Recuerdos:
Es curioso como en treinta y cinco sonrisas, puedo tener los recuerdos tan gastados y es que por mucho que los ordeno, no lleno ni una maleta.
Es curioso como me sobran perchas en el albúm y las fotos no coinciden con la imagen, ni siquiera los colores pintan con el sentimiento.                                     Es curioso como ningún recuerdo es de mi talla y a estas alturas todo me queda pequeño, el cuerpo, las huellas y hasta los dedos que por mucho que penetran estas ansias en busca de un desahogo, regresan llenos de miedo.         Â
                Es curioso que mis recuerdos no llenen ni una página del libro y los pocos que aún conservo son fábulas de la memoria, manchadas con ese sabor trágico del que tanto disfrutan mis letras.
Es curioso como mi infancia, se resume a una actuación en la cocina de mi abuela con muchos aplausos y una medalla,un intento de suicidio truncado por un verso porque no rimaba en la estrofa, unos golpes, muchos golpes, eso sà con mucho énfasis y poca metáfora, juro que eso si es cierto,los golpes, los mÃos, los que aprendà y luego repetÃa cuando él ya no estaba, hasta recuerdo unos cordones de zapatos que se empeñaban en no ser lazo y yo, lloraba impotente en la esquina de su mirada, joder ese hombre era cruel y ya no recuerdo ni como se llamaba.Â
Y luego la recuerdo a ella, fuerte, con las manos más grandes que toda esa indiferencia, borrando cada lágrima con su abrazo, rompiendo su joyero de recuerdos,para no comer oro viejo y pagar la cuenta del puto destino, que se empeñaba en ahogarle hasta los huesos.
Y siempre ella, sólo ella, fregando los escupitajos de la escalera sin bajar la mirada de la cuenta, esperando el dÃa en el que poder saldarla, a pesar de no haber comprado nada si antes mirar el precio.
Y siempre ella, en las cuatro esquinas de la cama, en la puerta de cada desprecio adolescente, esperando a que tocaran el timbre y devolverme el abrazo en silencio.
Ella, joder siempre ella y se me llenan los recuerdos y sólo la recuerdo a ella.











