Miércoles, 13 de Enero de 2016
Solo la voluntad del destino puede hacer aquel choque del presente un hecho tan real que el futuro jamás vio llegar.
Regis me dice para comer y yo acepto; pues para sacarme nunca se ha hecho falta un mejor pretexto. Una galería de sabores anexa a tiendas y colores, difícil decisión y casualmente rodeados de tantos en común. Fui tonto al no saber que seria de nuevo parte de ese "noseque" que me hace verte.
La banda preferida de Regis vendría al país, el buscando con quien ir y yo imaginando que ya no pienso en ti; estrategias cuadramos para que al final del espectáculo pueda venir a dormir en la hamaca de mi ventana, igual todo esta sujeto al plan sin lógica. Sus llaves que con cada dos por tres se pierden, sin una no puede acceder, otra lleva consigo y una poseo yo para ser así una especie de seguro a su entrar. "ve por ahí ahorita te alcanzo" y el aroma de la comida ya jugaba a su favor.
Entre aquella curva barra de opciones veía donde podría comer, cuando al comienzo sin poderlo creer, estaba ahi Antheros que con la gente conversaba, de ser por mi seguiría de largo, ya había aprendido que detenerme no cambiaría nada ... cuando el saludo inevitable se hace.
Dos miradas cruzadas, en mi la inexpresibilidad de la experiencia pasada; Nada espero de ellos en el la tensión de un momento no deseado:
-No te preocupes no quiero verla, no puedo ni quiero saber lo que haya pasado- Dije en tono cortante y soberbio-
-Bueno no pasara, ella ha mejorado.
-No me digas nada de pana, si con alguien ahora anda o lo que haya hecho no me debe importar, ya no es mi asunto.
-¿y que pensaste? ¿Que te diría algo?
Seguí saludando a propios y extraños, ahí estaba entre ellos los saludos de antaño, y una mujer en particular que su mano quedo en tensión,
“¿Ves que aunque no quiera, termina saludando a todos?" Dijo Antheros a mis espaldas, cuando me fui aquella mujer de singular saludo le dijo en nada discreto susurro "Es él?" Dejando claro que yo no era alguien nuevo para ella.
Me grito el rey con angustia, ya había extraviado una y solo teníamos dos, cuando desde lejos volteo y ahí ella estaba....
De nuevo mis latidos se detienen.
De nuevo la circulación se ralentizan
De nuevo mi mano izquierda se levanta.
Rapidamente fui a buscarla.
Con un mostrador de por medio su cintura se escondía, mi altura me ayudaría a verla y la situación, evidentemente para ella no era de ayuda.
-Solo quería verte de cerca -Y su mirada alzaría, Ella no me había visto y yo que no lo creía.
-No puedo hablarte -Expresó en su pequeña voz y puede notar de inmediato a la mujer de la tensión.
-No me importa quien sea ella, yo no voy a hacerte daño. Quería verte de cerca dije. Tu no sabes cuanto te extraño...-y con una sonrisa de satisfacción discreta despedí diciendo- ...chao.
Siendo que el hormigueo en mi brazo acababa y de nuevo mi corazón la sangre corría, no me hacia daño verla pero si huía, si lo lastimaría. “No consigo la mía" me dijo Regis molesto “Que arrechera siempre las pierdo" y ya acostumbrado comencé a buscar con el. Cuando un presentimiento me indicaba que al comienzo de la barra debía revisar.
Y allí ella se encontraba, fuera del mostrador. No aguantaba por irle a hablar, sus ojos rojos y al punto del llanto; De mi bolsillo saque la pata negra de un lente viejo y entre la gente me acerque a ella:
-Tenla, quería regalártela... tantos años usamos lentes, me operare pronto y quería que tuvieras algo con lo que por tantos años te vi.
-No se que hago con ella ni que pensaba cuando comencé -Me dijo, refiriéndose a aquella mujer; su nombre: Eris-
-No, por fa no me des detalle, solo guarda contigo dos cosas que aprendí de lo nuestro, nunca seas presa de alguien, cuando ya no quieras estar ahí vete sin reparo, no sirve de nada seguir sin sentir y menos si lo que sientes es culpa o arrepentimiento... Y lo segundo; lleva todo al máximo hasta el punto del orgullo, como yo quise hacer contigo, como por mas que trate, no lo hice como debió ser, como no pude pero me alegro de haber querido e intentado. Ahí viene Antheros y sabes que no le gusta que nos veamos... Yo te extraño... y siempre te he amado.
Sus ojos en llanto y en sus manos el recuerdo. No le di chance de que hablara para irme corriendo, a mi paso me alcanzo Regis y riendo me decía, "coño otra vez ayúdame a encontrarlas" y en un absurdo trote, sobre mostradores y desespero encontramos dos llaves que con un desastre hasta nos corrieron.
Saliendo ya por fin del centro, mire atrás de nuevo y a lo lejas ella en su llano y mi mano, por este Cordón Rojo Carmesí sufriendo.