* 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐨𝐧 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐜𝐞𝐬, 𝐜𝐚𝐩𝐢́𝐭𝐮𝐥𝐨 𝐮𝐧𝐨.
26 de marzo de 1991.
la primera semana escolar ha transcurrido entre ceremonias y clases de adaptación.
el gran discurso de apertura llevado a cabo al inicio de la semana acabó siendo repetitivo, insistencia en el nuevo armado de historia, de st. mary magdalene siendo líder entre las grandes universidades en el mundo, de nuevo alumnado siendo el prominente futuro que seguramente acabaría liderando en cada ámbito propuesto y asignado. tradiciones escolares tales como el uso de uniforme ( en tonos grises, blancos y negros con bordados en color dorado ) comenzaron a ser inculcadas con paquetes de obsequio que llegaron a la cama de cada uno de los alumnos, ofreciéndoles la variedad de las prendas a combinar a su gusto y deseo. lo académica, por su parte, se limitó al horario matutino, ofreciendo clases de repaso en materias principales y más importantes, sirviendo de paso como espacio de coincidencia para todo el cuerpo estudiantil ya que, en su mayoría, todos se encontraban por primera vez.
las habitaciones ya habían sido repartidas, carteles en la puerta con número y nombre de las personas habitantes de las mismas, esto por un solo año pues en el siguiente mudarían sus pertenencias a la casa que terminara por seleccionarles. estudiantes que se animaban a recorrer la universidad en su totalidad y sus alrededores, que comenzaban a formar vínculos y recordar los nombres de aquellas personas que habían acabado por ser de su agrado, del mismo modo en el que apellidos de profesores habían quedado grabados en el fondo de su consciencia, ya fuese esto algo bueno o no.
llegado el fin de semana, los directivos de st. mary magdalene deciden cancelar la misa del domingo para así poder ofrecer días recreativos. el viernes, tras la finalización de todas las cátedras, la universidad ofrece un pequeño itinerario con actividades para el resto del día y los consiguientes.
lectura fuera de personaje obligatoria.










