Dormitorio nuevo por cuatro duros.
Los cambios, las mudanzas y las reformas suelen ser algo que tratamos de evitar por la cantidad de decisiones y estrés que suponen. Sin embargo, hay veces que no nos queda otra, y que mejor opción que aprovechar la ocasión para sacarle el mayor partido.
Por cuestiones de movilidad, me encargaron poner un dormitorio en la planta baja de una casa en la que antes había un estudio.
Los objetivos principales eran crear un dormitorio funcional en el que poder aprovechar el espacio al máximo evitando generar una sensación de un lugar pequeño y abarrotado; y como no, gastar lo mínimo posible.
El primer paso fue determinar las necesidades. Una cama de 90 cm. de ancho, ya que se quería aprovechar la actual al tratarse de una cama motorizada. Una mesilla de noche, descarté poner dos por cuestiones de espacio. Un armario en el que guardar la ropa. Tras barajar diferentes medidas, me decidí por uno de 1,50 m. de largo para colgar ropa, y complementarlo con otros muebles; como una cómoda para guardar ropa doblada y ropa interior, y un zapatero. Además, como esa habitación antes se utilizaba como despacho en el que gestionar el papeleo cotidiano, opté por incluir un escritorio para que en la habitación se pudiese seguir desenvolviendo esa función.
Tras barajar varias opciones de distribución de los elementos...
al final, opté por esta, pues era la opción que me parecía que dejaba más despejada la entrada, evitando de ese modo, la sensación de entrar en una habitación estrecha y pequeña.
Aunque se quería aprovechar la cama motorizada, hacía falta un cabecero; pues en la habitación actual compartía cabecero con una cama gemela.
En una tienda de segunda mano encontré un cabecero por 20€ y una mesilla de noche por 40€. Como el aspecto no era muy actual y no pegaban para nada entre sí, decidí darles un lavado de cara utilizando pintura a la tiza.
La pintura a la tiza o Chalk Paint es una manera sencilla de cambiar de aspecto cualquier tipo de mueble. No se necesita una preparación previa y permite una gran variedad de acabados.
Como el Autentico Chalk Paint es un poco complicado de conseguir en donde yo vivo, aunque podría comprarlo por internet; pero los gastos de envío y el precio (27,95€) no compensan. Me decanté por KROMOCHALKY (12,5 € creo recordar). Pintura de una empresa de Lugo que tiene tienda en las principales ciudades gallegas. Aunque también me hablaron bien de la pintura a la tiza de Xylacel.
En fin, eso ya es elección de cada uno. Yo la que he utilizado puedo decir que he quedado contenta. Para cosas pequeñas se podría incluso utilizar Chalk Paint casero, pero como tenía que pintar gran volumen de muebles preferí comprarlo para que fuese todo más uniforme.
En cuanto a colores, me decanté por el blanco que siempre aporta luminosidad y hace que los muebles no pesen tanto generando la sensación de que la habitación parezca más grande; y por el gris clásico para darle un toque de color y distinción o elegancia.
Al cabecero le di tres manos de blanco y una de protección.
En cuanto a la mesilla, pinté la armadura de blanco y los cajones en gris. Y por último la capa de protección. Además, decidí cambiar los tiradores (5€/Ud.) para darle un toque más clásico y a la vez moderno.
Para pasar de un tirador con un solo tornillo a uno de dos, antes de pintar, primero tapé el agujero con una espiga de madera. Después hice unos agujeros con la medida del nuevo tirador. Y por último, apliqué una capa de escayola para igualar la superficie.
En cuanto al escritorio, aproveché uno que había en otro dormitorio de la vivienda, y lo pinté siguiendo las mismas pautas que para la mesilla de noche, y así unificar todo. Aunque también cambié los tiradores de los cajones, opté por otro modelo diferente (4.1€/Ud.) pues me gusta que cada mueble tenga su personalidad.
Añadí una silla que había por la vivienda pintándola de acorde a los colores de la habitación.
Para el resto de muebles fui a IKEA, tanto por precio como por diseño.
Utilizando la aplicación PAX diseñé un armario con puerta BERGSBO, pensando en la persona que lo iba a utilizar y en sus necesidades (270€). Como se quedaba un poco soso, y para integrarlo con el resto del mobiliario, decidí pintar los paneles de gris. Además, le añadí un espejo (36€) en una de las puertas para poder mirarse al abrirla.
Además, envejecí un poco los tiradores (3€ /Ud.) con pintura spray humo y negro mate (sobre 2€ y pico cada bote) para darle un toque personal y que fuese más a juego con los demás.
En cuanto a la cómoda, las cómodas que vi en IKEA no encajaban con las medidas deseadas. O eran muy bajas, o muy anchas, o con poco fondo o se salían de precio. Después de darle muchas vueltas, decidí coger un mueble de la sección de niños (135€) y cambiar un poco su aspecto.
Y con el zapatero me pasó algo parecido. La mayoría de zapateros tienen unos compartimentos inclinados en los que no se puede guardar botas o botines, y que no me parecen demasiado prácticos. Así que, me decanté por un mueble aparador de la sección de comedor que hacía juego con el armario, modelo BRIMNES (69€).
Con todos los tiradores hice una prueba para saber si nos gustaba más el acabado oro envejecido o blanco decapado. Al final, la usuaria del dormitorio se decantó por el oro aunque el blanco no me disgustaba.
Y una vez que lo esencial ya está, sólo falta añadir los objetos personales y alguna cosilla como cortinas, alfombras, etc.
Espero que os haya gustado, la dueña de la habitación quedó encantada.













