Y me entregó su corazón. Y lo fui curando, con calma, con amor y sin ninguna intención de lastimarlo. Fui cosiendo cada pedazo que se encontraba roto con hebras de amor y de atención. Pude notar que mientras curaba su corazón, el curaba el mío. Vi como sus ojos empezaron a brillar y su sonrisa se notaba más sincera y real, entonces entendí lo bien que le estaba haciendo y lo bien que él me hacía a mi. Poco a poco vi como esa persona que está llena de heridas y lastimado; ya no existía, en lugar de eso encontré a un chico tierno y lleno de luz, siendo yo la afortunada de ser quien conociera esa parte.
Entonces lo tome entre mis manos y le entregué su corazón completo, pero él me lo dio. Me lo dio para que yo cuidara de él.





















