Esto es para ti, aunque no lo leas, aunque no sepas que existe.
Te conocí un 28 de Marzo, en una de esas entrevistas de trabajo que te hacen para saber si eres la candidata perfecto para el puesto que tenías en mente, no sé, quiero creer eso. Recuerdo muy bien que llevabas una camisa azul con estrellas blancas, no recuerdo el tono del color de tu pantalón y tenis “Vans”. Yo llevaba un tiempo alejándome de toda esa situación que se pudiera asemejar a un “Romance” o alguien que me gustará, pero vaya sorpresa, fuiste tú quien rompió con eso, al principio pensaba en que era claro que no iba a poder suceder absolutamente nada, serías mi jefe, eso sólo pasa en las novelas. En fin, llegó el día en el que nos citaste a mi y a otro compañero a conocer donde trabajaríamos, yo estaba nerviosa, aún no lo sé bien porqué, creo que en el fondo sabía que me gustabas, de alguna manera, pero lo sentía, me arregle lo mejor posible y fui, te llamé para avisarte que estaba abajo, si podías bajar por mi para subir, y lo hiciste, no tardaste tanto tiempo. Subimos y en se momento vi que te encontrabas con otra chica, no importa el nombre, eso no es lo relevante de esta historia, porque fue lo que construimos. Me apachurre un poco, para ser verdad, desde ese día yo sentía que ella era algo más... En fin, empezamos a trabajar juntos, siempre tan optimista y aclarándome todas mis dudas con respecto al trabajo, todo era meramente laboral, pero siempre que llegaba a mi departamento lo primero que hacía hablarle a mi amiga o roomie, era que te había conocido, que me gustabas pero había alguien más... Nos mandamos mensajes a veces siento que con el pretexto del trabajo, “Buenos días, ten un bonito día, por cierto, te ves muy guapo”, y así y así... Siempre creí que todo se quedaría en eso, paso Abril, Mayo y Junio.
Julio, fue el mes en el que definitivamente ambos decidimos decirnos que nos gustábamos, que tu me llamabas mucho la atención, yo venía de una relación con malas experiencias, trabajaba en mi, en lo que quería, etc... Tampoco tiene caso nombre otros nombres, pero tuvimos nuestra primera pelea, nos dejamos de hablar dos semanas, lo recuerdo bien, hasta que hablando de nuevo con mi roomie me dijo: “Qué puedes perder al hablarle? Háblale con la excusa del trabajo”, y lo hice, te marque con todo el nervio posible, respondiste y me aclaraste las dudas del trabajo que claramente no tenía. En ese lapso de dos semanas, no hablábamos, no había mensajes, no había nada, solo un hueco que me hacía sentir una sensación fea, es un poco tonto, ya que no eramos novios, nada. Al final, hablamos, dijimos que volveríamos a intentarlo y recuerdo irle a contar a mi roomie que habíamos hablado, que estaba feliz.
Salimos, a tomar un café y una pastel que ame desde aquella vez, platicamos horas y me encantaba hacerlo, me gustaba mucho escucharte, lo que habías logrado, lo que te gustaba, de todo un poco, estaba muerta de nervios, porque eras tú. En fin, las salidas siguieron pasando, nos mandamos mensajes, sentía esa cosquilla en todo mi ser, sentía esa felicidad que tenía mucho que no sentía, esa seguridad al estar con alguien y en Agosto simplemente paso, algo que quizá tenía muchas ganas de hacer semanas atras, nos besamos, paso, me puse tan roja porque era una cosa tan bonita, y quería repetirlo y repetirlo una y otra vez. Seguíamos saliendo, tuvimos peleas por la amiga que tenías, me causaba inseguridad, para ser honesta, llevaban mucho tiempo conociéndose, tal vez a tus ojos era bonita, más inteligente, más bonita, más todo, en fin, siempre lográbamos salir adelante.
Llego mi cumpleaños y fue el mejor cumpleaños de todos, me adornaste mi lugar, me hiciste sentir en extremo feliz, mi mente, mi todo colapsaba de emoción y felicidad al verte, al abrazarte, al besarnos, al todo.
Meses después, me pediste que fuéramos novios, yo no lo veía venir, no nos veíamos los fines de semana, las peleas se volvieron más continuas, personas intentado meterse, todo parecía complicado, eras mi jefe, yo tu empleada, pero siempre lograbas hacerme ver las cosas como sencillas estando juntos. Veíamos todo eso con tanta facilidad para solucionarlo, para arreglarlo juntos, porque eso era lo que queríamos.
No mencionaré datos que no son necesarios, pero esa noche antes de irte de viaje, cambio todo y todo se volvió, no quiero decir intenso, pero si más grande, al regresar de tu viaje, yo tenía una necesidad enorme de verte, de estar contigo, de abrazarte, de besarte después de 15 días que no nos vimos, nos hablabamos poco, pero eso bastaba para saber que estabas ahí. Llego Navidad, primera navidad “Juntos”, lo digo entre comillas porque físicamente no estuvimos, pero nos vimos ese día por la mañana, yo había estado preparando tu regalo desde hace semanas atras esperando sorprenderte, y la sorprendida fui yo. Me hacías tan feliz, me hacías sentir tantas cosas que hace tiempo no sentía, sentía que el corazón me explotaría de tanto amor.
Paso nuestro primer juntos, me llevaste a conocer a tus papás, sintiéndome especial porque me habías dicho que nunca habías llevado a nadie, después supe que no fue así. En fin, estaba tan nerviosa, una vez más, parecía que esto iba demasiado serio y me gustaba el rumbo, no importa el poco o mucho tiempo que lleváramos juntos, me gustaba.
Empezamos a pasar fines de semana juntos, más tiempo juntos, trabajamos juntos y creía que hacíamos el equipo perfecto. Recuerdo la frase que te decía “Somos como una persona, si tu das un paso, yo doy el otro”, todo era perfecto. Planeamos ir juntos a conocer a mi familia, y paso, nunca había viajado con alguien, siempre me iba y regresaba sola, pero esa vez, fue tan bonito, peleamos tal vez, pero recuerdo como te preocupaste por mi por estar tan quemada.
Y sé que llevo escribiendo únicamente todo lo bueno, pero siempre me peso más eso que todo lo malo, Abril, creo que fue el mes del “Adiós”, pasamos una semana juntos, ya te quedabas conmigo, íbamos al super juntos, cocinábamos juntos y justo esa semana paso por mi cabeza el “Me gustaría una vida asi con él, es perfecto”. En fin se acabó, empezamos a pelear más de la cuenta, ya no pasábamos juntos fines de semana, los mensajes, las llamadas fueron disminuyendo, seguíamos por seguir, empezaste a tomar eso de bloquearme por llamadas, mensajes, todo medio de comunicación, en un intento de rescatar todo, empece a perder la razón, me desesperaba, me sentía impotente, empece a culparme de todo, por todo y para todo, tu actitud fue totalmente otra... En otro intento de rescatar todo tomé la decisión de cambiarme puesto, la idea que tenía era que con eso se acabaría el andar a escondidas, el tener que ocultar todo, el no hablarnos en el trabajo pero no sabía lo que se avecinaba, empece a viajar de más, empece a dejar de estar en la ciudad, nos veamos una o dos veces por semana, empece a saber de cosas que hacías, empezaron los rumores, todo.
Pero seguíamos juntos, siempre en el intento de rescatarnos, de no perdernos, porque siempre tuve en la cabeza “No quiero perderlo, lo amo, no quiero perder todo esto”, pasamos nuestra primera navidad juntos, nunca había estado con alguien más que no fuera mi familia esas fechas, fue muy bonito, todo, pero algo ya había cambiado. Año nuevo también, empece a sentirme harta de las peleas, del trabajo, de los chismes, de las personas, todo, tome la decisión de salirme, yo había dejado todo y alejado a todos para que tu no tuvieras incertidumbres de nada, porque nunca hubo y no habrá nadie que pueda quitarte tu lugar, en fin la pasamos mal, entre el estrés del desempleo se avecino el estrés del no tener casa, un cambio más a la vida, por suerte las cosas se fueron acomodando bastante bien y me apoyaste, pero algo en ti ya había cambiado, ya no había mensajes largos y bonitos como los que nos mandábamos, ya no había llamadas o esas ganas de vernos.
Otras ocasiones habíamos terminado, pero nunca como esa ocasión, esa ocasión te llame hasta el cansancio, te busque en todos los lugares posibles y justo cuando caminaba a tu departamento, me sentía tan sola y mal, nada comparado a como me sentía al inicio, nada. Hablamos, me dijiste cosas que lastimaron, que solo pensaba en mi, que nunca me interese en ti, que al parecer todo siempre lo había hecho mal. Me condicionaste para estar conmigo, y acepte, porque me interesaba más el seguir con lo que teníamos que pensar en lo que me hacía bien o me parecía justo. Los mensajes eran dos o tres al día, llamadas dejaron de haber, peleábamos cada dos días o menos.
Y de repente, todo salió, los likes en todas sus fotos, la playlist, el decirme que si le hablabas, sabes como sentí el día que vi la Playlist? Fue un escalofrió que recorrió todo mi cuerpo, ver las canciones que te dedique de mi banda favorita. Y todo parecía empeorarse, en el intento de saber las cosas, te busque una y otra vez, te hable 50 veces al día, porque todo lo que creía de ti, parecía haber desaparecido, parecía no haber existido nunca,
Aun no sé como empezar una vida sin ti, sin un mensaje de buenas días, sin un intento de rescatar lo que teníamos, saber que ya no habrá más besos, más abrazos, más todo. Empezaste a culparme de todo, de lo que hacía y no hacía, de lo que decía y no decía, y después de todo, me bloqueaste, me hiciste sentir tan mal, en el punto que no sé como lidiar conmigo, con todo lo que siento, con lo que quería contigo, con todo. Y quisiera tener el valor de decir, te dejo ir porque te amo y quiero que seas feliz, pero como le dices a alguien con quien querías eso, esas palabras, ¿como?
En fin, esta es nuestra historia, una historia que construimos tú y yo, bien o mal, con altas y bajos, lo hicimos. Y quisiera poder decir más de los últimos meses juntos, pero no, no puedo. Me duele y aún dueles demasiado, me duele más que simplemente te hayas ido, hayas desaparecido como si la victima hubieras sido tú y la culpable, únicamente yo.















