Sangrando lágrimas
El mundo vive manchado de sangre. La decimotercera edición de la mayor muestra fotográfica del mundo, el World Press Photo, ha llenado de nuevo la sala de exposiciones del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) con conmovedoras instantáneas que nos recuerdan la inacabable tragedia en el medio oriente. Un año más.
El fotoperiodista turco Burhan Ozbilici firma la obra en portada de la edición. La foto del año. No por su técnica ni su estilo, sino por la sangre fría y el pulso firme que mantuvo Ozbilici cuando inmortalizó el grito a la vengaza de Aleppo del policía que acongojó el mundo al disparar a bocajarro por la espalda al embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov.
Entre las 80.408 imágenes tomadas por los 5.034 fotógrafos de 125 países que se presentaron a concurso, el jurado ha vuelto a premiar la tragedia. Al ya habitual extenso despliegue de la cobertura de la guerra civil en Siria y los paralelos bombardeos de Estados Unidos y Rusia, se le une, también de nuevo, el drama del Mediterráneo con los refugiados a la deriva por su exilio. Las secuelas del Zika, la desolación cubana por el entierro de Fidel Castro, la sangrienta persecución policial filipina de Rodrigo Duterte y la lucha entre comunidades nativas de Dakota del Norte contra el oleoducto marcan la retaguardia narrativa de esta decimotercera exposición.
Entre tanto talento internacional, España se ha hecho un hueco en la exposición. El fotoperiodista Santi Palacios plasma la irremediable travesía de millones de refugiados en el Mediterráneo a través de instantáneas con desgarradoras historias en su trasfondo. Unas fotografías sin tapujos, que acarrean silencios y golpes de dolor que retumban en lo más hondo por la sutil crueldad que desprenden. El premio gordo es para Francis Pérez con su tortuga boba atrapada en plástico, que, desorbitadamente editada de tonalidades y saturación, ha subido al primer escalón de fotografía de naturaleza mientras que Jaime Rojo y sus simétricas mariposas sin vida en Michoacán (México) tras ser azotadas por una tormenta de nieve se ha hecho con el tercer lugar de la misma categoría.
Por lo general, esta edición del World Press Photo ha trascendido de la valoración meramente visual, y el jurado ha abogado por aclamar esencialmente el storytelling. Fotografías con una fuerte carga de contexto social pero con tramas en su trastienda que enternecen y estremecen a los visitantes. La sala principal consigue mantener el tenso silencio al culto que requieren las obras y el respeto por aquellos rostros que esconden la rabia y muestran la sangre, la violencia y el desconsuelo repetidos en el mundo. Una temática tan enquistada en las cabeceras de periódicos como en las retinas de aquellos que se atreven a mirar. Fotografías que, a pesar de su abusiva edición a blanco y negro, quedan atrapadas en la memoria.
La reiteración temática de la exposición precisamente provoca por una parte ese dejà vú con sabor agridulce por los sentimientos contrapuestos que remueve en las entrañas del visitante por las incontables caras lagrimosas y la calidad visual de las obras, y, por otra parte, que seamos más exigentes y esperemos fotografías más atrevidas, rompedoras. No obstante, se aprecia un uso explícito y sobrecargado de la edición y el montaje fotográfico. Muchas instantáneas pierden realismo y naturalidad, pero es innegable que convencen, impactan y conmueven. Una exposición obligatoria para la consciencia. En definitiva, su potencia visual combinada con su dolor arraigado siguen mandando el mismo mensaje, claro y rotundo: el mundo vive manchado de sangre.
Su potencia visual combinada con su arraigado dolor siguen mandando el mismo mensaje, claro y rotundo: el mundo vive manchado de sangre
INFORMACIÓN Exposición: World Press Photo 2017 Fechas: 29 de abril de 2017 – 5 de junio de 2017 Horario: De martes a jueves (11h – 20h), viernes (11h – 21h), sábados y domingos (10h – 21h). Cerrado los lunes no festivos. Precio: 4 - 6€ Lugar: Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)















