Su nombre es DAMIEN COX. Trabaja en dirección de adaptaciones y entretenimiento dentro de la editorial familiar. Nació en Estados Unidos. Tiene 32 años. Es el primogénito de la familia COX.

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Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
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@damien-cox
Su nombre es DAMIEN COX. Trabaja en dirección de adaptaciones y entretenimiento dentro de la editorial familiar. Nació en Estados Unidos. Tiene 32 años. Es el primogénito de la familia COX.

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en el muelle. 17 de abril, atardecer.
el crujido de una tabla suelta a su espalda no lo hace girarse, solo suspira. ' espero que no vengas a empujarme, lili. ' murmura sin alzar demasiado la voz, creyendo que es su melliza quien se encuentra a sus espaldas. ' no estoy de humor. ' los pies siguen en el agua, quietos. no hay intención de moverse.
Se quedó quieto por un momento al escuchar la voz del joven, su tono resignado y su postura tensa. Aunque no lo conocía bien, entendía lo suficiente sobre la familia y las cargas que todos llevaban encima, especialmente después de los eventos recientes. "no soy Lili, si te preocupaba," respondió con un tono algo más relajado de lo que la situación exigía, mientras miraba al chico sin intención de invadir su espacio. "y créeme, tampoco estoy aquí para empujarte, las cosas han estado demasiado... complicadas para andarme con juegos." se sentó en el borde del muelle, dejando que sus piernas se colgaran sobre el agua. El crujir de las tablas bajo su peso parecía resonar con la tensión que se respiraba en el aire. "creo que todos estamos tratando de encajar piezas que no encajan," continuó, en un susurro algo más bajo. Suspiró, mirando al horizonte, donde el sol se desvanecía lentamente. "no te voy a presionar para que hables, no es mi estilo pero si necesitas estar en silencio, al menos no estás solo en eso."
la desesperación estaba comenzando a menguar en su psiquis, lo suficiente para hacerla abandonar su cabaña y buscar un poco de soledad, también algo que fuera capaz de callar la vocecita insoportable en su cabeza. esa que le reclamaba por rendirse, como si tuviera la capacidad física de volver a sacar sus garras. le habían destrozado su espíritu. se detuvo en medio de su camino por la cava, tras reconocer la silueta masculina, por supuesto, no tuvo tiempo de dudar, ya se estaba anunciando con ese saludo vacío. ‘ damien ’ repitió con monotonía, continúo su camino hacia los vinos que adornaban la pared, sacaría uno y se escondería ahí hasta que tuviera suficiente sueño. se detuvo a su lado y bajó su mirada por las botellas, no reconocía ninguna de las marcas, seguro eran carísimas. debían pagar lo que le hicieron. ‘ necesito que se mueran ’ así tendría que dejar de ir a esos lugares sin sentir que trisaba su moral, sólo acudió porque le ofrecieron pagar cada hora que pasara entre ellos, ¿se estaba vendiendo a sí misma? quizás había pasado sus límites. tomó una de las botellas de vino por el cuello, y lo miró: ‘ ¿por qué eres tan frustrante? ’ ignoró sus preguntas, ese intento del mayor de los cox por hacerla sentir cómoda, cuando su simple presencia era suficiente para volver más gruesas las paredes que la rodeaban. lo rodeó por la espalda y se sentó a un lado de uno de los estantes, en el suelo. ‘ ¿tienes un saca corchos por ahí? ’ se dio cuenta cuando ya estaba abajo que no podría abrirlo con tanta facilidad, estiró su brazo hacia él, con la palma arriba, sin importarle si se percataba del vendaje que tapaba la punta de su índice y medio, ya los había destrozado lo suficiente, no podía seguir así.
Bajó la mirada hacia la botella en manos de Chiara y luego al vendaje que asomaba en sus dedos, sin hacer ningún comentario al respecto. Solo se agachó lentamente, apoyando el vaso intacto en el suelo antes de rebuscar con calma en uno de los compartimientos ocultos del mueble de madera. Sacó el sacacorchos como si lo hubiese hecho mil veces antes —y probablemente así era—, y se lo tendió, sujetándolo por el extremo contrario al filo, sin prisa. "no sé" murmuró, medio encogiéndose de hombros "tal vez porque no digo lo que la gente quiere oír o porque no intento arreglar lo que ya está jodido, no soy tan bueno con eso." se sentó también, sin pedir permiso, dejando algo de espacio entre ellos pero compartiendo el mismo suelo como si eso suavizara la conversación. Miró hacia el fuego a lo lejos, el reflejo bailando en el cristal de sus lentes. No tenía esa postura de quien quiere dar cátedra, ni tampoco la de quien quiere indagar más de lo necesario. Solo estaba ahí. "¿sabes qué es frustrante?" añadió tras un momento, su tono leve, casi neutra "que después de todo lo que pasó, después de lo que hicimos o dejamos que pasara, seguimos sentados acá… como si el aniversario de esto significara algo. Como si de verdad quedara algo por celebrar." le dio un vistazo rápido, no intrusivo, apenas un reconocimiento silencioso de que la veía, de verdad, sin adornos. "pero bueno, si estás esperando que te dé un discurso motivacional… vas a seguir frustrada." una pequeña curva apareció en una de las comisuras de sus labios. No era exactamente una sonrisa, pero sí una grieta en la dureza. "lo único que te puedo decir es que si quieres que se mueran, estás en buena compañía. Solo que unos lo gritan, otros lo piensan en voz baja… y algunos lo escribimos con whisky." y ahí se quedó, sin presionarla a hablar ni a quedarse. Solo compartiendo ese rincón, ese silencio, y lo que pudiera caber en medio.
En silencio, escucha cada una de las reflexiones, atendiendo cuidadosamente hacia un posible mensaje implícito tras ellas. No es para menos, piensa, cuando el americano le brindó apoyo en un momento de incertidumbre. Con la amigable gentileza que la caracteriza, Ayaka considera que es su turno de regresar el favor. Incluso si, en el fondo, no comparte del todo aquel pensamiento. "Aun si lo hacemos—" Comienza con suavidad, un par de pasos por detrás y sin despegar la atención del lago oscilante, de las estrellas que titilan sobre este. "Que esa versión ya no esté presente no significa que sea del todo malo, ¿no?" Al menos, así es como lo siente, comparando su yo actual con aquella de un pasado no tan lejano, de aquel que apenas ponía un pie, con miedo e incertidumbre, en este lugar. Entonces se permite sonreír suavemente, mirándolo por un breve instante. "¿Sientes que estás fingiendo?"
Soltó una breve risa nasal, no burlona, más bien cansada, como quien ya se hizo esa pregunta muchas veces y aún no tiene una respuesta concreta. Se estiró un poco el cuello del abrigo, mirando de reojo a Ayaka antes de volver la vista al lago. "no lo sé… tal vez un poco" respondió, con una honestidad tranquila, sin drama "no es como que ande por ahí pretendiendo que todo está perfecto, pero tampoco tengo ganas de andar explicando que no lo está. Así que… sí, supongo que eso también cuenta como fingir, ¿no?" se encogió de hombros con ligereza, dejando que sus manos volvieran a los bolsillos mientras el aire fresco les rozaba el rostro. "igual no me molesta tanto, fingir tiene mala fama, pero a veces es lo que te permite levantarte y seguir, aunque sea medio a ciegas. No todo tiene que doler para ser real." guardó silencio por un segundo, dejando que una hoja cayera al agua antes de seguir hablando. "y lo que dijiste… sobre que no tiene que ser malo que algo ya no esté, me gustó, creo que hace un mes te habría dicho que sí lo es. Ahora… bueno, no estoy tan seguro pero me gusta la idea." giró la cabeza apenas, lo suficiente para verla de perfil mientras sonreía, esta vez con un poco más de naturalidad. "supongo que si vamos a estar atrapados acá unos días, no está mal tener esta vista para pensar todo eso, aunque me sigo quedando con el bosque, menos poético, más fácil de perderse."
"¡El miedo no se hizo para personas como nosotros!" Exclama con gracia, manteniendo el tono divertido hasta que sus propias palabras resuenan en el pecho, recordándole que ha comenzado a albergar algo parecido al temor en su interior, uno que raya entre confusión e indecisión; nada propio de su sencillo actuar. Pero no puede quedarse quieta y dejar que eso la abrume, ¿verdad? Así que avanza con rapidez, colocándose un casco que tomó prestado mientras se acomoda en el segundo asiento, su pie derecho presionando sobre el pedal elevado. "Lamento decirte que soy muy habladora. Así que— supongo que no dudaré en decirlo". Ríe con suavidad. "¿Estás listo?"
Se acomodó en el asiento delantero, empujando el pedal con suavidad mientras la bicicleta de dos asientos empezaba a moverse por el sendero de grava. El casco descansaba firme sobre su cabeza, aunque no parecía demasiado interesado en seguir normas hoy. El viento les dio la bienvenida con una ráfaga fresca, y a pesar de todo lo que cargaban encima —el apellido, las noticias, el peso de estar ahí—, el momento se sentía casi… normal. "listo, claro" respondió con una pequeña sonrisa, sin mirarla directamente pero sabiendo que ella lo haría de todos modos "aunque no prometo que esto no termine en desastre si dejamos de pedalear al mismo ritmo." avanzaron unos metros. A su alrededor, el bosque parecía ignorarlo todo: el escándalo, las ausencias, el ruido de fondo que se había vuelto constante desde que abril comenzó. Y aunque podría haberlo dicho en voz alta, esta vez no lo hizo. Solo dejó que el silencio hablara un poco por él. "¿sabes? a veces creo que todo esto sigue igual solo para hacernos sentir raros" comentó con un tono más ligero, señalando con la barbilla los árboles que se mecían como si no pasara nada "es como… ¿de verdad hay alguien preso? ¿de verdad alguien murió? Porque no lo parece." rodó los ojos suavemente, como si no supiera si reírse de eso o no. "pero bueno, tal vez eso es lo bueno del bosque, te deja olvidar un rato o al menos distraerte lo suficiente para no pensar cada cinco minutos en titulares con tu apellido." el manubrio se movía con firmeza entre sus manos. La cuesta era leve, y la coordinación entre ambos funcionaba sorprendentemente bien. Lo suficiente como para hacer que, por un momento, todo pareciera menos cargado. "y si vas a hablar mucho, adelante" añadió sin girarse, con una ligera curva en los labios "solo prométeme que no vas a usar la palabra “procesos legales” más de una vez. Máximo dos." una pausa, solo para el efecto. "y si en algún momento quieres dejar de pedalear… igual puedes pero avísame, no me hagas irme de boca."

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📍CASA CLUB — 22:15 horas.
La noche se ha asentado con elegancia. Afuera, el bosque murmura en sombras, pero dentro del lodge, el ambiente es cálido y selecto. El crepitar tenue de la chimenea doble llena el salón de lectura, donde algunas figuras dispersas hojean libros o conversan en voz baja con copas en mano. La música en vivo —un cuarteto de cuerdas discreto— se escucha desde el comedor gourmet, aunque aquí, entre madera pulida, terciopelo oscuro y cristalería delicada, el tiempo parece suspenderse. Damien está de pie junto a la cava privada, con un vaso de whisky en la mano. No bebe. Solo observa las botellas, como si fueran un acertijo sin resolver. La luz cálida le dibuja el rostro con sombras suaves, y sus anteojos reflejan el fuego a su espalda. Parece ausente, hasta que una figura conocida cruza el umbral del salón. "chiara" pronuncia con calma, girando solo lo justo para verla. Su tono no tiene sorpresa, pero sí algo que parece una pausa contenida. Como si hubiese estado esperándola… aunque no lo supiera. Hace un gesto leve con el vaso. "no sabía que eras de las que eligen este lugar en vez del bar o tal vez solo necesitabas un respiro." se aproxima un poco, sin invadir. Solo lo suficiente para que el ruido del mundo quede más lejos. "la cava sigue teniendo buenos secretos y la noche, demasiados silencios." una media sonrisa, sin brillo, aparece apenas. "¿te sirvo algo? ¿o prefieres que finjamos que viniste aquí sola?" la deja elegir, como siempre pero el espacio ya se ha transformado en algo diferente desde su llegada. @chioth (1/2)
COMEDOR GOURMET.
'¿te has puesto a pensar que no nos dijeron nada sobre los animales que viven en el bosque?' pregunta la pelinegra, ya que desde que llegó, fue algo que había estado muy presente en su mente, el posible peligro de encontrarse algo muy peligroso allá afuera. 'es un bosque, al final del día... cualquier cosa puede salirte mientras estás tranquilamente teniendo un picnic ¿no?' expone pensamiento antes de tomar su vaso de agua y darle un sorbo. '¿sabes que vas a pedir de comer ya?'
Levantó la mirada de la carta sin decir nada al principio. Ladeó ligeramente la cabeza, observando a su interlocutora como si la pregunta hubiera revelado algo más profundo que el miedo a un zorro o un lobo hambriento. "hay cosas peores que animales en este bosque" dijo finalmente, con voz tranquila, como quien constata un hecho irrebatible, no como quien intenta asustar. Se permitió una pausa, bajando la carta sobre la mesa mientras sus dedos jugueteaban con el borde de su servilleta. "pero supongo que no ponerlo en el folleto ayuda a que la gente quiera seguir viniendo. A que sigamos fingiendo que esto sigue siendo un lugar seguro, familiar, casi… simbólico." sus ojos se movieron hacia la ventana más cercana, donde el follaje apenas dejaba pasar la luz de la tarde. "aunque sí, es un bosque podría tocarte un jabalí, una serpiente, o algo más silencioso, más humano." volvió la vista hacia ella y, por primera vez desde que comenzó a hablar, esbozó una leve sonrisa. "y no, aún no sé qué voy a pedir el menú me parece una forma muy elegante de distraernos de todo lo que no queremos discutir, ¿tú? ¿ya decidiste si prefieres el venado o seguir pensando en los depredadores de allá afuera?"
📍CABAÑAS — no sabe cómo ha logrado llegar hasta allá arriba, pero ahora está demasiado preocupada en sostenerse lo mejor que puede del alféizar e intentar abrir la ventana como para recordarse que, tontamente, le había parecido una buena y rápida idea dos minutos atrás. "no es lo que parece— ésta es mi habitación y mi llave está ahí " explica con algo de dificultad, señalando al interior cuando, al bajar la mirada, descubre que ya no está sola. "¿te importaría hacerte a un lado? no quiero caerte encima" aunque, en este punto, no quería caerse en lo absoluto.
La miró en silencio durante un par de segundos que se alargaron más de lo cómodo. Las manos en los bolsillos, la sombra de las ramas cruzándole el rostro. No parecía sorprendido, pero tampoco exactamente divertido. "vaya" dijo al fin, con ese tono que no se decidía entre el sarcasmo y el cansancio crónico "y yo que pensaba que escalar ventanas era algo que uno dejaba atrás al salir del internado." no se movió de inmediato. La observó con atención, sin apuro, como si evaluara no solo su equilibrio en el alféizar, sino todo lo que la había llevado hasta ahí. El contexto, los días previos, la tensión que respiraban desde que las cabañas se llenaron de herederos disfrazados de estatuas. "podrías habérmelo dicho" añadió, casi en voz baja, y sin aclarar si hablaba de la llave o de la caída libre emocional que todos fingían no tener "pero sí, claro, no quiero que me aplastes. El día ha sido bastante largo ya." finalmente se apartó, con un leve movimiento de cabeza, como si concediera el paso a una escena inevitable. "ve con cuidado, no quiero tener que explicar a nadie que te rescaté de una muerte absurda por negligencia arquitectónica, no en esta semana." la observó desde el suelo, serio pero sus palabras, por debajo de la ironía, llevaban una corriente de genuina preocupación porque en Lautersee, últimamente, nadie caía por accidente.
— 20:00 horas, en los senderos alrededor del lago.
"No sé nada de estrellas, pero lucen hermosas reflejadas en el lago". Murmura distraída, su atención totalmente absorbida por el resplandor que el agua mece con suavidad; una visión hipnotizante. Al menos, algo bueno ha salido de este improvisado paseo nocturno.
Caminaba un poco detrás, las manos en los bolsillos del abrigo, dejando que el silencio hiciera lo que mejor sabía: llenar los espacios rotos. Cuando ella habló, se detuvo, siguiendo su mirada hacia el lago. Las estrellas danzaban en el agua como si también quisieran huir del cielo. O tal vez esconderse. "tampoco sé mucho de estrellas" admitió con voz baja, como si temiera romper el hechizo que la superficie del lago había creado "pero entiendo lo de los reflejos, a veces… es más fácil mirar lo que no está directamente frente a ti." la brisa nocturna movía las ramas con un ritmo suave, casi como un susurro. Damien se inclinó un poco hacia un costado para mirar mejor el agua. Su silueta también estaba ahí, fragmentada por el movimiento. Incompleta. "¿sabes lo curioso?" añadió tras un momento, su tono más introspectivo que antes "esas estrellas ya están muertas. Algunas, al menos, lo que vemos es solo su luz viajando hasta nosotros… años después de que dejaron de existir." guardó silencio, no porque no tuviera más que decir, sino porque estaba midiendo sus palabras. Como si cada una costara más que la anterior. "a veces me pregunto si eso es lo que estamos haciendo todos aquí, reflejar una versión de algo que ya no está." se giró hacia ella entonces, con la mirada más suave de lo habitual, y le ofreció una media sonrisa sin mucha fuerza, pero sin cinismo. "pero si vamos a fingir que todo sigue brillando, este es un buen lugar para hacerlo." y volvió a mirar al lago, como si necesitara convencerse de que esa luz, aunque vieja, todavía podía significar algo.
— 18:00, junto a las bicicletas.
"¿Crees que sea peligroso pasear en bicicleta a esta hora?" Acostumbrada a los viajes de ese tipo para cruzar la ciudad, no duda de su habilidad maniobrando el vehículo. Su única preocupación recae en cuánto tiempo más podrá mantener esa sonrisa que se tambalea, ese espíritu animado al que trata de aferrarse. "¡Oh!, incluso hay bicis de doble asiento".
Se detuvo junto a las bicicletas, una mano en el bolsillo, la otra sujetando un casco con cierta indiferencia. No parecía apurado por decidir si montarse o no. Miró el sendero frente a ellos, esa línea delgada de grava que se perdía entre los árboles como si pudiera llevarlos a otra realidad. A una donde el apellido no pesara. Donde la verdad no cortara tanto. "todo parece peligroso a esta hora" respondió sin mirar directamente "pero supongo que eso nunca nos ha detenido, ¿no?" su voz no era dura, solo cansada. De esa forma callada en la que uno arrastra los días como si fueran piedras. Alzó la vista entonces, encontrándose con la suya por fin. Y en ese segundo, vio la sonrisa que no terminaba de sostenerse, el esfuerzo por seguir pareciendo parte de algo que ya no estaba entero. "una bici de dos asientos" repitió con una ceja ligeramente alzada, como si eso le causara una pizca de diversión que no alcanzó a volverse risa "bueno, siempre podemos fingir que la coordinación es lo nuestro." y se acercó a una de ellas, apoyando el casco en el asiento trasero. "yo conduzco" dijo con un gesto sutil. Se detuvo un momento antes de subirse, y sin mirarla directamente, añadió: "si en algún punto quieres bajarte… no hace falta que digas nada. Solo tócame el hombro." lo dijo con una calma intencionada. Como si no se refiriera solo a la bicicleta.

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"¡es noche de observación astronómica! ¿te unirás?" pregunta con tono evidentemente emocionado, le encantaba el espacio desde que era pequeña, por lo que en cuanto escuchó que esto era una opción, fue la primera en llegar, había estado hasta contando los minutos para que por fin llegara la hora. "hay un montón de snacks y comida para disfrutar en la fogata también, por si ocupabas algo más para convencerte."
Alzó la vista desde donde estaba sentado, ligeramente apartado del bullicio general. No había querido parecer descortés, pero tampoco se había sumado con entusiasmo a la reunión cerca del fuego. Su semblante —sereno, pero tenso bajo la superficie— reflejaba perfectamente la contradicción del entorno: un intento de normalidad en medio de lo que claramente ya no lo era. Al escuchar la invitación, giró apenas el rostro hacia ella. Una sonrisa tenue, forzada por la cortesía, cruzó sus labios. Su voz salió más baja de lo habitual, como si no quisiera perturbar la quietud artificial del bosque. "¿observar el cielo mientras todo se desmorona en la tierra? Suena... simbólicamente apropiado." hizo una pausa, los ojos fijos un instante en las llamas lejanas. Luego la miró con un dejo de calidez sincera. "gracias por invitarme, no prometo quedarme mucho, pero... tal vez ver unas cuantas estrellas no sea mala idea esta noche." y aunque no lo dijo, lo pensó con claridad: porque si no las vemos ahora, puede que no tengamos otra oportunidad.
Por unos segundos se emocionó cuando le dice que se iba a poder dibujar algo, pero en cuanto el otro insiste que quería un círculo, Donatello suspira. "Está bien, es un poco aburrido, pero sabemos que es algo grande para ti, así que vamos por el circuito"Refiere para, luego de ello, acabar por tomar la hena y comenzar a poner el círculo en la piel ajena.
No es algo muy grande, pero es lo suficientemente notorio como para poder estar con una sonrisa en el rostro. "Ok, mi amigo, ahora eres un rebelde conmigo, cualquiera pensaría que eres un tipo rudo"añade para en el momento en el que acaba, sonreír de sobremanera.
"Y no creo que me acusen por arte callejero, es como muy raro, piénsalo así, tienen mejores cosas que ver, qué cosas nos estamos tatuando, te apuesto a que los periodistas están más interesados en aquellas personas que han estado metidas en los mensajes anteriores o en los nietos del día de hoy".
Bajó la mirada hacia su muñeca cuando Donatello terminó el trazo. El círculo de henna aún estaba húmedo, brillando con esa tonalidad terrosa que pronto secaría y quedaría como una sombra en su piel. No dijo nada de inmediato. Solo lo observó un segundo, como si tratara de decidir si aquello —ese gesto tan simple— era una marca o un recordatorio. "un tipo rudo" repitió con media sonrisa, esa que parecía burlarse tanto de él como del comentario. Alzó la mirada hacia Donatello, ladeando apenas el antifaz blanco para dejar ver un poco más de sus ojos, azules y atentos, como si quisiera dejar en claro que, pese a todo, estaba presente. Realmente presente. No en automático, no en piloto. "si supieran la cantidad de cosas que se pueden decir con un círculo, te juro que empezarían a prohibirlos también" añadió con tono tranquilo, dejando que la ironía flotara justo en el límite de lo casual "el vacío, lo eterno, lo que se cierra sobre sí mismo, demasiada poesía para gente que solo quiere titulares fáciles." se quedó en silencio unos segundos, dejando que el murmullo del carnaval los envolviera de nuevo. Música lejana, risas, el sonido de pasos sobre la tierra húmeda del sendero. Todo eso parecía ajeno y, al mismo tiempo, peligrosamente cerca. "claro que tienen cosas más importantes que hacer" continuó finalmente, sin dejar de mirar su brazo "pero no confío en su sentido de las prioridades. No mientras sigan repitiendo “culto” como si eso explicara todo lo que no entienden. Deslizó la manga sobre el tatuaje, ocultándolo de nuevo, con un gesto tan deliberado como sutil. "de todos modos, gracias" dijo, sin dramatismo, como si ese agradecimiento también tuviera varias capas "no solo por el círculo, por el rato tranquilo, por no preguntar más de lo necesario...a veces eso vale más que cualquier lealtad." lo miró de nuevo, esta vez con una expresión más abierta, sin esa dureza habitual que usaba como escudo. Luego asintió hacia el antifaz de Donatello. "deberías decorarlo" dijo, cambiando el tema con un ligero movimiento de cabeza "si vas a andar repartiendo tatuajes, mínimo que sepan quién es el artista."
"Así es"Refiere con tono tranquilo para luego de ello pensar si es que algunas personas conocían el porqué del árbol y su significado, en muchos casos, sabía que no. "Es por eso mismo que lo hago, no soy artista de tatuajes, si es que algo sale mal, solamente esperaré a que se vaya poco a poco"Refiere para luego de ello asentir.
Ante el comentario ajeno, acaba por reír con suavidad. "En este caso más hena, paciencia no me falta, porque sé que tengo todo el tiempo del mundo, solo no ruego que pase algo que nos descoloque en lo que estamos haciendo"Refiere para luego de ello reír nuevamente con lo segundo. "Cualquier silencio es bueno, aunque realmente si me haces conversa tampoco me enojo, realmente no se me hace incómodo el estar en estas cosas, hablando, estoy acostumbrado a hacer dos cosas, porque cuando vas en los carros de rally necesitas un copiloto, entonces, te acostumbras a hacer más de una cosa"Refiere para luego de ello asentir al otro, no habría ningún problema.
"Un círculo, eso es muy aburrido, si es que queremos algo que represente la corrupción o algo en contra de ella, porque no la "A", de anarquista, la A de, punk, en cuanto a los periodistas, que pueden decir, mi familia no ha estado en nada de rumores y tal"
Soltó una risa breve, apenas un respiro que no llegó a convertirse en carcajada. Ladeó la cabeza para mirarlo de reojo, como si estuviera sopesando seriamente la propuesta. "¿la A de anarquía?" repitió, dejando que la palabra se deslizara lenta entre ellos. Apretó la mandíbula un segundo, pensativo, antes de volver a hablar "no estaría mal, considerando que en esta ciudad últimamente, hasta respirar se siente como un acto de rebelión." se pasó una mano por el cabello, en un gesto rápido, casi impaciente, y luego bajó la mirada a su propio brazo extendido sobre la mesa improvisada. "pero mejor no tentar a la suerte" añadió, más para sí que para Donatello. El tono seguía siendo ligero, pero en sus ojos había un destello más agudo, como si midiera las consecuencias de algo que aún no decía. Se inclinó apenas hacia adelante, acercándose al frasco de henna "me basta con un círculo, pequeño, discreto, que parezca que sigo siendo el buen hijo obediente que pretenden que sea." el antifaz blanco seguía torcido sobre su rostro, pero en ningún momento intentó acomodarlo. Como si el desorden, la imperfección mínima, fuera su manera silenciosa de decir que no todo encajaba como debía. "igual agradezco la oferta" agregó, dejando escapar una sonrisa torcida "hay algo admirable en no tomarse demasiado en serio cuando el resto del mundo parece empeñado en volverse un mal chiste." lo dijo con una calma engañosa, esa clase de voz que uno usa cuando está acostumbrado a navegar sobre aguas demasiado revueltas como para alarmarse por otra ola. Luego, giró apenas el brazo, ofreciéndole el sitio exacto donde quería el tatuaje: cerca de la muñeca, pero lo suficientemente alto como para que, con el puño cerrado, desapareciera bajo la tela de una manga. "hazlo" murmuró "antes de que nos acusen de conspirar a punta de arte callejero."
palabras contrarias hacen que sonrisa crezca con lentitud y entusiasmo. aún hoy le cuesta definirse a sí misma pero tiene que admitir que esa palabra le gusta. " los compromisos para toda la vida son difíciles de tomar " circula en propia idea a la que entiende que contrario adhiere. no es que sea irresponsable, o tal vez sí, pero siempre le ha huido a ese tipo de cosas. aunque le resulten atractivas como los tatuajes. no puede evitar soltar una risita cuando contrario hace su propuesta. se acomoda en su asiento frente a él y cruza una pierna sobre la otra. " depende de qué " si estuviera dispuesta a llevar cualquier cosa sobre la piel, ya tendría varios tatuajes. " estoy dispuesta a aceptar ... " cabeza se ladea y sonrisa vuelve a aparecer con esa suave picardía tan característica de la morena. " si me dejas hacerte uno a ti "
Bajó el frasco de henna, sus dedos aún cerrados alrededor de él, mientras una media sonrisa —más alerta que divertida— se dibujaba en su rostro. No necesitaba escuchar más para saber que acababa de meter la mano en una apuesta de la que difícilmente saldría indemne, pero tampoco era de los que se echaban atrás cuando alguien le tendía un reto envuelto en sonrisas pícaras. "negociadora astuta" comentó, girando apenas la cabeza para mirarla de frente. El antifaz blanco cubría parte de su expresión, pero el brillo de sus ojos no dejaba mucho a la imaginación. Se inclinó hacia atrás en su asiento, como si se estuviera tomando su tiempo para pensarlo, pero en realidad estaba evaluando algo más: hasta qué punto le convenía dejarse marcar. Aunque fuera con henna, aunque se borrara en unos días. Aunque, en teoría, nada fuera permanente. "acepto" dijo finalmente, como quien firma un acuerdo con las consecuencias ya calculadas. Le tendió el frasco, soltándolo en su mano con deliberada lentitud "pero hay reglas." alzó un dedo, enumerándolas con esa seriedad casi teatral que usaba cuando quería disfrazar de juego algo que, en el fondo, no lo era del todo. "uno: nada en la cara" murmuró, inclinándose un poco hacia ella como si compartiera un secreto "dos: tampoco en las manos, no quiero ser noticia de portada solo por eso." su voz era baja, como si las paredes de Lautersee pudieran escucharlo. Como si la paranoia de los últimos días se hubiera adherido a su piel junto con la henna. "y tres…" sonrió, ladeando apenas la cabeza "si vas a ponerme algo que hable de mí, más te vale que no sea una mentira." dejó que la frase flotara entre ambos mientras sus ojos seguían fijos en ella, midiendo, retándola. Después de todo, no era un tatuaje cualquiera. Era una marca, aunque fuera solo por un rato. "¿trato hecho?" preguntó, extendiéndole el brazo con la misma calma con la que, en otro tiempo, habría ofrecido una espada para sellar un pacto.
📍 puesto de tatuajes temporales.
extiende su brazo para observar los dibujos que le han hecho desde la punta de los dedos hasta más de la mitad de su bicep izquierdo. " ¿qué te parece? " le pregunta a la persona que tiene al lado. " creo que me gustaría hacerme un tatuaje así " siente que la hacen ver ruda. " pero no me convence la idea de tenerlo para siempre en la piel "
Giró la cabeza justo lo suficiente para ver el diseño que cubría su brazo, y por una vez no fingió indiferencia. El trazo era limpio, las líneas fluidas, con ese aire de algo pensado y a la vez impulsivo. Le pareció... interesante. No tanto por el dibujo en sí, sino por la seguridad con la que lo mostraba, como si llevarlo le diera una clase distinta de poder. "te ves peligrosa" murmuró, aunque no sonó a burla. Era una afirmación tranquila, casi como si estuviera confirmando algo que ya sospechaba. Desvió la mirada de nuevo hacia su propio brazo, donde apenas se marcaba el borde de un círculo hecho con henna, aún fresco "pero sí, entiendo la duda." se encogió de hombros, sin dejar de observar el contraste entre su piel pálida y el pigmento oscuro. Extendió el frasco de henna hacia ella, con una ceja levantada. "¿quieres que te dibuje uno yo? No prometo arte, pero sí intención."

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📍Puesto de tatuajes temporales
Hay cosas que lo hacían feliz, esto, esto era puro arte, la verdad, el hecho de poder estar tatuándose era como u sueño hecho realidad, y era mejor, porque serían temporales, y ahora sabría como hacerlos, estaba siguiendo las pequeñas instrucciones que había por allí y había dibujado algo hasta quedar satisfecho y ahora tocaba el calcarlo sobre su piel para pintarlo con la hena. Estando ya haciendo los primeros trazos del árbol de la vida, hasta que se da cuenta de que necesitará más.
"Te daré el cielo, si es que me alcanzas un paquete". Dice a quién se acerca, con amabilidad.
Se detuvo frente al puesto de tatuajes temporales con una ceja ligeramente levantada, observando el entusiasmo de Donatello con una mezcla de desconcierto y, aunque no lo admitiría de inmediato, algo parecido a genuino interés. El ambiente del carnaval era lo suficientemente caótico como para permitirle un respiro de los murmullos, los rumores y el escrutinio. Y entre la música de fondo, los antifaces blancos y el aroma a flores y comida callejera, había algo tranquilizador en ver a alguien entregado a una simple forma de arte "¿eso es un árbol de la vida?" preguntó tras unos segundos de silencio, su tono lo bastante casual para no sonar inquisitivo, pero sí cargado con esa curiosidad meticulosa que lo caracterizaba "ambicioso, considerando que estamos usando henna y no tinta permanente." se acercó con las manos en los bolsillos, el antifaz ligeramente ladeado sobre el rostro. La pintura del suyo apenas estaba comenzada, con algunos trazos dorados que apenas insinuaban una forma: probablemente iba a dejarlo incompleto, como casi todo lo que no estuviera relacionado con su trabajo o su familia. "¿necesitas más henna o más paciencia?" siguió, arqueando una ceja con un dejo de burla amable "porque si es lo primero, creo que hay un frasco extra por ahí, si es lo segundo, no puedo ayudarte… a menos que te funcione el silencio incómodo como técnica de concentración." con un gesto leve, como si concediera algo importante, se sentó a su lado en el banco largo del puesto, deslizándose una manga para mostrar su antebrazo. "hazme uno también" dijo sin mirar directamente "uno pequeño, nada de árboles místicos ni símbolos que parezcan sacados de un libro de historia antigua. Un círculo bastará. Simple, cerrado. Como lo que no podemos decir en esta ciudad últimamente." lo dijo sin peso dramático, pero la frase quedó flotando un poco más de lo necesario en el aire. Después tomó una de las botellas de tinta con gesto distraído y se la pasó al otro. "vamos, artista antes de que un periodista decida que esto es parte de un ritual secreto y termine en las noticias de la noche."
‘ puedo notarlo, elegiste uno con pelota, otro con agua y uno donde tenías que usar más tus piernas — ¿eres bueno en alguno en especial? ’ existía una pizca de curiosidad real tras su pregunta, por más que la sonrisa en su semblante fuera burlona y una señal de que no se tomaba en serio ninguna de las palabras que soltaba con tanta facilidad. le gustaba tirar dardos sin tener que preocuparse por donde caían, era casi un juego. ‘ aunque no los tengas puestos, igual no podrías usarlos si los rompo ’ levantó una de sus cejas, mientras terminaba de acomodar sus prendas, necesitaba sentirse lo más ligera posible antes de comenzar a correr. lo disfrutaba, lo suficiente para anotarla en la lista de actividades que quería hacer: ‘ nos vemos en voleibol y atletismo, aunque seguro nos separan por género ’ y no los culpaba, era lo solicitado por las normas internacionales. aburridísimo, prefería destruir los egos masculinos. ‘ vine a correr, no estoy intentando probar nada. ’ se echó a reír, mientras caminaba a una de las líneas para empezar la carrera. ‘ no tengo nada que probar, no soy como ustedes ’ nuevamente marcaba distancias, diferencias con un grupo de personas que la hacían sentir tan ajena a toda la escena. quizás fue ella quien marcó las distancias primero, pero ¿no lo hubieran hecho de todas formas al final del día? por supuesto que sí. así funcionaba su pequeño mundo. ‘ me gustan los deportes y competir, nada más, damien, no hay nada oculto ’ se encogió de hombros y se agachó lo suficiente para que las puntas de sus dedos tocaran la arcilla, tiró una de sus piernas hacia atrás para empezar en el impulso y miró hacia adelante. su espalda estaba recta, lo suficiente para parecer una tabla en medio del camino. dura como una roca y decidida, aunque su boca dijera que no tenía nada que demostrar, su espíritu era demasiado débil para sostenerlo ante una derrota. ‘ si te corres, no estorbarás ’ le guiñó un ojo, pero sabía que no estaba en su camino. y como quien escuchó una señal de empezar, se echó a correr hasta la siguiente punta. sus piernas se movieron veloces, sí tenía algo que demostrar. maldito cox sabelotodo, quizo gritar mientras sus piernas y manos se movían lo más rápido que podía, lo suficiente para que en la siguiente parada tuviera que seguir trotando, incluso tras llegar a la meta, o sus músculos colapsarían.
La observó correr sin moverse del sitio, brazos cruzados, con esa media sonrisa que no era del todo burla pero tampoco pura admiración. Había algo en Chiara que le generaba una incomodidad curiosa, como si nunca pudiera anticipar si estaba lanzando un dardo real o uno de goma. Y esa inestabilidad… tenía su encanto. "claramente no vine preparado para un duelo de velocidades" murmuró más para sí, aunque su tono era lo bastante alto para que ella lo escuchara si se esforzaba "pero si el ego fuera una disciplina olímpica, seguro empatábamos." no se movió de la línea mientras la veía continuar trotando hasta después de la meta, como si necesitara que todos supieran que no se detenía fácilmente. Lo entendía. En una sociedad construida sobre fachada y apellido, avanzar sin frenar a veces era lo único que se podía controlar. "veo que no estás probando nada, ¿eh?" alzando un poco la voz para que ella lo oyera desde la distancia, esa frase se escapó con una risa apenas contenida. Después se pasó una mano por el cabello y echó un vistazo alrededor, como si de pronto cayera en cuenta de lo absurdo de toda la puesta en escena del Torneo de los Cuervos "ni egos que aplastar, ni familias que complacer. Solo deporte, pasión pura. Un alma libre con el reloj cronometrando su autenticidad." se colocó los anteojos de nuevo con exagerada parsimonia, ajustándolos como si se estuviera preparando para un duelo verbal más que físico. "y sí, soy bueno" le respondió finalmente su primera pregunta, la que había quedado flotando entre ambos cuando ella se lanzó a correr "no que importe., siempre habrá alguien que diga que podría ganar en la carrera por ser un Cox, así que corro igual, no para callarlos, sino para que se esfuercen más en sus excusas." se encogió de hombros, como si no fuera gran cosa. Aunque lo era. Lo era todo. Cuando ella regresó, todavía con ese brillo de esfuerzo en la piel, él le tendió una botella de agua sin preguntar. Nada de cumplidos, nada de observaciones innecesarias. Solo ese tipo de gesto silencioso que dejaba claro que, aunque disfrutaba el tira y afloja verbal, también sabía cuándo quedarse a un lado. "no estorbo" agregó con una ceja arqueada "Observo, que es distinto y si te ganara, al menos podrías decir que fue por culpa de los anteojos, sería una excusa bastante decente, considerando que no veo bien sin ellos." la miró con calma, sin desafiarla ahora, solo acompañando el ritmo de su respiración agitada con un leve asentimiento de cabeza. "bienvenida de vuelta a la pista, Chiara. ..vamos a ver cuánto tiempo aguantas sin intentar patearme." Y se giró hacia el punto de inicio, como si la próxima carrera no fuera solo una competencia... sino otra excusa para mantenerla cerca.