Ciengramos en Subterritorios
Os dejamos con un extracto de la entrevista que nos hizo Carlos Gor de GRX Arquitectos para Subterritorios (completa) y luego publicada en el diario Granada Hoy.
Junto con Patricia Garzón llevas a cabo Ciengramos, un proyecto editorial fundamental en la historia reciente de la ciudad y que navega por ese territorio que busca crear no sólo producción cultural local, que podría ser el objeto del proyecto de TRN de “La Casa de la Palmera” si no también una red institucional, crítica y de difusión que la respalde. Ciengramos se centra en cuestiones que consideráis fundamental en la cultura glocal, ¿pero se hace más porque es un proyecto necesario o por que es un proyecto que os apetece?
Gracias por lo de fundamental, pero no sabemos si es para tanto. Se hace por las dos cosas: porque teníamos ganas de aprender el sistema editorial, nos apetecía auto-editar y producir proyectos en formato publicación y, como pareja, queríamos también hacer algo juntos que tuviera que ver con nuestras profesiones. Yo soy diseñadora gráfica (Patricia), así que quería meterme a definir un catálogo de publicaciones y a probar recursos técnicos y gráficos dentro de las reducidas posibilidades económicas que da un proyecto pequeño como el nuestro. Por otra parte, también creemos que era un proyecto necesario para Granada. A lo largo de estos últimos años hemos ido conociendo a mucha gente con la que cruzamos referencias, reflexiones y visiones de la ciudad. El patio trasero de “La Casa de la Palmera” la primera sede de Trn en la Chana se convirtió en un punto de encuentro para la gente que le interesaba la cultura contemporánea en la ciudad. Era 2011 y Granada necesitaba de un lugar donde poder tejer redes culturales y en ese patio conocimos y se conocieron muchas personas que ahora son amigos y con los que colaboramos. Por una parte estaba el programa de exposiciones en la casa y, por otra, ese patio que sirvió para compartir reflexiones sobre el trabajo del arte, sobre política cultural y sobre la vida misma. Además aquello era pura diversión, la casa se abría un día cada dos meses para presentar un proyecto expositivo y cientos de personas pasaban por allí. Fue bonito mientras duró. Cuando dejamos la casa en la Chana, Trn estuvo un año y pico en barbecho. Mucha gente reclamaba que siguiéramos programando actividades, pero tras dos años abriendo la casa no nos motivaba seguir con el mismo plan. Sí nos parecía interesante pensar que, si “La Casa de la Palmera” había sido una experiencia importante para mucha gente, podía ser este un ejemplo útil para que surgieran iniciativas similares. Pensando sobre todo que se hizo con mínimos recursos. Por otra parte también nos interesaba pensar sobre las cualidades de nuestro proyecto y encontrar referencias o momentos similares en la ciudad que nos sirvieran de espejo. De ahí que emprendiéramos la vuelta de Trn pero ya como proyecto de investigación y editorial.
Un libro sobre TRN en la Casa de la Palmera, Uno sobres los paisajes en transición de la Vega de Granada, otro sobre nuestro Joseph Beuys granadino, Miguel Benlloch, otro sobre la escena del grafiti en Granada, un par de ellos sobre el germen postfranquista de la cultura en la ciudad, la crisis del Centro Guerrero, etc... Yo observo un objetivo globalizador, una intención holística de investigar la cultura reciente en Granada ¿Qué criterio seguís para la elección de las temáticas de vuestras publicaciones?
Como te decíamos antes, la labor de activismo cultural llevada a cabo en estos años nos ha permitido conocer a mucha gente interesante y a través de ella entrar en contacto con iniciativas del pasado reciente que consideramos necesarias presentar porque pueden ser relevantes para pensar nuestro presente. Una persona fundamental para nosotros en esta tarea ha sido Miguel Benlloch. Él es de esas personas totales en las que se cruzan el corazón y la cabeza, la alta y la baja cultura, la cocina y la calle, y además ¡también es de Loja! A Miguel lo adoramos, pues él nos ha enseñado y apuntado un montón de cosas. Seguir su vida es visitar muchos de los episodios más interesantes de las últimas décadas de la ciudad. Así que tras hacer un primer libro homenaje a “La Casa de la Palmera” decidimos editar un libro de textos de Miguel, pequeños ensayos poéticos muy vinculados a sus vivencias en Granada. “Acaeció en Granada”, que así se llama el libro, acabó completándose con un extenso dossier de imágenes en el que presentamos buena parte de su trabajo performativo. Nuestro último libro, el octavo ya en dos años, vuelve a Miguel, en esta ocasión para tomar el Planta Baja como lugar desde el que explicar una época –los ochenta– en la que Granada junto a Vigo y Madrid se convirtieron en centros de la modernidad en este país. Y para hacer esto tuvimos la suerte de que Miguel nos presentara a Juan Antonio (Juan Planta), que junto a Marino Martín conformaron el trío fundador del Planta. Juan Antonio es de esas amistades enciclopédicas, una de las personas más generosas que conocemos, una persona inteligente, sincera, clara, pura honestidad, un tío creativo y brillante. Hacer el libro del Planta con él nos ha permitido abrir puertas y caminos para comprender mejor Granada. Sus cosas buenas y sus cosas malas. Y esto es lo que queremos presentar en el libro.
Entre medias hemos trabajado cuestiones que tienen que ver con el crecimiento de la ciudad, el paisaje y el urbanismo, como fue el proyecto multidimensional Lugares al límite en el que tu también participaste en su dirección; Capital y Terruño donde se trabajó la idea de ciudad marca en un momento en que Granada se vende como una ciudad para un turismo de ocio de ínfima calidad; Dossier Ka-meh, recuperando la experiencia asociativa y creativa de la célula Gramsci de trabajadores de la cultura del PC en Granada o Escenas del Graffiti en Granada que editamos junto a Ramón Pérez Sendra para analizar de manera compleja la importancia de este lenguaje urbano en la ciudad. Ahora llegan nuevos libros, uno al que le tenemos ganas y con el que llevamos casi tres años de trabajo será una guía monumental de la ciudad, pero no una guía turística al uso, sino un trabajo con el que profundizar en como los poderes han construido iconos que condensan –como diría Benjamin– la barbarie de la cultura. Este es un trabajo colectivo dirigido por los artistas Rogelio López Cuenca y Elo Vega y lo co-editamos junto con el Centro José Guerrero. Esperamos que salga para diciembre. Ya ves, Ciengramos acaba por ser un proceso de investigación poliédrico sobre Granada y lo que nos interesa es abordarla desde puntos de vista diversos, intentando facilitar entradas para gente con intereses también diversos.
Vuestra tirada es muy pequeña, casi vais con la producción a cuestas, y por otro lado aprecio un aumento de la pequeña producción editorial en un tiempo en el que incluso las grandes editoriales hablan de los problemas para salir adelante, ¿existe la posibilidad de mantenerse como proyecto empresarial o Ciengramos no tiene nada que ver con eso?
Ciengramos es un proyecto doméstico, el estudio está en casa, distribuimos nosotros mismos a través de nuestra web, dejando ejemplares en librerías o incluso llevando libros en mano a nuestros clientes. El alcance y escala hoy de tu proyecto lo puedes gestionar con herramientas accesibles. Nosotros nos mantenemos en cierto amateurismo, que es algo que a mi siempre me ha interesado. Oteiza decía que cuando llegó a ser escultor tuvo que dejar de hacer esculturas, porque si ya era escultor por qué seguir haciendo esculturas. Entonces empezó a escribir intensamente. A mi (Antonio) siempre me ha gustado hacer aquello que no se hacer e intentar también no enamorarme mucho de las cosas, para así poder dejarlas sin trauma alguno. Nuestro objetivo no es consolidarnos como editorial sino tener esa herramienta para poder seguir teniendo un canal por el que vehicular ciertas cosas que nos interesa investigar y difundir. Pero ahora estamos intentando hacer menos libros por año, quizás dos o así. No nos interesa crecer, ni pensamos Ciengramos como un proyecto que vaya más allá de poder sostener la producción de un libro tras otro. También desde el inicio limitamos los recursos que íbamos a dedicar al proyecto. Lo primero el tiempo, Ciengramos ocupa parte del tiempo que dedicamos al ocio, así que no es mucho el tiempo que permitimos que consuma. Por otra parte los libros debían ser austeros. Intentamos maximizar recursos, prescindimos –muchas veces con una pena tremenda porque nos encantan los acabados– de florituras para que los libros den una impresión al que los consulta de “esto lo puedo hacer yo”. Intentamos motivar a que surjan iniciativas editoriales similares e intentamos que la excusa no sea el dinero. A mi (Antonio) personalmente me gustaría pensar que un estudiante mío de la universidad al ver lo que hacemos con Ciengramos o con otros proyectos en los que estoy involucrado siente que son cosas a su alcance, que podría embarcarse en algo así.
Ya ves que nuestra propuesta no es un proyecto empresarial en sentido estricto, aunque cuidamos que sea sostenible, que un libro permita hacer el siguiente. Pero nuestro planteamiento conceptual o nuestra propuesta editorial podría perfectamente aspirar a generar una economía mayor. No son cosas divergentes el planteamiento artístico con el empresarial, un artista no deja de ser un empresario autónomo, y la mayoría de proyectos editoriales que están surgiendo aspiran obviamente a ser una fuente de empleo, por lo menos de autoempleo. El panorama no es muy halagüeño pero desde Ciengramos miramos con admiración proyectos de gente valiente que apuestan por la cultura del libro como modo de vida y de obtener recursos. Esdrújula Ediciones o Libros de Autoengaño son ejemplos de esto en Granada. O por ejemplo librerías como Bakakai o Ubú Libros son espacios imprescindibles y valiosísimos para una ciudad como la nuestra, impulsados además por gente majísima a la que tenemos que agradecer su apuesta por el libro.
Y bueno, sobre lo último que comentas pensamos que el presupuesto que se dedica a cultura no es gasto sino inversión, además que se recapitaliza con creces. Puestos a gastar, que se dediquen grandes partidas a educación y a cultura debería ser visto como síntoma del buen funcionamiento de un país. Esto parecería obvio, pero vemos que no lo es. Con esto queremos decir que hay que apoyar y subvencionar las iniciativas culturales para favorecer el enriquecimiento intelectual de nuestra sociedad. También creemos que hay que debatir de manera profunda y radical donde debe ponerse la inversión pública en cultura. La crisis debería haber servido para que las administraciones repensaran modelos pero no estamos muy convencidos de que esto se haya hecho. En Granada no nos parece que haya un debate social amplio al respecto. Por otra parte también es cierto que necesitamos los agentes culturales hacer autocrítica porque hemos tenido años de vacas gordas en los que muchos proyectos parecían hechos más que por interés o pertinencia por un seguir la corriente del caudal que llegaba desde las administraciones. Ahora mucho de todo esto se ha demostrado insostenible, mucha fanfarria ha caído y, tristemente, nos hemos dado cuenta de la ausencia de planificación a largo plazo, del poco cuidado puesto en cultivar las bases creativas, de que las infraestructuras hechas no eran las que se necesitaban y que además ahora éstas estrangulan los pocos recursos que quedan nada más que por el gasto de su mantenimiento. Dicho lo cual, a mi nosotros nos encanta Granada porque no dejamos de conocer a gente interesante, que asume riesgos, gente alegre y positiva que con bien poco hacen cosas estupendas y necesarias. Por ejemplo, nosotros ahora somos superfans de El Rapto y de toda la constelación de proyectos alrededor de esta plataforma. Muchas cosas son contingentes, pero ellos son necesarios (un guiño a Amanece que no es poco).
¿Cuáles son vuestras referencias del mundo editorial?
Bueno es que hay un montón. Nuestra biblioteca es grande, pero fíjate, en cierta medida concebimos Ciengramos como un proyecto artístico que ha tomado el formato libro como dispositivo de presentación. Aquí trabajamos bajo el paradigma de investigación en arte y por esa vía quizás algunos de nuestro referentes vengan más por el lado del arte que por el campo editorial. Artistas de los que ya hemos hablado como Antoni Muntadas, Martha Rosler, Jorge Dragón, Rogelio López Cuenca, Daniel García Andujar, Carme Nogueira, Pedro G. Romero… por citar algunas personas próximas o con las que hemos trabajo. Esta es gente que nos interesa y que seguimos en sus modos de hacer. Pero bueno por citarte algunos proyectos editoriales que nos gustan especialmente podría decirte que Alias, Biel Books, Dois Dias, Occasional Papers, Roma Publications, Mousse Publishing, Spector Books… hacen libros que por razones diversas nos interesan. Ahora, realmente de los que aprendemos es de gente como BNV Producciones o Mar Villaespesa, a los que admiramos y con los que hemos podido sentarnos a compartir dudas e inquietudes. Y nos gustan mucho los libros que diseñan Manigua o Catálogo, dos referencias en Granada, o Gráfica Futura y los Hermanos Berenguer en Madrid y Barcelona respectivamente, por ponerte ejemplos de estudios de diseño en los que nos fijamos.







