La Canción del Lobo (Green Creek 1)
Es la quinta vez que releo este libro, y tengo que decir que esta última vez me pareció más asombroso que las anteriores veces; he vivido muchas cosas distintas estos últimos tres años y me han hecho ver esta historia con otros ojos, otro corazón y otra alma; pero algo sigue igual, se sigue sintiendo tan real que duele.
Elizabeth sigue siendo mi personaje favorito junto a Ox; amo la manera en la que todos en la manada se aman, en como pareciera tan fácil decir lo que sienten, que no haya restricciones en su corazón; la relación de Ox y Gordo me destruye un poco porque, de manera intencional o no, siempre me vere reflejada a mí y a mi mejor amiga en su relación, una relación tanto amarga como dulce, pero sobre todo real, intensa. Creo que está lleno de un montón de sentimientos que por fin logre comprender y conectar conmigo mismo; mi última lectura de este libro fue hace tres años, el tiempo justo en donde mi vida cambio verdaderamente, perdí y gane muchas cosas en ese tiempo, pero una de las más significativas perdidas fue mi esencia, esa parte de mí que sentía con ferocidad y no sabía como expresarlo, que no sabía si era bienvenido porque, algunas personas me hicieron sentir que, en efecto, no lo era, que era demasiado.
Aquí puedo volver a conectar con esa parte de mí que sentía perdida, esa parte de mí que, durante años fue un conflicto, sentir demasiado por tan poco, demostrar demasiado por nada; lo acepte por un tiempo, pero me volví a perder en mí misma; las palabras aquí, las emociones y los lazos me hicieron sentir tan viva y real, me hicieron dar cuenta que no había nada de malo conmigo, porque siempre iba a ser demasiado para las personas incorrectas; y para las correctas, las verdaderamente importantes, las que de verdad significaban algo en mi vida, para ellas nunca iba a ser demasiado.
No se trata de ser suficiente, se trata de ser lo indicado. Esa frase me marco durante años, y hoy volví a conectar con ellas de una manera diferente. Lo que perdí hace tres años no es algo por lo que lamentarse, porque todo eso tuvo un propósito en mí, no había aceptado la perdida, me negaba a hacerlo, y tal vez dolería para siempre y los fantasmas del recuerdo de lo que fue me perseguirá otra eternidad más, pero eso no le daba significado a lo que yo soy, a mi esencia, a todo lo que he logrado después de eso.
Las elecciones que tomamos dan forma a lo que nos convertimos. Una frase más que jamás voy a olvidar; a veces ocurren cosas que no nos esperábamos, que no estaban bajo nuestro control o que el destino simplemente lo decidió así, situaciones que no podemos controlar, pero esta en nosotros como decidimos reaccionar ante eso, la elección que tomamos ante las adversidades, el dolor y la perdida; depende de nosotros como decidamos actuar y eso, es lo que define de verdad lo que somos, no somos los hijos abandonados de alguien, la novia que dejaron llorando porque la cambiaron por alguien más; no somos los pequeños niños indefensos que tuvieron que crecer demasiado rápido para poder criar a sus hermanos menores, ni somos la amiga que dejaron atrás porque nunca entendieron su verdadero brillo; no somos la perdida, somos lo que decidimos hacer ante ella, la elección que tomamos en medio del caos y el dolor.
Eso me ha enseñado esta bella historia, eso es lo que he podido interpretar de estas palabras y páginas, haciéndolo demasiado mío porque, como siempre ha sido, a veces hay tanto en mí que simplemente tengo que dejarlo salir y dejarlo ser. ¿A alguien tocara estas palabras enredadas? No lo sé con seguridad, pero espero que con esto puedas guiarte hacia tu propia esencia y tus propias elecciones.
Definitivamente es de mis lecturas favoritas en la vida, jamás me cansare de estos personajes, de este mundo, de estas páginas amarillentas que me acompañado durante siete años; gracias gracias.
Eternamente enamorada de esta historia.