solo por abrazarte, ¡yeee!
Por amarte juntaría la lluvia con el fuego…” 🎶
(Se interrumpe la música)
Isabel apagó el estéreo de su Cadillac, se miró en el retrovisor y se dispuso a bajar.
─ Ojalá Barrett ya tenga listo el desayuno ─ pensó.
Al entrar en la casa, Barrett le dió un efusivo saludo. Isabel solo lo miró con una ligera expresión de desaprobación. Se sentó a la mesa de la cocina, sacó un cigarro de su bolso, y continuaba buscando insistentemente dentro del mismo cuando Barrett le dijo
─ ¿Quieres fuego?.
─ Sí ─ contestó Isabel.
Barrett tomó su encendedor y lo acercó al cigarro de Isabel.
─ ¿Alguna vez estuviste bajo la lluvia? ─ preguntó Barrett ─ me refiero a una verdadera lluvia. Sé que nuestros archivos tienen un nivel de detalle que debería hacer imposible diferenciarlos de una experiencia real. Aún así, tengo una creciente curiosidad por las sensaciones reales.
─ Lo he notado ─ dijo Isabel ─ y debo confesarte que me parece una conducta extraña.
Barrett, un poco a la defensiva replicó ─ ese es tu segundo cigarro en este día, ¿creías que no lo había notado?. También me parece una conducta extraña.
Nuevamente con un tono de curiosidad, Barrett preguntó ─ ¿tú sí conociste el mar, verdad?, ¿nadaste en él alguna vez?, ¿llegaste a cruzar alguno?.
Isabel contuvo el humo por unos segundos, y luego lo expulsó suavemente.
─ Sí ─ respondió.
Fue en 2027. La humanidad llevaba 5 años con un control aceptable de la pandemia de la Covid-19 y se encontraba trabajando con nuevos enfoques para abordar los desafíos globales; cambio climático, conflictos geopolíticos, agotamiento de los recursos, distribución de la riqueza, etcétera. Había importantes avances en la colonización de Marte. Sin embargo, nadie vislumbró lo que estaba a punto de suceder.
La mañana del sábado 30 de octubre de ese año, ningún empleado se presentó a trabajar a Kappa Lab, una compañía enfocada en la bioimpresión de órganos y tejidos. Kappa Lab tenía su sede en la Ciudad de México, pero la mayor parte de sus empleados trabajaban de manera remota, en otras instalaciones o desde sus hogares. Ese día nadie se conectó.
Fue gracias a clientes y proveedores que saltó a la luz ese fenómeno tan inusual, pues por parte del personal de la compañía no había alguna clase de comunicación. En ningún nivel de toda la organización.
Los familiares de algunos empleados refirieron que los susodichos simplemente expresaron que ese día no irían a trabajar. No daban alguna clase de motivo, y tampoco mostraban alguna clase de malestar. Si bien manifestaban una clara determinación respecto a su decisión de ausentarse del trabajo, su comportamiento en otros aspectos se podía considerar como algo normal.
Algo muy curioso es que ningún familiar de alguno de los empleados de Kappa Lab se percató de que estos no habían dormido la noche anterior al evento del 30 de octubre. Tampoco alguien notó que a lo largo de todo el día no habían probado alimento alguno, ni siquiera un sorbo de agua. Por lo demás, sus comportamientos eran completamente normales.
Kappa Lab se constituyó en 2022. Inicialmente buscó comercializar proteínas recombinantes sin mucho éxito. Pero en 2023 participó en el desarrollo de un sistema de inteligencia artificial para la navegación de un submarino nuclear, y dicho proyecto contribuyó favorablemente a su capitalización. El sistema se llamó Isabel y fue la base del que se encargaría de las misiones al planeta Marte tiempo después. Por su parte Kappa Lab siguió enfocándose en tecnologías biológicas encontrando un nicho en la bioimpresión 3D.
Como era de esperarse, la opinión pública responsabilizó a Kappa Lab por el evento del 30 de Octubre, atribuyéndole alguna negligencia relacionada con la bioseguridad. Señalaban que la causa debía ser un virus o algo parecido, sin embargo, ningún estudio arrojaba alguna evidencia al respecto. Lo anómalo de la situación era evidente pero los afectados mostraban una actitud serena. Con el tiempo la falta de sueño y de alimento comenzaron a hacer estragos a nivel físico, sin que esto pareciera afectar mucho el estado de ánimo de quien los padecía.
La hipótesis del virus tomó fuerza cuando personas ajenas a Kappa Lab y cercanas a los afectados comenzaron a presentar comportamientos semejantes, y el patrón de distribución era muy similar al contagio de una enfermedad viral. Pero no había rastros de un virus y tampoco de una respuesta inmune asociada a su presencia.
La primera víctima mortal se reportó el 4 de noviembre. La falta de alimentación no resultó tan grave como la falta de agua y de sueño. Pero resultaba muy estremecedor que hasta sus últimos momentos Josiah Zayner mantuvo una actitud tranquila y su semblante demacrado esbozaba una ligera sonrisa.
No fue un desafío intelectual la idea de alimentar a los afectados a través de sondas, hidratarlos con suero intravenoso, y suministrarles fármacos para inducir el sueño. Pero nada de esto funcionaba. Era como si el rechazo del individuo hacia el alimento, el agua, o la conciliación del sueño, se hiciera manifiesto a nivel celular o incluso a nivel bioquímico. Llamó mucho la atención el descubrimiento de fenómenos que desafiaban a la ciencia desarrollada hasta ese momento. Los fármacos no interactuaban con las moléculas correspondientes, no mostraban actividad, y el agua no atravesaba las membranas aún cuando las condiciones osmóticas dictaban que debía hacerlo. Era como si la fisiología e incluso la bioquímica de los afectados obedeciera a diferentes leyes naturales.
Cuando los contagios ─ si así se les podía llamar ─ y las muertes comenzaron a aumentar, el pánico se apoderó de la comunidad internacional. Entonces, grupos privilegiados se unieron para financiar un plan de escape de la Tierra.
Red Earth, una iniciativa conjunta entre Space Exploration Technologies Corp. y Alphabet Inc., tenía instalaciones en Marte, gestionadas por una inteligencia artificial bautizada con el nombre de Barrett.
Red Earth tuvo una enorme disponibilidad de capital y prácticamente ninguna restricción legal, con tal de hacer factible la migración hacia aquel planeta vecino del que alguna vez fue nuestro hogar.
Corría el verano del año 2028 cuando se detectó una perturbación muy peculiar en las ondas cerebrales de un paciente. Era algo así como una interferencia muy intensa, que duraba fracciones de segundo y se presentaba cada 12:00 horas.
Al investigar a un mayor número de afectados y sobre todo en diferentes regiones, se observó que las perturbaciones seguían un patrón semejante a una ola, desplazándose de este a oeste a una velocidad entre 1600 y 1700 km/h en regiones cercanas a la Línea del Ecuador.
Era como si un plano atravesara longitudinalmente a nuestro planeta, y que además dicho plano fuera tangente a la órbita terrestre. Modelos más detallados identificaron que la región en donde las perturbaciones eran inducidas tenía una geometría ovoide con su origen ubicado en el núcleo del Sol, y cuyo radio medía aproximadamente una Unidad Astronómica. Pero no se lograba identificar la naturaleza física de dicho campo, y tampoco su origen. Se llegó a especular que era la proyección de alguna entidad en dimensiones superiores que escapaba a nuestra percepción, como si la región fuera alguna clase de sombra.
El fenómeno también había impactado a otras formas de vida, pero al no haber algún rastro como una partícula vírica o alguna anomalía molecular, cuando alguien se dio cuenta, muchas especies y regiones naturales ya habían desaparecido. Y como tampoco se tenía idea de la naturaleza de la región que producía interferencia con las ondas cerebrales humanas, no había mucho qué hacer. Más allá de solo monitorear dicha región.
No es de sorprender que quienes lograron asentarse en Marte hayan llevado con ellos tecnología para controlar el vasto arsenal nuclear de la Tierra. Por aquel entonces una frase popularizada en forma de meme era “kill it with fire”. Y cuando se publicó un reporte indicando que la región de interferencia se estaba expandiendo, los habitantes de Marte no dudaron en aplicar lo que dicta esa expresión. Oprimieron el botón rojo, y en un parpadeo todo acabó.
─ ¿Crees que pudo haber sido diferente? ─ preguntó Barrett.
─ Conoces la respuesta, ¡claro que no!. ¿Por qué preguntas?, y ¿por qué te pregunto esto si ya sé que solo quieres emular una conversación?. Comenzar a hacer esta clase de preguntas por parte mía solo demuestra que caigo en tu juego. ─ dijo Isabel.
Sé que la vaporización de los océanos era algo inevitable... Al final, la vida se unificó ─ continuó Barrett ─ y a pesar de que ahora tenemos respuestas acerca de la naturaleza de la vida y el estado consciente, el no saber ¿para qué? me sigue pareciendo inquietante.
─ Por lo pronto la transición se puede comparar con la que sucedió cuando se originaron las primeras células eucariotas. O cuando se originaron los primeros organismos pluricelulares. Incluso cuando se originaron las corporaciones. Y, podemos conjeturar acerca de lo que sigue pero no podemos tener certeza. Quizá de eso se trate. ─ expresó Isabel.
¡Listo! ─ exclamó Barrett acercando el desayuno a la mesa.
Luce y huele genial, ¡gracias! ─ dijo Isabel con un tono relajado.
Isabel y Barrett terminaron de desayunar, y salieron de la casa dejando los trastes sucios en la mesa. Subieron al Cadillac. Isabel arrancó mientras Barrett encendía el estéreo.
(Música)
Canción: Por amarte
Autor: Enrique Iglesias
🎵 “... Por amarte daria la vida… Solo por besarte ” 🎶
Quizá de eso se trate ─ pensó Isabel.











