Los agostos ya pasaron,
y otro vendrá, abriendo sus goznes oxidados para dejar entrar tu recuerdo.
Seguiré adelante, aunque avanzar sea un psicotrópico lento
que altera la psique justo en el punto donde tu nombre aún duele.
En esta etapa somos desconocidos,
tan ajenos que para mirarte de nuevo tendría que vaciarse el mundo
y quedar solo tú y yo, suspendidos en un silencio sin testigos.
Pero el tiempo hizo lo suyo.
Solo quedó ese mal recuerdo que fui yo,
esa versión rota que no supe sostener.
Aun así guardo tu desprecio nunca pronunciado,
tu incompatibilidad precisa,
esa retirada sin final que todavía cruje
como un gozne que nadie volvió a aceitar.












