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“El punto es que se mantienen en el mercado porque evaden impuestos y por eso se dan el privilegio de vender a los precios que se les antoje y—” ahí se detuvo, a veces solía olvidar que había escapado del club de debate justamente porque esa clase de discusiones le volvían un poco loca, el siempre querer tener la razón era uno de sus defectos, quizás el más fuerte de todos “No tengo tiempo para esto” rodó los ojos al repetir las palabras del contrario en un tono por demás infantil y prefiriendo dejar el asunto como estaba, al menos por ahora. Aylah estaba segura que Junior no estaba limpio, no con la familia que se cargaba, así que en cualquier momento iba a descubrir algo malo en él y vengarse. Para eso había entrado al club a final de cuentas.
Su intención inicial es dar oídos a las replicas ajenas (que no debería, tendría que estar estudiando) pues no se daba a menudo que encontrara alguien que pudiera dialogar con él sin recurrir a explicaciones infantiles o sencillamente salir corriendo, pero el teléfono sobre la mesa anuncia un nuevo mensaje de su «querido» hermano y el cielo sabia lo desesperante que podía ser aquel, si no se le respondía a la brevedad. Damien se acomodo en su asiento dirigiendo parte de su atencion al teléfono en manos, elevando la mirada como primera respuesta ese tonito empleado ❛ ¿hum? ¿ahora vas a recurrir a ser infantil para echarme de la mesa? ❜ indagó dibujando una sonrisa plagada de incredulidad y burla, no por ella más bien por haber aquel pensamiento que tuvo hace unos instantes sobre estar tratando con alguien maduro ❛ vas a tener que buscarte otra estrategia o mesa... ❜











