Recambio por desgaste
La voz que me salía en los anteriores texto murió. No se si era recibida con agrado por alguien, pero se fue. Pegó un portazo y se rajó. No era para menos, ella y yo veníamos de un extenso desencuentro. Seguramente meses. Pero me enteré hoy.
El vacío ahora es confusión. El cerebro se junta inmediatamente con todos sus delegados principales y les consulta para definir un plan de acción. La gente del ministerio de los sentimientos no habla, no sabe que decir, no tiene un plan B para ofrecer. Le preocupa porque sabe que las organizaciones que lo gobiernan no soportarían un gesto de censura.
El Sindicato de la Calma circula entre sus delegados la medida de ofrecer respiraciones pausadas para relajarse. Mientras, intenta ganar tiempo pensando en su propia propuesta. Sabe muy bien que viene perdiendo mucha influencia y llegada, dicen que el cerebro hace un montón que no le atiende el teléfono.
La Secretaría Nacional del Raciocinio ve siempre floja la actitud de las partes involucradas, no le hace falta mirar los expedientes de la causa para darse cuenta que acá nadie sabe que carajo hacer. El cerebro se levanta de la mesa y se encierra en su despacho.
La Embajada de los problemas se hace eco de una información filtrada e inmediatamente se pone en contacto con sus allegados en el Banco Internacional de la Pérdida. Conoce a fondo los intereses de este en todo el asunto.
Los Corazones sin fines de lucro contactan precavidamente a sus integrantes y anticipan la posibilidad de alguna aparición callejera con carteles de rechazo hacia el Ejecutivo.
El cerebro se asoma a la puerta de su despacho y con un gesto simple llama a su Primer Ministro y hablan en voz muy baja.
La puerta se vuelve a cerrar y su Primer Ministro corre hacia una puerta atravesando la sala.
La rama más ilustrada e intelectual de los presentes desliza un “cagamos!” sin poder contenerse.
Los demás espectadores se quedan petrificados.
Las horas corren y las discusiones internas se producen como sinapsis, explosiones permanentes con mayor o menor carga energética. Pero en círculos infinitos que no llevan a ningún lado.
El cerebro sabe que tiene que salir de su despacho y decir algo.
El rato aparece. Erguido, seguro de si mismo y de lo que está por decirles a todos para traer calma. Puede oler muy bien que en la cabeza de cada uno de ellos está la duda de si cerrar o no cerrar el tumblr. Pero no gallinea.
Los junta a todos y con firmeza les dice:
Ya decidí y lo que les diga a partir de ahora no tiene vuelta atrás. No me voy a volver sobre mis pasos con lo que les voy a proponer y sabiendo como funciona esto, son libres de quedarse o irse. Depende de uds…
Como una increíble coincidencia el Primer Ministro entra corriendo a la sala y lo frena. Le pide un momento a solas.
El cerebro se hace unos pasos para atrás y lo escucha. Sus ojos se revolean de lado a lado, se fruncen.
El Primer Ministro se aleja y él queda en silencio un momento.
Su mirada vuelve a sus ojos después de unas pequeñas vacaciones. Mira a todos a la cara y dice:
La voz se queda, pero.. me tengo que ir yo..



















