Para Lev Vigotsky, la actividad simbólica parece preexistir independientemente, precede y está al servicio de la función organizativa. Como alguien trabajando en arte, prefiero pensar que mi primer propósito es organizar (la admiración es producto del encuentro con algo ya organizado), y que luego me embarco en la actividad simbólica. Para poder organizar me planteo preguntas. Son interrogantes que se ueden expresar en palabras o a través de ansiedades, pero que durante el momento que dura la actividad todavía no se sabe cuál será la forma de las respuestas o del proceso de su búsqueda. Es esta falta de determinación la que invalida la subdivisión de la creación artística en categorías artesanales. Cuando se usa la subdivisión como una plataforma conceptual, unas excluyen a las otras y se pierde la noción y la conciencia de la totalidad, y también el contacto con ella. Todo lo anterior refleja lo complicado de la situación que pretende abarcar la palabra "arte". Si volvemos a mi analogía del árbol tenemos que, efectivamente, y según las distintas interpretaciones, el arte está en todas partes. Está en las ramas como disciplina, en el tronco como lenguaje y en las raíces cmo una forma de organizar conocimientos. Notas extraídas de: Luis Camnitzer. in_utilidad: el arte como educación. Fotografía: Yamamoto Masao, Bonsai #4032, 2019.













