Consejos de escritura: Sobre la búsqueda de motivaciones para tus personajes
Recordamos que el siguiente texto no ha sido redactado por el staff de ToL, solo lo hemos traducido para que pueda llegar a más personas. La autoría pertenece a @sunnydwrites. Podéis leer el post original en su tumblr así como en este mismo tumblr bajo la etiqueta “idioma original”.
¡Hola a todos, Abby aquí con otra publicación de consejos! Hoy estoy hablando de motivaciones y cómo hacerlas únicas para cada personaje.
¿Qué es la motivación del personaje y por qué es importante?
¿Qué te motivó a levantarte de la cama esta mañana? ¿Qué te motiva a leer en este momento?
Incluso si no es evidente de inmediato, todo lo que haces tiene una motivación, grande o pequeña. Tal vez saliste de la cama esta mañana para apagar la alarma, o tal vez porque hoy tienes una entrevista de trabajo muy importante a la que no puedes llegar tarde.
La motivación del personaje es importante porque tus personajes tienen que tener una razón para estar haciendo lo que están haciendo. Incluso si es solo porque les apetece, ¿por qué simplemente les apetece? Si tu personaje se va de viaje literalmente sin razón, no hay razón para que no se acueste en su cama mirando al techo. Si lo hace para rescatar a alguien, para ver el mundo, para pagar una deuda, tiene una razón y su viaje tiene un propósito comprensible.
En esencia, la motivación responde a la antigua pregunta de “por qué”.
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Consejos de escritura: 6 hábitos para mejorar tu escritura
Recordamos que el siguiente texto no ha sido redactado por el staff de ToL, solo lo hemos traducido para que pueda llegar a más personas. La autoría pertenece a @michaelbjorkwrites. Podéis leer el post original en su tumblr así como en este mismo tumblr bajo la etiqueta “idioma original”.
En este punto, creo que todos conocemos los mandamientos de hierro para convertirse en un mejor escritor: Lee mucho y escribe mucho.
Pero…
Creo que también es importante pensar en la forma en que vivimos nuestras vidas, porque las mejores historias se basan en las creencias y experiencias del escritor, incluso cuando se trata de una ópera espacial intergaláctica o una epopeya de fantasía de varios volúmenes.
Es por eso que preparé esta lista de hábitos de estilo de vida que creo que, junto con la lectura y la escritura, pueden ayudarte a convertirte en un mejor escritor.
1. Persigue tus pasiones
En cada taller de escritura creativa en el que he estado, las mejores historias casi siempre se centraron en algo que le apasionaba al escritor. Bolos, fútbol, baile, pintura, canto, ciencias, matemáticas, lo que sea.
Cuando escribes sobre tus pasiones, electrifica tu escritura, y a los lectores les encanta. Así que acostúmbrate a alimentar tus pasiones en la vida diaria, porque solo fortalecerán tu escritura.
2. Sé curioso
El mundo está lleno de cosas interesantes, ¡así que acostúmbrate a perseguirlas! Déjate sentir curiosidad por la biología de las ranas arbóreas, la destilación de whiskies, los misterios de las pirámides, la construcción de armaduras en la Edad Media, las canciones piratas del mar, la filosofía del siglo XIX, etc. Ser curioso es muy divertido y también proporciona mucho forraje para contar buenas historias.
3. Presta atención cuando la vida pasa
La escritura cobra vida en los detalles, en las imágenes, descripciones y experiencias observadas de cerca que se sienten fieles a la vida, incluso cuando es fantasía. Así que presta atención a los pequeños hábitos y peculiaridades de las personas que te rodean, las formas en que expresan dolor, frustración o felicidad. Y tome nota de sus propias experiencias también. Mientras más prestes atención, más material tendrás para dar un sentido de realidad a tu historia.
4. Desafía y cuestiona tus convicciones
Lo que tú creas estará entretejido en la estructura de tu escritura, lo quieras o no. Así que tómate el tiempo para desafiar tus creencias y suposiciones sobre el mundo, ya sean sociales, políticas, teológicas o filosóficas. Cuando desafías tus creencias, quemas las fallas y contradicciones y sales con una visión del mundo más fuerte y perspicaz.
Eso hace una mejor vida y una mejor escritura.
5. Imagina más allá de tu propia perspectiva
En la vida cotidiana y en la página, es importante pensar habitualmente más allá de nuestra propia perspectiva. Me refiero a esto en términos de diversidad, interactuando con perspectivas fuera de nuestros propios antecedentes e identidad, pero también en términos de tratar de entender qué motiva a las personas que te rodean.
Por ejemplo, cuando un compañero de trabajo te golpea, no solo asumas que es un imbécil: piensa en por qué puede haberlo hecho. Tal vez estuvo atrapado durante una hora en el tráfico esa mañana, o tal vez un superior simplemente lo regañó, o tal vez está lidiando con un problema en casa, etc.
Todos tienen razones para actuar y habitualmente pensar en esas razones puede ayudarte a convertirte en un escritor más compasivo y comprensivo.
6. Escucha las historias de las personas.
Siempre que sea posible, mantente atento a las personas cuando necesiten alguien con quien hablar. La vida es un poco difícil, y puede significar mucho para alguien si te tomas el tiempo de escuchar. Sé que la medida en que puedes hacer esto puede depender de tu propio contexto y estado emocional, pero cuando puedas, lo recomiendo encarecidamente. Tienes la oportunidad de estar allí para alguien que lo necesita, y no hay mejor manera de entender las luchas de las personas como escritor que dejar que esas personas entren.
Solo asegúrate de ser respetuoso con su privacidad y confianza.
¿Tienes algo que agregar?
La forma en que vivimos tiene un gran impacto en las historias que escribimos. Entonces, si hay otros hábitos de estilo de vida que crees que deberían seguir los escritores, ¡escribe con tus adiciones!
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Vale la pena contar tus historias. Para obtener consejos sobre cómo crear un significado, construir tramas basadas en personajes y crecer como escritor, sigue mi blog.
Igualmente, leer mucho y escribir mucho, además de todo esto dicho, no sirve en absoluto sino existe una preocupación por apreciar la gramática y la ortografía; todo lo anterior es importante, pero estas dos son la base.
Hay algo que se dice siempre en el mundo de las artes, sobre todo del cine y la fotografía: no puedes romper las reglas sin antes conocerlas (y con conocerlas se implica el saber llevarlas a cabo perfectamente).
Consejos de escritura: Cuando los personajes no se comunican, ¿problema o realidad?
Recordamos que el siguiente texto no ha sido redactado por el staff de ToL, solo lo hemos traducido para que pueda llegar a más personas. La autoría pertenece a @justawritingaid. Podéis leer el post original en su tumblr así como en este mismo tumblr bajo la etiqueta “idioma original”.
¿Sabes lo molesto que es cuando los personajes pueden resolver sus problemas simplemente comunicándose mejor (o simplemente comunicándose)? Te frustras y lo llamas drama innecesario, pero luego piensas en cuántos problemas de la vida real podrían resolverse si la gente simplemente hablara. Pocas personas en la vida real se comunican con frecuencia y eficacia, por lo que es curioso lo preciso que puede ser ese “cliché” ficticio.
Escupir sentimientos es difícil. Hablar sobre problemas es difícil. La falta de comunicación puede ser realista, pero las historias no siempre pueden imitar directamente la realidad si quieren ser buenas historias.
Imagínate si el diálogo realmente incluyera todos los “uh”, retrocesos, correcciones, tartamudeos, palabras olvidadas, etc. del discurso realista. No solo sería un dolor total leerlo, sino que ocuparía tanto texto que la historia apenas tendría espacio para florecer. A menudo, agregar más realidad a una historia puede ayudar a aumentar su calidad, pero hay una diferencia entre los descansos aceptables de la realidad y la mala narración.
Entonces, ¿por qué tanto drama orientado a la comunicación en la ficción fracasa o hace que parezca que el drama solo se agrega por diversión? No explica por qué (o el “por qué” es una mala razón). Es perfectamente realista que los personajes no se comuniquen correctamente, sin embargo, debes mostrar a los lectores la razón y asegurarte de que esa sea una buena razón. ¿Por qué el personaje actúa de esta manera? ¿Qué le impide hablar? Y lo más importante, la razón por la que eventualmente habla debe estar al mismo nivel.
Hay algunos factores que determinan si la falta de comunicación en una historia es un problema genuino y comprensible frente a una forma barata de aumentar la tensión. Muchos de estos se superponen entre sí:
Personalidad del personaje. Si presentas a un personaje como alguien que es bueno en la comunicación, pero luego se niega a comunicarse por una cosa específica, será frustrante leerlo y parecerá poco realista. Ahora, eso no quiere decir que este personaje no pueda tener una razón específica para comportarse de manera diferente en esa instancia, pero debe mostrar esa razón a los lectores. No todos los personajes pueden salirse con la suya sin tener problemas de comunicación sin que sea molesto o parezca barato. A veces, incluso para los personajes en los que la mala comunicación tiene sentido, es fácil para los lectores encontrarlos molestos, así que hazlos con cuidado.
Género y papel del conflicto. La falta de comunicación que surge de que un personaje no puede mostrar sus sentimientos es una forma de conflicto, generalmente un conflicto interno. El conflicto interno es el conductor detrás de las historias que usan el modelo de “personaje contra sí mismo”, también conocido a menudo como “historias basadas en personajes”. Puede aparecer en más historias basadas en la trama, sin embargo, debes tener cuidado porque escribir en un género es una promesa para tus lectores de que vas a entregar un cierto tipo de historia. No todos los géneros pueden explorar problemas de comunicación causados por problemas personales y no todas las tramas están equipadas para trabajar con ellos.
La razón real. Algunos problemas son más perdonables por no resolverse tan rápido que otros, pero tus lectores necesitan que se les diga por qué no es una solución simple. No tengas miedo de explorar las posibles consecuencias que están frenando al personaje. La(s) razón(es) debe(n) tener sentido realista, ser comprensible para quién es el personaje, razonable para la situación en la que se encuentra y agregarse a la historia de una manera significativa.
Repetitividad del tema. Si un personaje es tímido y nunca aprende a superarlo, especialmente si ni siquiera lo intenta, entonces es mucho más probable que el problema de comunicación sea visto como molesto, aburrido o la historia como estancada. Cuando algo es un problema constante pero nunca se aborda, es mucho más probable que la escritura se considere barata, ¡particularmente si este problema forma parte de la trama principal!
Superando el obstáculo. Debido a que las razones de la mala comunicación pueden ser interminables, las formas en que se puede resolver reflejan eso. El punto en el que un personaje aprende a trabajar a través de su problema de comunicación es un punto culminante de ese problema y trama en particular, así que no lo trates como un concepto descartable. Cuanto mayor es el problema de comunicación, mayor es el clímax.
Es posible que tus personajes no sean comunicadores increíbles todo el tiempo, pero para evitar crear drama barato, debes mostrar a los lectores las razones de la mala comunicación, por qué esas razones son importantes y dar una conclusión satisfactoria al conflicto.
La mala comunicación entre personajes en una historia se usa como un argumento de problemas o una excusa para un evento o reacción.
La buena comunicación deficiente en una historia se trata como una exploración del personaje con algo que agregar a la historia como un todo.
Los problemas de comunicación son conflictos, no excusas para que algo suceda o no suceda. Trata el conflicto adecuadamente y puedes agregar profundidad a un personaje y una trama, con un buen toque de realismo, pero trátalo mal y tu historia estará mal elaborada. La realidad, en este caso, debe manejarse con cuidado para beneficiar una historia.
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Solo paso a comentaros dos cosillas que me gustaría que tuvieran en cuenta.
La primera es que de tanto en tanto os paséis por mis camaradas. Es un pequeño espacio donde pongo todos los blogs que voy conociendo y que siento que aportan bastante a esta comunidad. Podéis acceder a él desde el corazoncito del menú.
Y la segunda es que tenéis dos “herramientas” para agilizar vuestra navegación por mi Tumblr, haciendo más sencillas vuestras búsquedas: la página de los tags (el botón del planeta tierra) que uso para cada publicación y un índice (la foto) donde se encuentran ordenados los enlaces a todos mis posts propios que os puedan resultar útiles.
He de aclarar que he puesto también publicaciones de Golden Fennec, lo que ya está bien señalado allí y el por qué. No es que tengamos amistad o algo, es más, moriré con las ganas de rolear juntos (ya lo intentamos, pero no conseguimos cuadrar bien). Considero que sus aportaciones son maravillosas y de gran utilidad, a mí misma me lo han sido para entender algunas cosas y repasar otras que ya se habían perdido en el fondo de mi cerebro.
Por lo demás, ya sabéis, cualquier cosa, contad conmigo para lo que necesitéis.
El lenguaje incluyente (y por qué considerarlo “polémico” es una estupidez)
Les voy a contar una historia, la historia de Doña Vergas, y cuando digo Doña Vergas es así, con mayúsculas.
María Moliner fue, entre otras cosas, una lexicógrafa española que sonó en su momento para ingresar a la RAE, de ese modo, por allá de 1972 se habría convertido en la primer mujer en formar parte de la institución que bien o mal, rige el idioma castellano.
Sin embargo, como muchas otras cosas en esta vida, incluso hoy, pleno 2018, el machismo sistemático la dejó fuera, pero ¿saben? Moliner era demasiada pieza para la RAE, así que hasta estuvo mejor. ¿Por qué?
María Moliner pasó quince años de su vida escribiendo (dicen que a mano) el Diccionario de uso del español, un diccionario alternativo al de la RAE que estaba adelantado a su tiempo, y que aventajaba por mucho a su contraparte institucional (el de la Academia). Incluía palabras que la RAE no tomó en cuenta hasta varios años después, como cibernética, además del uso de la Ch y la Ll, entre muchas otras cosas que los carcamales de la RAE no vieron hasta décadas, sí, décadas después. No sólo eso, la idea de Moliner era hacer accesible el idioma para todos, cosa que el academicismo reinante ni siquiera consideraba.
En fin… dirán, ¿qué tiene que ver Moliner con el lenguaje incluyente? Ah, pues mucho.
Primeramente, Moliner decía que el idioma español era incapaz de mantenerse quieto; me gusta pensar que cualquier lenguaje vivo es así, en constante evolución y adaptación, algo tan imparable que no puede esperarse a que la Academia (la RAE) dé su visto bueno a ciertas cosas, más aún con los tiempos que corren.
Y en segundo lugar, ¿no lo ven? Moliner se adelantó a un montón de viejitos e hizo lo que se le dio su gana y al final resultó que ella estaba en lo correcto, porque se deslindó de los academicismos, de las estructuras, un poco rompió las reglas.
Bien, eso exactamente sucede con el lenguaje incluyente.
La RAE ha dicho reiteradamente que no hace falta el lenguaje incluyente porque el masculino engloba todo. No obstante, existe la regla que dice que si hay una mayoría femenina, puede usarse el femenino (así es, si están cinco chicas y un chico, pueden decir sin problemas: “vamos, muchachas”), y aún así, hace poco hubo un caso que me gustaría recordar con más detalle, en donde en una institución (española, si mal no recuerdo) hubo, al fin, más mujeres como integrantes, y dijeron que iban a seguir usando el masculino. Smh.
La RAE, también, supuestamente incluye palabras por su uso, aunque en esencia sean incorrectas (casos como el de murciégalo son famosos); es decir, si se usan lo suficiente a través de los años, los viejitos de la RAE las incluyen. Son muy defensores del idioma cuando quieren, al parecer…
Otra cosa que se le critica mucho a la RAE es la inclusión de cosas como bluyín y cederrón. Pero Dios nos libre de el lenguaje inclusivo, porque eso si es aberración, ¿ve’a?
El idioma es algo muy complejo, y desde luego que necesita organismos regulatorios, sino sería un caos, y a la vez, es algo vivo, que no vamos a poder controlar (ahí está el truco: regular, no controlar). El lenguaje incluyente es algo que la época en la que vivimos demanda, y si la defensa es que la RAE dice que no hace falta, lamento decirles que peor defensa no pudieron encontrar, porque demostrado está que la RAE sirve para guiarse, pero no como ley. La RAE, en muchos, muchos casos, es obsoleta, y se los digo así de claro.
Me gusta pensar que en el mundo del Rol Hispano, la mayoría somos millennials y gen-z, por lo que me sorprende que exista tanta reticencia a aceptar el lenguaje incluyente. Es más… nadie los está obligando a usarlo, pero si alguien lo usa, no se les está haciendo ningún daño a ustedes directamente, no entiendo por qué se ponen tan defensivos del idioma de pronto. Si les analizara sus roles, les haría ver todas las cosas que de hecho hacen mal, y en las que sí deberían fijarse, pero, “uy, no, el lenguaje incluyente me ofende personalmente”.
Tendremos que llegar a acuerdos, desde luego, ¿la e o la x es mejor opción o una diferente que ni siquiera hemos considerado? Pero no es que todos vayamos a habler y escriber de pronte asé, ne sean ridícules. En serio, no sean ridículos.
Como María Moliner antes, no estamos para esperar a que la RAE abra los ojos y acepte la evolución natural del idioma. Esta era nos está exigiendo cosas nuevas y como mejor podemos las solucionamos; creer que el idioma es algo inamovible y sagrado es el peor error que muchos cometen.
Por eso en esta vida necesitamos más Marías Moliner y menos RAEs.
Solo un apunte respecto a por qué se aboga por el uso de la “E” como nuevo uso neutro y no la “X”: la primera es que es la que más melódica suena en cuanto al resto de vocales (i, u), es decir, que es mejor para pronunciar, entender y que además quede “bonito”; y la otra cosa por la que se defiende su uso ante la “X” es para mí la razón más importante (dado que lo ideal sería incluso poder crear nuevos entendimientos del género de las palabras, pudiendo experimentar con todas las vocales en el proceso sin el menor reparo), y es que los lectores digitales/electrónicos para gente ciega/invidente no saben pronunciar las “X” usadas para el neutro, es decir, en el caso de “niñx” diría alguna barbaridad incomprensible o incluso se saltaría la palabra, haciendo muy compleja la comprensión del texto para la persona.
En fin, entendiendo eso... Sí, necesitamos más María Moliner, más Golden Fennec, más progreso y evolución, y menos inquisidores de la RAE (una institución que está resultando incapaz de seguir el paso a la actual evolución de la lengua que dice regular y registrar, quedándose obsoleta).
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Ayñ, los engañé y no subí esto cuando prometí; en mi defensa y los que rolean conmigo sabrán que no he estado bien de salud, pero por desgracia para muchos, aún no me muero, principalmente mía, mi desgracia personal. I want the sweet release of death.
En fin… aquí está la segunda parte y esto sí es un tip más concreto, aparte de bastante rápido, así que no se espanten. Es la continuación de esto.
Resumiendo, se trata de demostrar, no andar diciendo que tu pj es tal o cual cosa y para eso nos ayudan (o no) los adjetivos.
Un adjetivo es un complemento al sustantivo; nos ayudan a expresas cualidades del sustantivo: el perro negro.
Negro es nuestro adjetivo.
Eso todos ya lo sabemos, pero aquí viene el cómo usarlo a la hora de escribir narrativa.
Adjetivar es una práctica muy polémica en la escritura. Si han buscado tips o guías, seguro una de las primeras cosas que se topan es la de no adjetivar o no abusar de los adjetivos. La verdad es que… sí, pero no. A lo que voy es que los adjetivos sirven para algo, por eso existen, pero como he dicho siempre, escribir es un oficio, uno de detalle fino además y muchos no tiene la paciencia y está bien, sólo no vengan a pedirme rol, por fa. Y ya en serio, muchos no tienen la paciencia, es cierto, lo que provoca que… adjetiven al por mayor, ¿por qué? Porque es más fácil (por flojera, pues).
Una forma de solucionarlo más o menos rápido es evitar a toda costa los adjetivos terminados en -ente.
“Dijo vehementemente”.
“Dijo con vehemencia”.
La segunda se escucha mucho mejor. No voy a decir que nunca he usando un adjetivo terminado en -ente porque les mentiría, a veeeeces están bien, sobre todo cuando eres consciente que no los usas a la menor provocación, entonces como que pasa, incluso hay ocasiones en las que son necesarios (para evitar cacofonías o propiciarlas, por ejemplo).
Ahora viene lo bonito.
“Dijo vehementemente”.
“Dijo con vehemencia”.
“Dijo y su ceño se frunció, alzó el mentón. Cada sílaba fue pronunciada con fuerza, para que no quedara lugar a dudas”.
Show, don’t tell. ✨
En la tercera describes la vehemencia. Ese es el arte, el craft de escribir. Que tu lector/compañero de rol entienda el modo en cómo tu personaje está diciendo las cosas, sin decir la palabra que intentas reflejar (y también da pie a más interpretación, que es parte de la Literatura). No digo que a cada expresión uses algo así, no siempre vale la pena.
Escribir es un asunto de mucha sensibilidad también, es aquí donde entra esa entraña, esa corazonada que te va a decir cuándo sí y cuándo no. ¿Cómo ejercitar esta intuición?
No me voy a cansar de decirlo: leyendo.
Y por el amor de dios, eviten decir “la pelinegra”, “el ojiazul” y esas barbaridades.
Estuve dándole vueltas a la entrada sobre los adjetivos y decidí dar un paso hacia atrás y hacer esta entrada primero, que va muy ligada, mañana colgaré la parte dos, que ya va más sobre los adjetivos per se.
Trataré de ser breve.
Una filosofía que me gusta mucho a la hora de escribir es el show, don’t tell, ¿qué quiere decir?
En el rol es muy común encontrarnos con Mary Sues/Gary Stues o personajes OP (overpowered): el más malo de los malos, el más listo de los listos, el más cool de los cool.
Pero se sabe que son malvados, inteligentes o cool porque en la ficha lo mencionaron un aproximado de 5367 veces y en cada respuesta lo dicen otras cuantas, pero a la hora de la hora…
De por sí es bastante molesto que se la pasen diciendo lo malos, lo listos, lo cool que son, pero cuando eso no conduce a nada, a ninguna acción, a ningún acto concreto que deje claro lo malos, lo listos, lo cool que son, es como… argh.
Y no basta con decir “Fulano llegó tarde porque estaba ahogando a uno cachorritos en el río”, sino hacerlo, rolearlo, que tus temas conduzcan a esa acción, en donde tu personaje debe demostrar que es malvado, o listo, o cool.
Construir arcos argumentales en el rol es complicado por una razón: la falta de compromiso. No puedes lograr que tu personaje demuestre esa parte de él que te interesa porque es muy difícil tener continuidad, a veces, de hecho, lo único que te queda es mencionarlo.
Pero aunque sea de ese modo, no hace falta mencionarlo de manera burda. Es más…, se siente más satisfactorio cuando es como una acción, un ademán. Cuando tratas de forzarlo, que quede clarísimo, se nota ese trying too hard y da cringe.
“Disfrutó del dolor ajeno porque a Fulano siempre le había gustado ver a otros sufrir”, es una forma de decirlo que está un poco a medias. No dice “porque es muy malo” tal cual, pero sigue esforzándose demasiado, es poco orgánico.
“Al ver el sufrimiento de Mengano, Fulano sólo pudo abrir más los ojos y, casi sin querer, curvar sus labios en una sonrisa retorcida, como una herida que sangra pura insana satisfacción”… mucho mejor. Mañana con lo de los adjetivos va a quedar mucho más claro, ya lo verán.
A eso me refiero, las acciones, gestos, ademanes pueden decirnos más que ponerlo de manera burda con palabras llanas. Hay que ser más elegantes y cuidados. Las metáforas y otras figuras literarias existen por una razón. Escribir es un oficio, y como tal se necesita una sensibilidad muy especial, un ojo para el detalle que no todos tienen, es verdad, pero que con práctica se puede conseguir.
Muestren que su personaje es muy malvado, muy listo o muy cool, no nos lo anden diciendo a cada oportunidad. Demuéstrenlo.
No iba a escribir nada hoy pero al final mejor sí. Porque luego vienen a reclamarme de los momazos que les hago :( para que vean que no todo es burlarme de cómo rolean y también los quiero ayudar.
En fin. Este tema es complejo y voy a tocar varias aristas de manera muy superficial, si quieren que ahonde en algo en específico, pues ya saben, mi ask está abierto, no sólo para dudas y consultas, también para mentadas de madre si quieren.
Como siempre me gusta aclarar ciertas cosas, como el hecho de lo que es “bueno” y “malo” es algo totalmente subjetivo. Sólo… recordemos que si leen chingos y tienen buen bagaje, van a ser más críticos y exigentes. No está mal serlo, aunque los vean feo y les digan elitistas o whatever; antes yo doblaba las manos bien facilito y aceptaba a cualquiera para rolear con tal de comenzar a usar a mi pj y por eso luego lloraba sangre, en fin, ese es otro tema…
¿Qué es el ritmo a la hora de escribir? Su nombre lo dice ya, ¿no? La definición dura de ritmo es:
Del lat. rhythmus, y este del gr. ῥυθμός rythmós, der. de ῥεῖν reîn ‘fluir’.
1. m. Orden acompasado en la sucesión o acaecimiento de las cosas.
2. m. Sensación perceptiva producida por la combinación y sucesión regular de sílabas, acentos y pausas en el enunciado, especialmente en el de carácter poético.
3. m. Mús. Proporción guardada entre los acentos, pausas y repeticiones de diversa duración en una composición musical.
Obviamente solemos asociarlo más a la música, pero a la hora de escribir no tiene por qué ser tan distinto. Una de las definiciones mismas habla del carácter poético (sin que esto signifique caer en esa moda pasajera que fue el poetryrol o como mierda se llamara).
Es la cadencia, el movimiento con el que escribes. Cuando escribo narrativa, suelo experimentar mucho con eso, hacerlo súper lento o súper ágil, en el rol suelo ser más consistente porque es una cuestión de dos y para andar experimentando, pues pobre de mi contraparte. A veces lo he hecho, cuando tengo la confianza con la otra persona. Alguna vez tuve un pj cuyos roles, todos, eran pesadísimos adrede, pero ya roleaba con gente que entendía eso, así de entrada no lo haría, no se espanten.
El ritmo a la hora de escribir tiene tres elementos: escena, descripción y resumen. Además, existen tres tipos de ritmo: fónico, sintáctico y narrativo. Vámonos por partes.
Comencemos por la escena; ésta es posiblemente la que más usamos como roleadores y nos olvidamos de las otras dos, lo cual está mal. Es una acción (o acciones) que se desarrollan en un momento determinado. Es un rol exprés, por ejemplo, sin ahondar en muchas descripciones, tan solo el lugar, el momento y las acciones.
La descripción, bueno, vaya, ya tuve toda una entrada sobre ellas por acá. ¿Cómo se combina con lo demás? Es la pausa, el momento de inflexión que haces para detenerte en un detalle que puede ser relevante, o no. Estas pausas son las que van a construir el balance, las que van a dar la musicalidad a tu texto en contraste a las escenas.
Y el resumen nos ayuda para acelerar o desacelerar. Puedes poner “en las últimas tres semanas no comió nada” y así ya no tienes que describirnos cada día de esas tres semanas, ¿me explico?
Alguna vez dije que la mayoría de los roleadores no saben balancear un rol y lo sigo creyendo. Abusan de uno de estos tres elementos y la narración queda totalmente coja…, sin ritmo, pues. Para lograr esa cadencia que termine por atrapar, debes ser capaz de combinar los tres, sobre todo los dos primeros. Si tu rol es pura acción o pura descripción ya perdiste al lector, ya no tiene ritmo.
Ahora vayamos a los tipos de ritmo.
El fónico se refiere a las palabras que empleas, que en conjunto tengan la sonoridad que deseas, y para ello, es recomendable leer tu texto (tu rol) en voz alta, así también puedes checar dónde quitar o poner signos de puntuación. Por ejemplo, a menos que sea tu intención, esto evita cacofonías, que es una figura retórica totalmente válida si se escribió con ese fin.
Sí, aquí puedes echarle crema a tus tacos y ponerte poético, sin abusar, sin que resulte en algo que luego no se entienda. Siempre es agradable leer un rol, o un texto, con buena sonoridad, con palabras bien combinadas.
El sintáctico es el referente a la construcción de frases. Ya les hablé alguna vez del Realismo Sucio, un movimiento que tendía a la brevedad, a frases muy cortas, y ese es un estilo, y ese estilo tenía su propio ritmo sintáctico, que era ágil y directo. Otro ejemplo puede ser Ulises de James Joyce, que se pasa por el Arco del Triunfo las reglas de puntuación y le brinda su propia cadencia a su obra, que de por sí es complicada.
Pero hey, escúchenme antes de que se avienten a poner comas al por mayor o quitarlas todas. Estos autores se sabían todas las reglas (o sus editores, al menos) y por eso podían desafiarlas. Para deconstruir hay que conocer cómo es que primero se construye de manera correcta.
Y el narrativo es el que conjunta todo, además de las escenas, descripciones, resúmenes, todo. Es el contenido de los párrafos. Hay que tener oficio para saber qué meter, dónde y cuándo. No es lo mismo describir un primer beso que una batalla épica, trata de entender la situación antes de escribirla. A lo mejor en una pelea que se está perdiendo, te sirven más las frases cortas; hay que ser sensibles ante la situación que pretendemos escribir.
Tal vez tu pj se está ahogando y es salvado en el último momento, tal vez ahí, por esa necesidad de aire, es mejor no poner coma alguna y que sea una frase que en verdad te quite el aliento.
Bueno, y como siempre, me gusta dejarles algún truco y el de hoy es la figura retórica llamada elipsis (vaya, creo que podría dedicarle alguna entrada a las figuras retóricas).
La definición dura es:
1. Supresión de una o más palabras de una frase que, desde un punto de vista gramatical, deberían estar presentes pero sin las cuales se comprende perfectamente el sentido de la frase.
2. Técnica narrativa y cinematográfica que consiste en la supresión de algún acontecimiento dentro de la linealidad temporal del relato o la historia.
Con la elipsis, puedes manejar un poco mejor el ritmo de tu rol, balancearlo mejor, no abusar de las descripciones o las escenas o lo que sea. Insisto, no es necesario escribirlo todo. Si tu pj está en una cena con otro, puedes saltarte cómo comieron cada uno de los platillos.
Como dije, y como es siempre, los temas están tocados de manera superficial pero seguro igual esta entrada ayuda a más de uno.
Antes de comenzar, debo decir que no existe una fórmula mágica para hacer buenos personajes, y lo de “bueno” o “malo” es subjetivo.
Suelo leer mucho el asunto ese de “es que no me dan rol”, como si fuera culpa de los demás. Ojo, a veces lo es, las comunidades del rol hispano cada vez son más cerradas y bla bla bla, pero ¿no se han puesto a pensar que quizá es su personaje? No que sea malo (o sí), pero si es un pj OP (overpowered), inflexible o aburrido (que, de nuevo, es subjetivo) pues sí puede ahuyentar un poco.
En fin, vamos a entrar en materia…
Aunque no lo crean, eso de hacer la famosa ficha es algo súper recomendado a la hora de hacer personajes. Hay varios modelos y cuestionarios de personajes por ahí rondando, algunos creados por autores famosos, ¿por qué? Porque así el personaje tiene una delimitación, un marco y contexto, un punto de inicio. De dónde es, cómo fue su infancia y qué le gusta son cosas importantes si quieres hacer narraciones más emocionantes y ricas en detalle, sin que eso signifique divagar al por mayor. Una cosa que los roleros no suelen tener es la capacidad de balancear un rol, ese el tema del ritmo de narración al cual quiero dedicar otra entrada más adelante.
Lo de la Descripción Psicológica es más ambiguo. Si bien soy partidario que en el rol no la haya, a la hora de crear personajes para una narración convencional, me parece de más utilidad, pero sólo unos rasgos.
A veces tendemos a rolear personalidades y no personajes. Antes, cuando las DP eran más comunes, me llegué a topar con pjs cuya psicología era más larga que la historia. WTF. Está bien decir que “es muy serio” o whatever, pero entre más detalles su psicología… pueden pasar dos cosas: 1) si la respetas, se vuelve un personaje inflexible y hasta predecible y 2) si no la respetas… ¿entonces para qué diablos escribiste mil cuartillas de cómo es?
Si por alguna razón en el foro al que quieres entrar pide DP, trata de ser lo más general posible. Y si tu pj tiene alguna neurodivergencia, aparte de súper investigarla primero por favor, menciónala con algunos detalles sin exagerar. Es que no sabemos a qué se va a enfrentar nuestro pj, a qué situaciones anormales lo vamos a someter y cómo va a reaccionar ante ellas.
Dale debilidades a tu personaje. En serio, nadie, ni nuestros pjs que son como nuestros hijos, son perfectos aunque queramos. Nosotros y nuestros personajes aprendemos más de las derrotas, son un punto de inflexión, de quiebre, un parteaguas que puede modificar la personalidad a posteriori, sin traicionar la esencia del personaje.
“Mi pj siempre gana” ❌
“Mi pj es de los que les gusta ganar” ✅
Hay que ser muy inteligentes a la hora de describirlos, no sólo para tener flexibilidad, que es el tema que sigue, sino también para no espantar a los potenciales compañeros de rol.
Sé flexible. Por eso insisto en lo de las DP, no abusen de los detalles en ellas o si no la hay en la ficha pero en su mentecita tienen en extremo claro a su pj y se niegan a cambiar de parecer, temo decirles que su personaje es muy aburrido. Las personas estamos hechas de contradicciones.
Además, sean coherentes. Es clásico en los foros de HP que los alumnos se quieren poner al tú por tú con los adultos, y peor aún, ganar. Jajajaja, es que en serio… Si te haces un pj de 17 años asumes lo que es eso, sino hazte un cuarentón y ya está, y aún así, éste debe tener sus debilidades y contradicciones.
Pasa también que… por ejemplo, yo pongo en mi ficha que mi pj es muy manipulador e inteligente, ¡que es un psicópata tal vez! Y llega una persona, que asumo que leyó mi ficha como para pedirme rol, y pone en sus roles cómo su pj es más listo y más sagaz y no cae en las manipulaciones de mi pj.
Regreso a lo mismo, es ganar a huevo, sin una razón clara, sin detenerse a pensar en las posibilidades a futuro de haber asumido que mi pj podía manipularlo y él no darse cuenta hasta después y no sé, tal vez involucrar a un tercer personaje que lo ayude contra el mío y… ¿ven? Se abren las puertas cuando son flexibles.
Dales una motivación (o varias). Para hacer avanzar a tu pj, hay que darles un motivo. Un pj estático es aburrido, ya sea que quiera conquistar al mundo o escribir su primer novela, cualquier cosa, es lo que lo motiva. En nuestro caso de roleros, si involucras la trama del foro, qué mejor. Nunca pierdas de vista la motivación, en algún punto incluso haz que lo consiga, o cámbiasela (quizá ahondando en la frustración de no haber conseguido lo primero) y dale nuevas; no dejes que tu pj se quede estático.
Por eso pasa mucho lo de “es que mi pj ya me aburrió”, pues cómo no si no les das razones de ser, de existir, de vivir, jaja.
Hay quienes dicen que es importante diferenciar a los personajes de ti. Yo no sé si estoy tan de acuerdo con eso. Vamos, las obras más memorables de Kerouac, Plath y un largo etcétera son semiautobiográficas. Claro, distamos de ser ellos, pero impregnar un poco de nosotros en nuestros pjs no está mal, mientras no sea una proyección/self-insert.
Esto queda más a criterio de cada quien, lo que sí es importante, es tener claro que nadie habla como otra persona. Cada pj tiene su voz, dales manías, maneras de hablar, tics.
Hace poco hubo una polémica sobre por qué los españoles rolean con todos sus modismos y los latinos somos más neutrales, yo tengo una opinión muy clara al respecto que no viene al caso, pero el problema a nivel pj que veo con esto, sobre todo del lado español es que… todos los pjs hablan igual.
A veces esta manera de hablar no está en la ficha, no la pensaste, es algo que se desarrolla conforme roleas y eso es lo genial. Aquí debo regresar a lo de la coherencia, si dices que tu pj no acabó la primaria, no va a hablar con palabras rebuscadas. Miren, Lezama Lima en su hermosa, genial y excelente novela Paradiso hace que todos sus personajes hablen igual, las sirvientas disertan sobre Sócrates y tal, pero eso es porque es la idea de la novela, hacer que todos hablen igual es parte del encanto del texto y es una herramienta de horizontalidad. No somos Lezama Lima, no estamos roleando una ambientación de sus textos. Diferencien el discurso de sus pjs.
Guárdate algo para ti. Chuck Palahniuk dijo alguna vez que, a menos que seas Tolkien, no es necesario que escribas todo. Deja que haya secretos que se vayan descubriendo, éstos pueden estar pensados de origen o surgir con el rol, por eso es bueno no contar todo, dejar espacios que puedan llenarse luego conforme al desarrollo. Y miren que soy de los que les gusta hacer historias detalladas, y aún así, me guardo cosas para poder conectar con más pjs.
Si tu ficha nos cuenta todo, es casi como si no estuvieras abierto a crear conexiones con otros pjs.
Hazlos evolucionar. Haz que tu pj avance, que tenga secuelas de lo que ha vivido en el rol, que incluso cambien sus motivaciones. Aquí viene un poco la parte de la flexibilidad, si tu pj es inamovible jamás va a evolucionar, jamás va a crecer, jamás va a aprender.
Está muy bien hacerte al típico pj de 25 años que es CEO, sabe seis idiomas y es un playboy, pero qué tal si en el transcurso de los roles aprende su lección, le rompen el corazón, o se vuelve más desalmado, lo que sea, pero que cambie, sin olvidar de dónde viene. No le tengas miedo a dejar que tus pjs aprendan.
Y finalmente quiero hablar de la coherencia. Investiguen mucho, de todo lo que su pj quieren que sea. Cuántos años dura la carrera que quiero que mi pj tenga en su país de origen. Cuál es el caso del millonario más joven de la historia. Y así verán qué tanto pueden hacer con su pj de la edad que quieren que tenga, de su origen, de su personalidad.
No sé, si en serio es muy joven pero ya quieren que sea dueño de una empresa, fíjense en casos como los de Zuckerberg, por ejemplo, o digan que es dueño pero está asesorado y sigue estudiando, no sé, posibilidades hay muchas. Si quieren que hable muchos idiomas, pueden aclarar que tiene un don, una memoria privilegiada para eso en específico, cualquier cosa, no sólo pongan eso porque es cool, porque su pj es lo más, porque su pj es una cosa OP súper aburrida, alv.
Está bien que quieran que su pj adolescente sea drogadicto y malvado y hasta súper dotado, pero entiendan las consecuencias que tiene la cortedad de su edad. Por eso, personalmente, soy partidario de los pjs más grandes, entre más años, más experiencias, más espacio para meter todas las cosas que se me ocurran.
Y voy a ser muy enfático en algo: no traicionen a su pj. Sé que es difícil e incluso complicado discernir cuando se está siendo flexible y cuando se está traicionando. Pero se puede, con práctica, con oficio, leyendo mucho, aprendiendo de los demás.
Hay un montón de herramientas para conseguir buenas descripciones, por lo mismo, no voy a hablar de todas, sino de algunas que me parecen relevantes.
Me gustaría tener esto mejor estructurado pero escribo estas entradas así como va, y pues queda un poco caótico, pero si tienen dudas, ya saben, mi ask está abierto.
Voy a empezar diciendo que aunque narrar y rolear tienen similitudes, no son lo mismo, no obstante, sí creo que muchas cosas de la narración convencional se pueden trasladar de manera muy parecida al rol. Dicho esto, comencemos…
Un problema que me he topado constantemente en el rol es la falta de detalle, y no quiero decir que se deban crear roles bíblicos para darnos todos los detalles necesarios. Las tablillas de rol que abundan actualmente donde hay espacio para poner hora, fecha, lugar, etc. me parecen el colmo de la flojera, jaja; las uso, desde luego, pero esos detalles deben incluirse en la narración de manera orgánica.
A veces no sé si mi contraparte en un tema está de pie o sentado, está comiendo o bebiendo, está qué… a eso me refiero con la falta de detalles, porque aunque podrán decir: ¡pero eso no es importante! A veces de hecho lo es, pues nos sirve para actuar en consecuencia.
Toda narración, rol o no, lleva un ritmo (tema al que quizá dedique otra entrada), la meta es que éste sea fluido, sin baches ni atascos, y en nuestro caso como rolers, debo enfatizar en que sea claro y atrapante para la otra persona. Esta cadencia debe tomar de la mano a nuestro lector, o sea, a la persona con la que estamos roleando, y llevarla a donde queremos llegar sin ser tediosos.
Para conseguir esto recurrimos a algo llamado la suspensión de la incredulidad. Y van a decir, ¿qué rayos es eso? Ah, a eso vamos…
La suspensión de la incredulidad es la capacidad de anular el sentido crítico de tu lector/compañero de rol. ¿Qué quiere decir? Como se dice coloquialmente: que te la compren. Que te crean que tu personaje de 25 años es un CEO exitoso, que tu personaje es un vampiro de mil años, o que tu personaje bien portado es un asesino serial, ya saben, que tu personaje y sus acciones sean creíbles; lo que sucede muchas veces con esos personajes jóvenes que ya son dueños de sus empresas, saben cincuenta idiomas y han viajado por el mundo no es tanto que sea imposible, sino que sus creadores no lo hacen creíbles, ¿me explico? Si le das una razón de ser a todo, se convierte en un personaje mejor hecho y, vaya, creíble, claro, si le metieran dos gramitos de trabajo a su personaje, se darían cuenta que todo lo que quieren que sea no cabe, en fin… Esto es un poco dejar que tus acciones on rol hablen por ti. Está muy bonito ponerlo en la ficha, pero hacerlo creíble es muy diferente. A esto se le llama pacto ficcional.
En resumen, lo que debes hacer, de entrada, es suspender la incredulidad de aquel que te está leyendo. Es el pacto que ambos firman de manera implícita.
Para llegar a ese pacto debemos acudir a varios elementos. El primero es el espacio-tiempo. Dónde y cuándo, porque nada sucede en el vacío. Por eso les digo que las tablillas donde ya vienen esos detalles son una cosa muy floja, jaja.
No hace falta describir cada mínimo detalle, pero es muy diferente escribir: una casa ≠ una casa grande ≠ una casa estilo victoriano. ¿Se fijan? Conforme eres más preciso, creas una mejor imagen mental. En la Hermenéutica se dice que solemos pasar por alto lo que desconocemos, entonces el único truco para tener un mayor bagaje, y por ende, mejores descripciones, es consumir mucha cultura: leer, ver cine, ver series, ir a museos, ir a conciertos, y un larguísimo etcétera.
Describir el lugar y el momento no tiene por qué darse de golpe, puedes hacerlo en pequeñas dosis, sobre todo si están en “tu territorio”, es decir, el lugar donde vive tu personaje, o donde tu personaje citó al otro, etc.
Entonces podemos pasar a la parte sensorial. A veces tendemos a depender mucho de la vista, tendemos a describir mucho lo que vemos, pero qué tal si en lugar de decir que “rojo como la sangre”, decimos que “olía como huelen las naranjas cuando les estás quitando la piel”, ¿me entienden? Está bien hablar de lo que el otro personaje va a ver, o lo que el tuyo está viendo, pero vale la pena incluir los demás sentidos a la mezcla y la descripción va a ser mucho más rica.
Pero ojo, no con tal de describir un montón o con figuras literarias más rebuscadas (en un momento entro a ese detalle), debemos sacrificar la precisión. Hay que se concisos con las descripciones para no confundir a nuestro lector/compañero de rol. Un rol con media cuartilla de descripción y dos líneas de acción y diálogo no le sirve a nadie. Hay que ser asertivos, si se puede, conseguirlo en pocas palabras (más adelante también voy a hablar de esto al hablar de cuatro herramientas narrativas).
Y luego está el lenguaje figurativo, o las metáforas. Hay que ser muy elegantes para usarlas, porque sino, caemos en lo que se conoce como prosa púrpura, una prosa tan rebuscada, tan adornada, tan cursi que ni se entiende, aburre y es ridícula. Aquí viene un poco otra vez lo de la cultura general; entre más cultura tengas, mejores metáforas lograrás construir.
Hay que hacer equivalencias que evoquen a algo. Recuerdo una que se me quedó muy grabada de un libro que terminé hace poco: A Constellation of Vital Phenomena de Anthony Marra (súper recomendado, sólo en inglés por ahora), que decía algo así como que “las palabras se deshacían en su boca como mentas”, porque además nos hablaba que el personaje hablaba en otro idioma que no era el suyo, entonces no sólo era esa sutileza que ya te podías imaginar con la que hablaba, sino también había cierta frescura, o sea, la palabra mentas no estaba al azar.
Una vez dominados esos conceptos, seremos capaces de la suspensión de la incredulidad y crear el pacto ficcional con nuestro compañero de rol. Kermoso.
Ahora les quiero hablar de cuatro herramientas narrativas que nos pueden ayudar. Iba a hablar de ellas por separado, pero voy a tratar de resumirlas. Van muy de la mano las cuatro, y a la vez, de dos en dos: el macguffin y el arma de Chéjov, el foreshadowing y el sideshadowing.
El macguffin es un término acuñado por Hitchcock, y se trata de un pretexto narrativo que hace avanzar a los personajes, pero no tiene relevancia real, que puede ser sustituido por, literalmente, cualquier otra cosa. Un ejemplo muy claro es el halcón maltés de El Halcón Maltés, o el cuadro del Niño con Manzana del Grand Budapest Hotel.
El arma de Chéjov es un poco su contraparte. Chéjov sostenía que ningún elemento de tu narración debe estar porque sí, que todo es importante, y si no lo es, no lo pongas; y aquí quiero hacer un paréntesis…
Me voy a regresar a lo que dije más arriba sobre ser conciso y sobre la economía de palabras. Chéjov es, en gran medida, el padrino de los escritores del Realismo Sucio, basta con leer Tres Rosas Amarillas de Carver para darse cuenta. En el Realismo Sucio podemos contar a Fante, el propio Carver y quizá el más famoso: Bukowski. Todos ellos tendían a un estilo súper concreto, cuando puedan abran un libro de cualquiera y vean lo cortas que son sus frases y la economía de palabras que usan, esto es herencia directa de Chéjov. De ahí surge el arma de Chéjov. Para este tipo de escritores no se debe desperdiciar el tiempo, ni las palabras en cosas que no van a tener relevancia después.
Es un estilo, no un manera única e inflexible de hacer las cosas.
Y ahora pasemos al foreshadowing que va muy ligado al arma de Chéjov. También llamado presagio, esta herramienta sirve para dar pistas de cómo se va a desarrollar la trama, o en nuestro caso de roleros, nuestro personaje. Un ejemplo muy sencillo es el de Trelawney en Harry Potter. En La Orden del Fénix hace predicciones que parecen no tener sentido, y para Las Reliquias de la Muerte, todas se cumplieron.
¿Qué tiene que ver con el arma de Chéjov? Ese objeto, ese rifle cargado que te tomaste la molestia de describir antes… de hecho tiene una relevancia, por eso lo describiste. Ese rifle mató a miles de personas y provocó que tu personaje emprendiera la huida, ¿me explico?
Pero ni los rusos se ponen de acuerdo, y gente como Tolstoi y Dostoyevsky se dedicaron a hacer otra cosa, el sideshadowing.
El sideshadowing es la inclusión de escenas, objetos, personajes incluso que… ¡no tienen relevancia en absoluto! Son distracciones, son… sí, macguffins hasta cierto punto.
Todo está ligado. ¿Ven qué bonito?
En fin, creo que ahora sí me extendí. No sé de qué voy a hablar la próxima vez, tal vez de la construcción de personaje o del ritmo de narración.
Todo esto de lo que hablé son herramientas, no es una fórmula para escribir súper increíble a la de ya.
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(Antes de que lloren, guion va sin tilde por el triptongo, alv.)
Estuve pensando mucho en su hacer esto o no. Las veces anteriores que estuve tentado al final pensaba: ¿con qué objeto? Pero bueno, quizá a alguien se le pegue y le saque provecho.
Últimamente, en mis búsquedas, me pongo muy exquisito con los requisitos, porque estoy hasta la madre de escribir bien (#sorrynotsorry) y no recibir lo mismo a cambio. La verdad es que el método ha servido, he encontrado gente mucho más cuidadosa. No obstante, sigue existiendo un problema recurrente; bueno, dos problemas y esos son el uso del guion largo (en menor medida) y el desconocimiento total de lo que es un verbo del habla o verbo dicendi (en mucho mayor medida).
Aunque son temas mucho más extensos de lo que voy a plantear aquí, esta es la generalidad de ambos y quiero ponerlos en términos muy simples. Puedo abundar, si alguien me lo pide.
Empecemos por el tema del guion largo o raya.
La definición de manual nos habla de un signo de puntuación, más largo que el el signo de menos y el guion normal. Existe la semirraya, que es del tamaño del signo de menos, etc. Eso no nos importa (mucho). El guion largo sirve para varias cosas, sin embargo, lo que nos interesa aquí es el papel que juega a la hora de narrar.
Voy a usar roles míos para no quemar a nadie, y aquí va el primer ejemplo (modificado para que esté mal):
Se detuvo abruptamente. Sonrió. —¿Sabes qué? Olvídalo. ¿Por qué? Porque si no lo hacía ahora, quizá no podría luego con el estilo de vida que llevo. Pero no te estoy pidiendo nada, Ivor —pronunció el nombre como si declarara la guerra, como si llamara a los serafines para iniciar el fin de los tiempos—. Si no quieres la explicación, está bien. Además de eso, tengo una propuesta para ti. —Aunque inesperada, la declaración no fue de improviso, en realidad la tenía.
Es común, demasiado común ver roles así (puntuaciones diferentes si quieren, de eso hablaremos más adelante) y está mal. ¿Qué está mal? Dios, hasta me duelen los ojos de ver roles así.
Los diálogos no van a mitad de párrafo de manera aleatoria. Escribir diálogo bien es un arte, se necesita oficio para hacerlo. No sólo está el hecho de no poner el diálogo a mitad de párrafo, sino… ¿cuándo es adecuado romper el párrafo? El punto y aparte es tu amigo, úsalo. También es muy común ver roles bíblicos de dos párrafos gigantescos, da hasta flojera, es cansado y habla de una nula sensibilidad como escritor.
En una narración convencional, es decir, donde tú “manejas” a todos los personajes, se usa punto y aparte cuando se presenta un nuevo personaje, hay una acción de otro personaje (esto incluye que hable), una acción nueva aunque sea del mismo personaje que ya estaba hablando/actuando, etc. También he visto roles donde manejan PNJs y ponen el diálogo de ambos PJs en el mismo párrafo, jajaja… río para no llorar.
Por ejemplo, tu personaje está hablando, luego toma la cuchara para comer y luego entra otro personaje anunciando algo, en total ahí tendrían que ser tres párrafos a grosso modo.
Entonces, ¿cómo rayos van los diálogos?
Así, miren qué chulada:
Se detuvo abruptamente.
Sonrió.
—¿Sabes qué? Olvídalo. ¿Por qué? Porque si no lo hacía ahora, quizá no podría luego con el estilo de vida que llevo. Pero no te estoy pidiendo nada, Ivor —pronunció el nombre como si declarara la guerra, como si llamara a los serafines para iniciar el fin de los tiempos—. Si no quieres la explicación, está bien. Además de eso, tengo una propuesta para ti. —Aunque inesperada, la declaración no fue de improviso, en realidad la tenía.
Incluso se ve más ordenado, o sea, visualmente es más limpio y claro.
Podría poner un ejemplo de una narración donde dos o más PJs interactúan pero para el rol nos interesa más esta modalidad.
Ahora vayamos a los verbos dicendi, verbos del habla o verbos declarativos.
Ya su nombre nos dice más o menos qué son. La definición fría va más o menos así: verbos que designan acciones comunicativas o expresan creencia, reflexión o emoción y que sirven para introducir un parlamento, ya sea en estilo directo o indirecto.
Es decir, verbos que pueden sustituir al verbo “decir”, esto es: declarar, vociferar, gritar, musitar, y un largo etc. Ya entienden la idea.
¿Y qué tienen que ver los verbos dicendi con el uso del guion largo? Pues… todo.
No sólo basta con escribir diálogos en el orden correcto (al inicio de párrafo), sino que hay que saber puntuarlos usando el guion largo y punto o coma, dependiendo, ¿de qué? Del verbo, avedá…
Empecemos por el uso del guion, ya dejando claro dónde y cuándo va el diálogo en una narración.
Ejemplos (modificados para que sean incorrectos):
— ¿En verdad crees entender mi estrategia? — preguntó incrédulo — bueno, vaya, entonces dime, porque no tengo idea de lo que estoy haciendo — soltó los brazos hacia los lados en señal de derrota.
—¿En verdad crees entender mi estrategia? —Preguntó incrédulo —bueno, vaya, entonces dime, porque no tengo idea de lo que estoy haciendo —soltó los brazos hacia los lados en señal de derrota.
—¿En verdad crees entender mi estrategia?— preguntó incrédulo —bueno, vaya, entonces dime, porque no tengo idea de lo que estoy haciendo —soltó los brazos hacia los lados en señal de derrota.
—¿En verdad crees entender mi estrategia? —preguntó incrédulo—, bueno, vaya, entonces dime, porque no tengo idea de lo que estoy haciendo —soltó los brazos hacia los lados en señal de derrota.
Y un largo etcétera de cosas extrañísimas que he visto que hacen; sí, todos ustedes.
Ninguna de esas formas, ni las variaciones no expuestas, es correcta.
Lo correcto es:
—¿En verdad crees entender mi estrategia? —preguntó incrédulo—, bueno, vaya, entonces dime, porque no tengo idea de lo que estoy haciendo. —Soltó los brazos hacia los lados en señal de derrota.
Quizá no vean una diferencia significativa, pero la hay. Aquí les va desmenuzado:
—¿En verdad crees entender mi estrategia? —preguntó incrédulo.
“preguntó” es nuestro verbo diendi, ¿y qué sucede? Va en bajas, sin importar que antes cerramos un signo de interrogación, los verbos dicendi siempre van en bajas. Aquí una versión limpia:
—Entiendes mi estrategia —dijo incrédulo.
¿Y los verbos que no son dicendi? Ah…
—Bueno, vaya, entonces dime, porque no tengo idea de lo que estoy haciendo. —Soltó los brazos hacia los lados en señal de derrota.
“Soltó” es nuestro verbo de acción. El diálogo se termina con punto, y el verbo de acción va con alta.
Eso es MUY a grandes rasgos, y sí, cuesta un montón de trabajo saber cuándo sí y cuándo no, pero te acostumbras y no sé si soy ideático o qué, pero hasta se ve más bonito, es más agradable a la lectura cuando está bien aplicado todo.
En fin… quizá esto caiga en oídos sordos (¿ojos ciegos?) pero ya no queda en mí, jajaja, sigan escribiendo mal si les da flojera prestar tantita atención.
Por otro lado, si quieren que hable de algún tema en especial, sólo díganme. La próxima vez pienso tratar el tema del lenguaje inclusivo.
Me caen mal, roleros, pero pónganle dos gramitos de madre y esfuerzo a sus roles para que me caigan menos mal, porfis.
¡Hace mucho que no hacía una guía! Y esta va a ser muy rápida.
Tengo una entrada en borradores sobre mitos y usos de la coma, pero la verdad es que es un tema muy extenso y quizá termine por dividirla, así quedarían post más breves y puntuales.
En fin, esta mini guía va sobre uno de los usos de la coma, la coma vocativa.
He notado que mucha gente no sabe usarla, y está bien, quizá después de leer esto ya la usen mejor, jaja.
Bien, a lo que nos truje…
Los vocativos sirven para llamar o nombrar al interlocutor:
- Niña, no quiero que vayas a ese lugar.
- Pero entérate de esto, Raúl, ella no te ama.
- Corran tras ese perro, chamacos del demonio.
Creo que lo deja claro, ¿no? Cuando llamas a alguien, lleva la bonita coma vocativa.
Ahora, este uso de la coma es muy común en las cartas (o en los MPs, jaja). Iría algo así:
Cuando ya usaste la coma vocativa en el saludo, se continúa con dos puntos. Cuando agregas un adjetivo, éste es parte del sujeto y cuando va con signos de algún tipo, con la coma vocativa basta.
Es muy sencillo en realidad.
Ya saben, si tienen dudas, no tengan miedo, mi ask está abierto. O si quieren que toque un tema en especial. 😉
Golden Fennec va a extenderse mucho más que yo con el tema de las comas, que son esenciales en nuestro idioma. Seguidle, es genial y se explica de maravilla <3
Sé que he estado ausente sin dar ningún aviso, aunque ya quizás os lo esperabais, teniendo en cuenta esto. Entre los estudios, rodajes y mis neurodivergencias, me he visto profundamente desligada de todo esto, pero estaba deseando volver. Ya sabéis que no me siento cómoda pidiendo disculpas por algo como esto, pero sí os tengo que dar las gracias por seguir aquí, por el apoyo y el interés. Y siempre os las daré.
Y creo que además puedo decir que esta vuelta ha sido por todo lo alto, con esta guía de los signos de puntuación (sé que es bastante extensa, pero al final de todo el post encontraréis los links necesarios para tener un conocimiento base).
Asimismo, os puedo ir adelantando cuáles serán mis próximas entradas. En principio serían:
● Puntuación y estilo. Los puntos y las comas son una parte primordial de la escritura, y no solo por la gramática, sino a la hora de definir nuestro estilo narrativo. Sería lo que podría entenderse como la continuación de la guía de los signos de puntuación.
● Diálogos. Los principios más básicos y los consejos más primordiales para una parte tan importante de la narrativa.
● Creatividad I ¿Qué es la creatividad? ¿Cómo funciona? ¿Nacemos con ella o la adquirimos? ¿Cuán importante es? Y el resto de dilemas existenciales al respecto.
● Creatividad II. Una serie de recomendaciones y ejercicios con los que entrenar tu creatividad y aumentar tu inspiración.
● Cómo ser un gran rolero . Intentaré traducir lo mejor posible el post de ALT+F4 Please.
Pero aparte de todo esto, agradecería enormemente que me plantearais dudas, sugerencias y similares, saber cuáles son vuestras preocupaciones e intereses en relación a todo esto e intentar ayudaros y/o aportaros todo lo que me sea posible al respecto.
Y hasta aquí por ahora. Me hace mucha ilusión poder volver. Espero que estéis bien y poder leeros pronto.
Consejos de escritura: Consejos básicos para desarrollar tus personajes
Recordamos que el siguiente texto no ha sido redactado por el staff de ToL, solo lo hemos traducido para que pueda llegar a más personas. La autoría pertenece a @azawrites. Podéis leer el post original en su tumblr así como en este mismo tumblr bajo la etiqueta “idioma original”.
Mientras volvía a leer mi propia escritura por enésima vez, me di cuenta: ¿soy el único que sabe tanto sobre mis personajes? ¿Mis lectores podrán responder preguntas sobre mis personajes? La respuesta es NO. Entonces, he decidido arreglar esto, ¿cómo?
Darse cuenta de sus antecedentes; Todos venimos de diferentes orígenes, ¿cuál es el trasfondo de tus personajes? ¿Cómo era su familia? ¿Dónde crecieron? Considera el trasfondo de un personaje mientras escribes sobre él, trata de descubrir cómo su pasado se entrelaza con su presente.
¿Que quieren tus personajes? Podría ser lo más pequeño: una buena calificación, más amigos, etc. obviamente, los personajes principales tendrán objetivos más significativos, pero cada personaje debe tener algo que quiera, sin importar cuán grande sea.
Encuentra su voz; Mira a su alrededor: todos tienen algo un poco diferente sobre su forma de hablar. Algunas personas maldicen mucho, otras tienen palabras que insertan en cada oración. Encontrar una voz significa encontrar un rasgo personal para tu pj.
Se específico. Un pequeño detalle podría cambiar tu personaje; ¿Odia los pepinillos? ¿Se muerde las uñas? ¿Qué es lo que hace que la mayoría de la gente no hace? Piensa en las pequeñas cosas, significan más que cualquier otra cosa.
¡Los personajes deben interactuar, dejalos salir de su jaula! Permite que tus personajes contrasten las personalidades de los demás. Un introvertido alrededor de un extrovertido, por ejemplo, saca esos rasgos tan pronto como se juntan.
He perdido mi rastro de pensamientos, así que si tienes algo más que agregar, por favor hazlo.
Si no deseas leerte mi inmenso post, no te preocupes, te he dejado una miniguía de muy buenos enlaces a Wikipedia al final del todo <3.
Lo siguiente más importante después de la ortografía, incluso antes de saber el uso correcto de los verbos, es la utilización apropiada de los signos de puntuación. Para esto, para saber cuándo ponerlos, hay que entender el uso de cada uno, comprender cómo leerlos y porque son tan vitales a la hora de redactar.
Los signos de puntuación, por cursi que suene, son el latido de lo que escribimos, es lo que le da vida. Y cuando ya los conocemos y usamos como es necesario, incluso es nuestra respiración escrita.
No son solo importantes para comprender un texto (dado que sin ellos, esto se complica enormemente), sino también para sentirlos. Es uno de los elementos clave del estilo y la narrativa. Es imposible alcanzar un estilo propio de la escritura sin antes tenerlo de los signos de puntuación.
Sí, es algo extremadamente teórico, pero estoy siendo honesta cuando recalco que es mayor su valor creativo e incluso emocional.
Aquí los explicaré de la forma más resumida y atractiva posible (pero no os esperéis dos parrafitos de nada, me he pasado de literata, lo siento). Podéis entender este post como una especie de macroguía muy básica que precederá a otra de carácter elemental, donde hablaré de unos de mis aspectos favoritos de la escritura: puntuación y estilo.
Eso sí, antes de empezar he de aclarar que no soy filológica hispánica ni he estudiando la lengua en profundidad, todo esto lo he aprendido debido a mi pasión por la escritura y la literatura, además de mi ambición por querer dedicar mi vida a ello, por lo que quizás no se me dé bien explicar todo esto o mis explicaciones no sean suficientes. Pido disculpas si me he pasado de osada al comprometerme el hacer esto y alguien cree que quizás es una tarea demasiado grande para mí.
Dicho todo esto, pongámonos con ello.
Los que mejor solemos conocer son el punto ( . ) y la coma ( , ). Aunque mucha gente cree que son dos formas de medir la continuidad del texto, parándolo en seco o con una pausa breve, la realidad es que sus usos se extienden mucho más allá.
Respecto al punto, tenemos tres tipos: el punto y aparte; el punto seguido; y el punto final. El uso que nos enseñan en la niñez es que nos ayudan a tomar aire cuando leemos en voz alta, dado que requieren una pausa mayor que las comas. Pero no es así, cuando comienzas a escribir, entiendes que todo texto carece de sentido sin ellos, aunque sea solo por el punto final.
Ese último no creo que sea necesario detallarlo mucho. Es con el que finalizamos el texto, simple y llanamente. The end. Nos permite entender que ya no hay nada más que decir.
El punto y aparte ya va con otro sentido. La norma es que se use cuando lo que vamos a escribir ya deja de tener cierta conexión con el resto del párrafo. No tiene porque cambiar totalmente de tema. Pero sí entenderse que hay una ligera desviación del anterior ¿Cómo aprendemos a apreciar esto? Sobre todo leyendo, leyendo a gente que ya conoce esa diferencia mínima que te hace tener que saltar de un barco a otro.
También es necesario cuando la lectura de un párrafo comienza a hacerse demasiado pesada o poca fluida. De algún modo reinicia nuestro interés y también nuestra capacidad de expresarnos.
La pausa que se hace al leer es menor que la del punto final, pero mayor que la del punto seguido, esto permite generar cierto “cambio de aires”, por expresarlo de alguna manera.
Y el punto seguido quizás sea el más complejo de llegar a entender como usar correctamente, porque la base principal es la sintaxis, la estructura de la frase. Mucha gente se aburre con esto, pensando que ahora toca analizar docenas y docenas de oraciones, enunciados y esas cosas, pero a decir verdad, es algo que con el tiempo, identificas donde ponerlo, sin más. Sobre todo porque también termina siendo uno de los signos más importantes respecto a nuestras “respiración escrita”, al “latido”. Es, junto a la coma, los pilares de nuestro estilo narrativo respecto a los signos de puntuación.
Su uso va desde lo más puramente objetivo (facilitando la lectura en documentos legales y así) hasta el más abstracto (expresando emociones o estados en la narración literaria). Por lo que te recomiendo que, en vez de ponerte a estudiar sintaxis de forma histérica, leas mucho, muchísimo. Sobre todo aquellos textos que carezcan de narración emocional, de estilo, que sean totalmente fríos. En realidad, esos serán los que mejor te aporten la base de todos los signos de puntuación.
Cabria añadir dos extras en relación al punto: los puntos suspensivos ( ... ) y los dos puntos ( : ).
Los puntos suspensivos tienen varias funciones, la principal es la de generar una continuidad que no necesitamos saber aludiendo a muchas más cosas, es decir, ser sinónimo de “etcétera”. Nunca se debe usar “etcétera” y los tres puntos a la vez; va uno u otro, sino pecamos de una redundancia que se tacha de falta ortográfica.
Otras de sus funciones principales es las de generar justo lo contrario, y de un uso mucho más narrativo: generar discontinuidad. Una discontinuidad con una énfasis emocional, ya sea reflexión, sobresalto, falta de aliento...
En este caso (narrativo), después de los tres puntos iría una minúscula si se continua la frase. Cuando es sinónimo de etcétera, no.
En cuanto a los dos puntos, son usados para empezar una enumeración de cosas o dar mayor hincapié a un enunciado importante. Cuando se enumera, luego no se deben usar comas para separar lo que se está contando, sino punto y coma (luego hablaremos de esta curiosa coma), y cuando se termina el enunciado que se quería realzar se debe finalizar la frase sí o sí.
En la tienda había menaje de cocina de todo tipo: porcelana inglesa; cristal italiano; de madera, a lo rural norteño; etcétera.
En aquella casa había una norma esencial: los suelos debían barrerse siempre tres veces antes de ser lavados con agua caliente y vinagre.
Pasamos a la coma. Hay dos tipos esenciales: la coma simple ( , ) y el punto y coma ( ; ).
La coma se usa para generar pausas leves que permitan la lectura en frases largas, como también para ir calibrando la sintaxis y composición de una oración. Las comas por tanto poseen más usos que los puntos, en ciertas ocasiones son más relevantes y son primordiales para entender cualquier texto, sin importar su índole.
Para empezar con ella hay que aclarar dos cosas: son usadas cuando se enumera algo sin usar los dos puntos y nunca van después de una conjunción.
¿Qué es una cojunción? Pues en este casos nos referimos a y, e, o, u o ni en por ejemplo: “los perros y los gatos”. Esa y es una conjunción.
Las comas tienen el don de cambiar el sentido de las frases pudiéndoles dar el opuesto dependiendo de su posición, incluso tienen la capacidad de crear un pequeño atajo con el que meter una frase simple que te permite hacer más liviana la lectura donde pensabas meter una frase hipermegasubordinada del copón.
Su uso es tan extenso que no quiero petar más esto, así que me lavo las manos a lo Poncio Pilato y os envío a este maravilloso artículo de Wikipedia donde te la explican maravillosamente. Cualquier duda, ya sabes donde encontrarme.
El punto y coma es bastante menos necesario conocerlo que el resto de los signos de puntuación, porque realmente con la coma puedes llegar a solventar la necesidad de su uso. Viene a ser un poco una coma específica para cuando ya entiendes perfectamente los signos de puntuación (especialmente a su hermana) y sobre todo suele dar forma al estilo, pero no es necesario que debas saber como se usa en la narrativa, más allá de lo comentado anteriormente en donde las enumeraciones tras los dos puntos.
Sin embargo, si tienes curiosidad sobre su uso y por qué existe, aquí te dejo otro espléndido artículo de Wikipedia sobre ello.
Aclarado todo esto, pasamos a los paréntesis ( ), los corchetes [ ], los guiones cortos - y las comillas “”.
Empezamos con los corchetes porque solo se usan para una cosa en la lengua española. Al principio se usaban para meter otra frase dentro de una ya metida en un paréntesis, pero hoy en día han perdido ese puesto por el guion corto. En la actualidad solo se usan para aclarar que ha quedado sin mostrar un texto citado literalmente, situándolos donde debería ir el fragmento sin citar, con tres puntos suspensivos en su interior.
“[...] Así, en un día de verano, las olas se reúnen, pierden el equilibrio y caen, se reúnen y caen [...] No debes temer ya, dice el corazón, entregando su carga a algún mar que suspira colectivamente por todos los sufrimientos y renueva, comienza, reúne y deja caer. [...]”
La Señora Dalloway, Virgina Woolf.
Los paréntesis poseen, al igual que las comas, bastantes usos que aportan muchísimas facilidades a la lectura y a quien escribe. Vuelvo a la Wikpedia para citaros directamente de su artículo sobre las diversas funciones que tiene.
1. En las cláusulas o frases intercaladas con sentido explicativo independiente. Por ejemplo: Con este último pedido (espero que comprenda la tardanza) concluimos la operación matemática.
2. Para agregar fechas. Por ejemplo: El descubrimiento de América (1492) significó un hecho trascendental.
3. Para aclaraciones correspondientes a abreviaturas y siglas. Por ejemplo: La OMS (Organización Mundial de la Salud) es un organismo internacional.
Para encerrar traducciones. Por ejemplo: Amicus est tamquam alter idem (un amigo es un segundo yo).
4. Para encerrar las acotaciones en las obras teatrales y en los guiones de radio, televisión o cine. Por ejemplo: Karen. (Sonrojándose). No quise decir que tú... ¡Olvídalo!
5. Para encerrar datos aclaratorios como lugares. Por ejemplo: Yo vivo en Oslo (Noruega).
6. En este mismo sentido y para la elaboración de cartas o documentos oficiales, podrán utilizarse para referir las ciudades o fechas. Por ejemplo: Barranquilla (Atlántico) y El día 25 de enero (2016)
Las normas 4 y 6 es mejor obviarlas un poco, dado que por ejemplo las acotaciones en los guiones cinematográficos están mal vistas a no ser que sean muy necesarias o especifiquen algo que narrativamente debe ser así; y con la 6 porque es una repetición de otras normas ya dichas, o hay mejores formas de escribir tales cosas.
Los guiones cortos son usados como los paréntesis en la lengua española pero solo en casos como la primera norma, cuando es para explicar o aclarar algo intercalando una frase en otra. Su mejor uso es para introducir otra aclaración intercalada dentro de un paréntesis, en vez de usar otro paréntesis (lo que estaría mal).
Como aclaración, los guiones largos ( — ) solo se usan en el español para abrir y cerrar diálogos en la literatura, y a lo sumo, para listas enumerativas de textos no narrativos. Respecto a los diálogos, siempre van separados del texto principal, siempre. Lo único que se puede escribir de texto no hablado en los diálogos (entre dos guiones largos que cierren e inicien el diálogo) es algo que vaya en relación al diálogo en sí; una acción que hace mientras habla, una descripción de su emoción, o similar, pero nada muy extenso, en tal caso es mejor que vaya por separado o puede dificultar el ritmo de la lectura.
Y ahora las comillas. Con estoy hay bastante movida porque, a día de hoy, en el español se ha hecho habitual usar las comillas altas ( “” ) cuando realmente son inglesas, y hay mucha gente puritana que cree que esto está mal. No, en absoluto, hace muchos años, décadas, que se da por correcto su uso, e incluso su integración en nuestro idioma ha permitido dar mayor variación de usos a las comillas en nuestra lengua. Por tanto existen: las inglesas, ya mostradas; las españolas o angulares ( « » ); y las simples ( ‘ ’ ).
Sobre todo se usan para citar, ya sea frases, nombres o al usar palabras que no son de nuestro idioma. Igualmente, se puede no depender de ellas respecto a los dos últimos casos poniéndolos en cursiva. Nunca se pueden usar la cursiva y las comillas a la vez.
“En Ohio vimos a aquel ‘cowboy’ en el restaurante Big Piggies”.
“En Ohio vimos a aquel cowboy en el restaurante «Big Piggies» ’”.
En ese mismo ejemplo podemos ver otra cosa de las comillas: cuando se usan varias veces en una misma cita, se usan diferentes de ellas. Asimismo, la comilla simple se usa cuando no se puede hacer uso de la cursiva.
«El autor dijo: “Las comillas (‘signos de puntuación utilizados para demarcar niveles distintos en una oración’) se usan profusamente en mi obra”».
Ejemplo sacado de... ¡Wikipedia!
A nivel narrativo las comillas también pueden usarse para provocar cierto tono o acento emotivo a determinada palabra o frase, sin necesidad de ser una cita. Como cuando las usamos con los dedos o entrecomillamos algo en una charla por escrito para dar e entender nuestra duda, rechazo o cualquier otra cosa.
Y ya solo quedarían los más fáciles de entender: los signos de exclamación (¡!) y los signos de interrogación (¿?).
Seré muy breve. No los repitas más de una vez, la que se ha de poner, nada de “¿¿¿Qué es esto????” porque se ve bastante fatal; si quieres dejar clara determinada emoción relacionada a esos signos, escríbela, resáltala narrativamente, no caigas en una pereza tan fea, además, así ampliarás tu lenguaje. No uses mayúsculas para señalar que estás gritando, y mucho menos con signos incluidos, evitad el “¡¡¡¿¿¿QUÉ ES ESTO???!!!”, solo queda bien en los chats y aun así hay gente que posiblemente se lo tome a mal. En serio, usadlos tal y como están, nada de exageraciones, no os conviene si queréis llegar a tener un futuro escribiendo o peor, si queréis que os tomen en serio. Llamadme lo que queráis, pero a mí esto me saca totalmente de cualquier narrativa, me hace sentir que estoy leyendo un historial de Messenger (de cuando 2007) y no una narración.
Ah, una cosa rápida: si se hace una pregunta a gritos va primero el signo de exclamación y luego el de interrogación; y al cerrarse al revés, interrogación y luego exclamación. Se puede ver en el ejemplo exagerado de antes.
Respecto a las preguntas y las exclamaciones indirectas, eso no tiene que ver con los signos de interrogación más allá que en ese caso no deben usarse. Si tenéis dudas con ellas decidme e intentaré explicarlas lo mejor que sepa.
Y hala... Espera, no. Me queda una cosa. Maldita sea. Estoy cansada de escribir. Matadme por favor. No quiero seguir con este post. En fin, en cuanto antes lo acabe, antes lo termino.
Los espacios. Sí, mi querida humanidad, el espacio se puede considerar una forma de signo de puntuación. Y es que un punto y aparte sin darle luego a la tecla de enter no sirve de nada en absoluto. Es más, dependiendo de cuánto vayas a cambiar de tema, quizás no debas darle ni una ni dos veces, sino tres (aunque también depende del formato en el que escribas).
Y no, los puntos no generan silencio, sino pausa. El silencio lo da el espacio. Saber cuando usar el espacio a tu favor es la mayor performance a lo Marina Abramović que puedes hacer en tu relato, y salir ganando; puede ser toda una genialidad. Aunque te parezca una locura, representar un desmayo con cinco o diez espacios puede ser justo lo que quien lee necesita para decir “hostia, esta persona sabe narrar escribiendo”. El silencio, en todas sus maneras, es el mayor aliado de todas las formas de narración y en cuanto sabes como aprovecharlo, sentirás mayor unión con tu trabajo escrito.
Ahora sí, hasta aquí llego por ahora. Y si has llegado hasta aquí conmigo, madre mía colega, te admiro, y gracias, de verdad.
Cualquier sugerencia o duda, como he dicho antes, ya sabéis donde encontrarme.
P.D.: Como ya os he dejado varios enlaces a artículos de Wikipedia pues ¿por qué no os dejo todos los que hay de esto y ya pues colmamos el pastel? Y esto ya sí que lo podéis usar de miniguía.
El punto
Puntos suspesivos
Dos puntos
La coma
Punto y coma
Corchetes
Paréntesis (aquí se incluye el guion corto como signo de puntuación)
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Cuando te dedicas a escribir, ya sea por trabajo o por hobbie, ya sea ficción o no ficción, siempre te va a suceder algo, algo frustrante, desesperante y agobiante; una temporada de demasiados “antes” en el bosque: te bloquearás.
Un bloqueo surge por muchas razones, y todas tienen que ver con nuestras emociones y con cómo nos sentimos. Por curioso que parezca, las primeras personas en aprender a lidiar con ellos suelen ser personas neurodivergentes con cambios significativos del ánimo o con distimia, incluso personas que padecen de dolor crónico u otras vivencias similares. Esto se debe a que se ven obligadas a tener que lidiar con esto de forma más asidua y cotidiana, a decirse “no puedo hacer esto, no tengo forma, pero he de hacerlo”, y por tanto terminan conociéndose, lo que les lleva a terminar aprendiendo formas de seguir adelante, incluso maneras que no consiguen aquellas personas capacitadas.
Así que lo más importante para hacer frente a un bloqueo, de primeras, es saber qué te bloquea, créeme, siempre hay algo, y para ello debes conocerte. Suena muy a consejo de autoayuda barata, pero no, se trata de la vida misma, y sí, aunque lo he dicho en una frase (una un tanto larga, eso lo admito) no es nada fácil, pero en cuanto tengas eso, te será más sencillo entender la situación, y por tanto arreglarla. No puedo aportarte mucho en cómo hacer esto, dado que es algo personal e individual, solo puedo decirte que debes atreverte a la introspección, y ser muy detallista con todo lo que te afecta, dejarte sentir y reconocer lo que sientes.
Consejos de escritura: Describiendo una escena de baile
Recordamos que el siguiente texto no ha sido redactado por el staff de ToL, solo lo hemos traducido para que pueda llegar a más personas. La autoría pertenece a @writingquestionsanswered, podéis leer el post original en su tumblr así como en este mismo tumblr bajo la etiqueta “idioma original”.
Una escena en la que tu personaje está bailando, o viendo bailar a otras personas, definitivamente es algo que debería describirse. La única vez que no te molestarías en describirlo es si es solo un detalle de fondo trivial, como si tu personaje pasara por una recepción de boda que se llevara a cabo en el salón de baile de un hotel.
Al describir el baile, generalmente deberías centrarte en tres áreas:
Son escenas que no suelen ser descritas normalmente en los guiones literarios de cine debido a su dificultad, y algo que se elabora en el guión técnico (a manos del/la director/a y el/la director/a de fotografía).
En narrativa podemos intentarlo con mejores resultados, por lo que es un recurso también útil para pensar como estructurar peleas, persecuciones y situaciones que nos resultan demasiado visuales. Lo que en vez de música, fijarnos más en el ambiente.