Romper
Nosotros los humanos fuimos bendecidos con el don de crear, nuestras manos son la cúspide de la evolución, sumado esto a nuestra inteligencia podemos manipular objetos y herramientas de formas que ninguna otra especie en la tierra puede, pero no importa lo que hagamos también existe nuestro deseo interno por destruir, siempre ahí, siempre latente, como cuando tenemos en nuestras manos un pequeño objeto, como una figura de plástico o hasta la tapa de una lapicera, nos invade ese deseo de doblarlo hasta que ceda y se rompa, solo para que después de hacerlo, nos empape el arrepentimiento, el problema es cuando el plástico ya no nos alcanza, e intentamos lo mismo con otras cosas, metal, madera, personas...





















