Y la luna declaró como testigo que su amor fue el culpable de aquella muerte. Sentada sobre el estrado confeso cada acto visto, cada palabra que escuchó, cada promesa pactada.
Y es asà como el amor que una vez vivió entre los dos desfalleció ante el veredicto. Él fue el único culpable de la muerte de sus corazones.
Imagen y texto por mi Criz Escudero









