SIR CADOGAN, VEGALOVANIA Y ââSIX PACKER KID EL RENEGADOââ
                              (Parte 6 - Final: Mantra)
La batalla final da comienzo
Corro por las calles en direcciĂłn a las afueras. Gente por todas partes, parecen estar demasiado preocupados por ponerse a salvo como para fijarse en mĂ. Noice. Gracias a la fuerza extra que me da el traje y al impulso magnĂ©tico de las suelas, llego al borde de la muralla en cosa de dos minutos. ...Entonces, el panorama que contemplo hace que el 50% de mi valor se vuelva corriendo por el mismo sitio por el que vine. Delante mĂa, tierra y aire bullen con soldados armados, jukesaurios y aeronaves varias, que forman filas y reciben las Ășltimas instrucciones para la batalla. Al mismo tiempo, a una distancia de aproximadamente medio kilĂłmetro y como si fueran el reflejo de Ă©stos, las tropas de Vegalovania se yerguen amenazadoras, habiendo detenido ya su marcha. Tras unos cinco minutos de Ășltimos preparativos, tres jinetes de jukesaurio de parte de ambos bandos emprenden el vuelo para encontrarse a medio camino, Onebuâno y Six Packer en el centro respectivamente.
Suena mi transmisor. - ââÂżCĂłmo va la cosa, Cadogan?ââ -. - ââTirando. ÂżCĂłmo va usted? Espero que bien, porque aquĂ la situaciĂłn estĂĄ mĂĄs tensa que la sonrisa falsa del Premium jajaââ -. - ââĂsta gente hizo lo primero que les dije que no hicieran, crear armas con la tecnologĂa que les dĂââ -. - ââDe bueno es tonto, profesor, estaba claroââ -. - ââHe cogido una de sus armas, una especie de granada de pulso electromagnĂ©tico, y la estoy modificando. Voy a hacer que emita una energĂa cuya frecuencia es incompatible con la configuraciĂłn que han usado en los generadores de sus armas de plasmaââ -. - ââQuĂ© buena idea. O sea que, Âżse los va a cargar?ââ -. - ââNo, por dios, serĂĄ disruptiva. DejarĂĄ fuera de juego toda su tecnologĂa en determinado radioââ -. - ââAh. SĂ, suena mejor. Premium y su hijo estĂĄn hablando, ÂżquĂ© se estarĂĄn diciendo? ÂżLe estarĂĄ preguntando si ha terminado los deberes? jajajaââ -. - ââjajaja. Cuando te avise ven a toda prisa, Cadogan, te llevarĂĄs la granadaââ -. - ââÂżY por quĂ© no viene usted y la trae? PĂłngase su traje y llega en dos zancadasââ -. - ââLo llevo puesto. No es por eso, yo todavĂa tengo que hacer algo aquĂ, cuando acabe. EstĂĄ relacionado con lo que vimos en los tanques de agua... lo de las armas tiene arreglo. Ăsto, no estoy tan seguro. Pero no tengo tiempo ahora para contĂĄrtelo, lo sabrĂĄs si lo consigoââ -. Los generales terminan las negociaciones y vuelven sobre sus pasos (o sus aleteos) hacia sus puestos pertinentes. - ââBueno. Le dejo, profesor. AquĂ me da que van a caer ostias como panes en breveââ -. - ââVale, Cadogan. Espera mi llamada, no tardarĂ© mucho -. - ââUfffââ -, resoplo intentando expulsar un poco de tensiĂłn. ââÂĄBUM, BUM, BUM, BUM!ââ los soldados empiezan a golpear el suelo con sus lanzas al unĂsono (me los imagino practicando eso en su habitaciĂłn). El sonido es imponente. Uno de los soldados que flanquea a Onebuâno levanta un cuerno de batalla enorme, y se deja los pulmones. El sonido es atronador, y en el acto las tropas se movilizan. Inmediatamente, un sonido distinto, como elĂ©ctrico, llega del lado de Vegalovania, interrumpiendo el cuerno. Un sonido como de golpe elĂ©ctrico que parece salir del teclado abdominal de Onebuâsi (supongo que esa es su idea de cuerno).
Las tropas de Vegalovania comienzan tambiĂ©n su avance. Un minuto. Dos minutos. Tres minutos. Cinco. La distancia que los separa es ahora muy corta, estĂĄn a tiro de piedra. Se detienen por unos instantes, cara a cara... puedo mascar la tensiĂłn, e incluso el peo que me acabo de tirar. Se hace un silencio sobrenatural, como si le hubieran bajado el volumen a la vida. El terreno de la batalla es una especie de llanura entre montañas, cubierta por lo que definirĂa como un jardĂn gigante. La vegetaciĂłn no es muy espesa, pero hay algunas plantas de altura considerable.
En ese preciso momento, la imagen de mi sueño vuelve a cruzar mi mente como un flash, y escucho de nuevo las voces con mayor claridad. Parecieran provenir de la misma direcciĂłn que los ejĂ©rcitos, pero no consigo ubicarlas bien. La parra se disipa y vuelvo a la realidad de sopetĂłn, cuando un rayo rasga el cielo nublado generando un trueno ensordecedor, y Onebuâno empieza a gritar con mĂĄs mala leche que nunca. Sus tropas le acompañan casi al instante y se arma la marimorena. El otro bando hace lo propio. Golpes, gritos.. un puto show.   .....Empieza la batalla. Ambos ejĂ©rcitos arremeten sin titubeos, por tierra y aire, chocando y enzarzĂĄndose como una maraña de insectos enfurecidos.
Las aeronaves comienzan a disparar rayos candentes, abatiendo a varios jukesaurios enemigos. Six Packer fija su atenciĂłn en ellas y se lanza directo hacia la primera fila, en lo que parece un vuelo suicida. A escasos metros, salta de su montura y sobrevuela las aeronaves en plancha, a la vez que su abdomen genera una melodĂa que impacta sobre ellas. Al estilo Lucky Luke, da una voltereta y vuelve a caer sobre su montura, que aparece unos metros por delante. ÂĄBUM! Cortocircuitadas, empiezan a caer en picado y se estrellan una a una contra el suelo, dejando un reguero de llamas a su alrededor. ÂżQuĂ© coño acabo de ver? Me saca de mi asombro la melodĂa de mi transmisor, como si Sigmund hubiese notado desde allĂ la que se acababa de montar.
*RecomendaciĂłn: Escuchar el siguiente audio entero, tiene burradas varias.
   Â
- ââProfesor, Âżlo tiene ya? Esto se va a la mierda bien rĂĄpidoââ -. - ââÂĄSĂ, Cadogan, date prisa!ââ -.
                                                      . . .
Tras recoger la granada del profesor, vuelvo tan rĂĄpido como puedo al borde de la ciudad. ââTiene un radio de explosiĂłn grande pero limitado, asegĂșrate de tirarla en el epicentro de la batallaââ. Esas fueron las palabras del cabrĂłn del profesor, antes de mandarme a morir como un perro. Alcanzo la muralla de la ciudad. - ââVale... a verââ -. Salto y me dejo caer a los pies de la misma, hazaña que sin el traje habrĂa acabado con mis piernas en peor estado que las de Juan (wtf quiĂ©n es JuanÂż? xD sigamos). Empiezo a correr como un cabrĂłn, dando zancadas de cinco metros gracias a las suelas de pro que llevo. ÂżCĂłmo mierda voy a lanzar Ă©sto?... me percato de que la refriega se ha desplazado ligeramente hacia la ciudad, llegarĂ© antes de lo que pensaba. A penas dos minutos mĂĄs tarde entro oficialmente en el campo de batalla, cuando un jukesaurio se hace mierda contra el suelo a dos metros de mĂ, y su jinete... bueno jeje. ÂżSe os ha caĂdo alguna vez un huevo al suelo? Pues parecido. ContinĂșo mi carrera esquivando cadĂĄveres y aparatos destrozados, mientras toda clase de gritos y explosiones retumban en mis oĂdos. Se viene, ya no hay vuelta atrĂĄs... me encuentro en medio del meollo, y en cualquier momento me verĂ© involucrado en la pelea. Desenvaino la espada del traje. No es una espada normal. Es, efectivamente, una espada lĂĄser como Dios manda. FFIIUUUM. La activo. - ââÂĄCoñño..!ââ -. Me giro justo a tiempo para ver cĂłmo un cabrĂłn de color azul se me abalanza con los brazos en alto y espada en mano, emitiendo un alarido que Dios sabe lo que significa. Me agacho, doy un paso al frente rĂĄpidamente y lo parto en dos con un tajo horizontal. - ââOstia... lo siento tĂoââ -. El profesor me habĂa recordado que activara el modo aturdidor para no causar bajas (una especie de tĂĄser) pero se me olvidĂł. Bueno quĂ© se le va a hacer. Miro la cara del agonizante ser. Adivinad. Es de la ciudadela... no me sorprende.   - ââÂżQuĂ© te has tomao, macho? -. El tipo tiene la cara contorsionada en una mueca de locura, y no termina de morirse. Las venas de sus ojos resaltan rojas como si fuera el mismo demonio, y babea como un Bulldog. Hombre, quizĂĄ es algo que te ocurre cuando estĂĄs peleando por tu vida y te cortan por la mitad... sigamos. Miro a mi alrededor y busco algo que me pueda servir. Y lo encuentro. QuĂ© potra. Corro como un demonio hacia un jukesaurio vivo y en tierra, cuyo jinete no ha corrido la misma suerte. Pero no va a ser tan fĂĄcil. Otro endemoniado se me echa encima, dando mandoblazos indiscriminadamente. Intento frenarme a tiempo. No puedo frenar, voy muy rĂĄpido.... ÂĄZAS! Su cabeza vuela por los aires, separada de su cuello limpiamente por la espada de un VegalĂłvano. Me aparto para evitar chocar con el cadĂĄver, levantando los brazos y dando un saltito de lado, como el banderillero que esquiva al toro. - ââÂĄGracias!ââ - le grito al otro mientras sigo corriendo. Parece que estos estĂĄn de mi lado, ya casi llego al bicho. Ahora falta que lo pueda volar, espero que no decida comerme... ÂĄFIUSH! Freno de golpe al ver cĂłmo un rayaco atraviesa la cabeza del jukesaurio y lo deja seco. Me entran ganas de llorar, me estĂĄn jodiendo. Desplazo mi mirada en la direcciĂłn de la que vino el rayo, y me quedo de piedra. El mismĂsimo Onebuâno me ha pillado de pleno, y vuela directo hacia mĂ con la misma cara de locura que sus soldados (aquĂ empiezo a detectar ya un patrĂłn, no es normal), pero ademĂĄs sonriendo como un perturbado, la cara cubierta en sangre... sospecho que no suya. Me cago de miedo. Salgo corriendo en la direcciĂłn contraria. Miro para atrĂĄs, lo tengo casi encima. Intento zig-zaguear por si me dispara. Me giro. Un metro. Levanta una lanza el doble de larga que yo a la vez que su jukesaurio abre las fauces, incrustadas con dientes como sables. Estoy fuera. Me dispongo a tratar de hacer un quiebro de emergencia como Ășltimo recurso.., cuando algo me arroya de golpe y la escena se vuelve un borrĂłn ante mis ojos. - ââÂżQuĂ© cojjââ -. Me agarro como una lapa a la superficie de... ÂżQuĂ© es esto? El suelo empieza a caer a toda velocidad. No, soy yo el que se aleja. Levanto la mirada. Estoy volando a lomos de un jukesaurio. El jinete se gira y sonrĂe...  ..Se trata de Six Packer.
Me quedo mirando y tras unos segundos intento hablar, pero lo repentino de la situaciĂłn me deja sin palabras. - ââÂżQuĂ© haces aquĂ?ââ -, me pregunta a la vez que cogemos altura a una velocidad alarmante. - ââÂżDĂłnde estĂĄ Sieg? ÂżSigue con vida?ââ -. Intento juntar mis palabras, a la vez que trato de no mirar para abajo y vomitar la merienda. - ââEhh.. sĂ, sigue con vida. Gracias. Tu padre estĂĄ locoââ-. Su sonrisa desaparece. Un rayo me pasa silbando por la oreja y me llega olor a pelo chamuscado. - ââLaa putaa...ââ -. Me tiemblan las piernas. Onebuâsi coloca una mano en sus abdominales y derriba una especie de Kaza, cuyos cristales estallan en el acto. - ââBien... ÂżQuĂ© estĂĄ haciendo?ââ -, pregunta con tono de alivio. - ââDescubrimos algo muy raro en el edificio principal, una sala con cuerpos... no sĂ© quĂ© pasa pero dice que tenĂa que arreglar el asuntoââ -. ââAAARGHHHââ un enemigo se nos echa encima gritando. Me agacho y esquivo su lanza por los pelos. Me llevo la mano a la pierna derecha, desenfundo la pistola. El enemigo traza una curva en el aire y vuelve a la carga. Ahora sĂ jeje. Modo aturdidor. Lo tengo a cinco metros. Le disparo y... BLANCO. El disparo le da en los morros y... mierda. Su cuerpo se desploma hacia atrĂĄs y cae al vacĂo. Sigo su recorrido con la mirada.. PLOF, huevo. Bueno.. lo intentĂ© jaja. Retomo la conversaciĂłn, elevando el tono para que se me escuche por encima de los bramidos de bicharracos enfurecidos. - ââAh, ÂĄme ha dado una cosa para acabar con las armas y las aeronaves. Es una granada, tengo que lanzarla en el centro de esta locura! Six Packer se gira. Me mira sorprendido, sus ojos buscan la granada. - ââÂżDe verdad?ââ -. - ââClaro tĂo jaja, no estoy como para inventarme tonterĂasââ -. Se rĂe a carcajadas, mĂĄs contento que unas pascuas, murmurando cosas en su idioma mientras se lleva una mano al corazĂłn y mira al cielo. De todo lo que dice, sĂłlo entiendo ââSiegââ. Caigo en algo importante. - ââUna cosa. Veo que vosotros no utilizĂĄis a penas aeronaves y armas de plasma, pero ese cacharro que llevas en tu abdomen parece funcionar con la misma tecnologĂaââ -. Me agarro fuertemente al jukesaurio ante un repentino quiebro, que casi me hace salir volando. - ââNo sĂ© quĂ© estĂĄ pasando pero... viendo que sois los Ășnicos que no quieren matarnos, he decidido que sois los buenos. AdemĂĄs, hay algo que no es normal en los otros, parecen endemoniadosââ -. - ââTienes razĂłn, afectarĂĄ a mi traje tambiĂ©n. No puedo explicĂĄrtelo ahora, pero si me ayudas podrĂ© mostrĂĄrtelo. ConfĂa en mĂ, por favorââ -. - ââAquĂ nadie me explica una mierda y la historia estĂĄ a punto de acabarââ -. - ÂżLa historia?ââ -. - ââSĂ, lo digo en sentido figurado. Bueno, ÂżcĂłmo lo hacemos entonces?ââ -. - Six Packer dice algo en su idioma y da unas palmadas al jukesaurio. Nuestra trayectoria cambia. Me agarro, justo antes de que el animal haga un pequeño descenso en picado, situĂĄndonos al lado de otro jinete VegalĂłvano. Hablan entre ellos. Echo una mirada alrededor y por primera vez me doy cuenta del nivel de brutalidad de la contienda. Sangre por todas partes, cuerpos cayendo al vacĂo, miembros amputados.. gritos, lamentos, lanzas y rayos volando por doquier.. Parece que Vegalovania estĂĄ perdiendo la batalla, sus nĂșmeros parecen ser bastante mĂĄs reducidos que antes. Y no me extraña... caen uno tras otro ante el poder de las armas de fuego, es una carnicerĂa. Pero no se echan atrĂĄs. - ââEscĂșchame bienââ -, Six Packer se dirige a mĂ de nuevo. - ââVas a subir al otro jukesaurio, y mi compañero te acercarĂĄ al lugar mĂĄs indicado. Cuando tĂș lances la granada, yo me habrĂ© alejado lo suficiente. ÂżEntendido?ââ -. - ââMola. ÂżPero cĂłmo..ââ -. El amigo de Onebuâsi me agarra por el cuello del traje y me levanta como una bolsa de la compra, colocĂĄndome detrĂĄs suya a la vez que los jukesaurios se inclinan ligeramente para no chocar sus alas. ÂĄFIUM! Un rayo pasa entre ambos, fallando su objetivo por los pelos. Oh, MIIERDA. Premium nos ha localizado y ataca de nuevo, dispuesto a matar. Six Packer y su compañero se miran y asienten, tras lo cual el primero se lanza a por Onebuâno y nosotros procedemos a escapar. Ascendemos a toda mecha y efectuamos un vuelo en cĂrculo, seguramente con el propĂłsito de determinar el mejor punto para detonar la granada. - ââAllĂââ -, me señala el jinete. El bicho se lanza de nuevo en la direcciĂłn indicada. FUM <> ââOUUGHHHââ   un disparo se lleva por delante al desafortunado jinete, que de alguna manera es salvado por uno de sus compañeros durante la caĂda. Suerte la suya... pero yo estoy jodido. Me coloco en la parte delantera y me abrazo al bicho como si me fuera la vida (realmente me va), deseando que recuerde las instrucciones y no decida tirarme o largarse. Pero parece que sabe lo que hace. De reojo, noto como alguien comienza a perseguirme. - ââÂĄCorre amigo, corre! (mierda, me he convertido en lo que jurĂ© destruir). ÂĄSe huelen la tostada y quieren liquidarnos!'â -, le grito al jukesaurio por si acaso me entiende. Agarro la granada con la mano y la activo... Se enciende con un color azul elĂ©ctrico.
Cinco... FIUUM. Cuatro, tres. ZAS <> Un haz de luz golpea el ala del jukesaurio, que suelta un alarido y comienza a perder altura a mayor velocidad. Dos. Suelto la granada, que cae hacia el centro del fragor de la batalla. Uno. Me giro, el perseguidor me apunta de nuevo con su arma. ÂĄVamos!................... BOOOM NIGGA. La granada estalla y aprovecho para hacerle a mi perseguidor un gesto obsceno con las manos, mientras se cubre la cara reaccionando ante la repentina explosiĂłn.
La onda que genera se expande en un instante y lo ilumina todo por unos momentos. El sonido ahoga los gritos de dolor del bicho herido, que se sacude confuso ante el estallido. Intento no caerme y hacer ââla del huevoââ. Poco a poco se apaga el sonido, y la escena vuelve a aparecer ante mis ojos. Veo la confusiĂłn en el rostro de los soldados de ambos bandos, que observan y sobrevuelan la zona intentando entender quĂ© acaba de ocurrir. ÂżHabrĂĄ funcionado? Me empiezo a poner nervioso. Espero. No oigo disparos... BOOOM. Me cubro la cara ante un golpe de calor. QuĂ© ha pasado?... entonces me doy cuenta. FUNCIONĂ. Las aeronaves estĂĄn cayendo en picado y estallan contra el suelo, nadie dispara ya. De repente, un sonido resuena desde lo mĂĄs alto. Es Six Packer. Su abdomen se ilumina y grita algo a todo pulmĂłn, a sus tropas, en el idioma de la indignaciĂłn. ââWOOOOOOOOOOOOââ los VegalĂłvanos profieren lo que parece un grito de triunfo que por poco me tira del jukesaurio, y se lanzan sin mĂĄs contra las tropas enemigas. Pero algo ha cambiado. Ya no luchan por luchar, en el sitio, sino que parecen dirigirse hacia la ciudadela siguiendo a Six Packer. Me motivo y por un momento pienso en seguirles, pero entonces me doy cuenta de que voy directo al suelo porque el pobre animal ya no puede sostenerse mĂĄs. FFFFSHHHHHHHHH -tocamos tierra, me salpica gravilla en la cara mientras el jukesaurio aterriza forzosamente, arrastrando una planta gigante y quedando medio grogui en el suelo. Estoy vivo. - ââBendito sea Akathos. ââGracias amigo, eres el mejor. Gracias por no tirarmeââ -. Le acaricio un poco y me devuelve un gruñido. Lo tomo por un ââde nadaââ, y echo a correr hacia la ciudad a toda prisa.
                                                          . . .
Llego a la ciudad, donde la batalla ya ha impactado y estĂĄ causando estragos. Busco una entrada en la muralla y subo corriendo todo lo rĂĄpido que puedo. El combate estĂĄ dividido, parte a los pies de la ciudad y parte dentro de ella. Sin la superioridad de la tecnologĂa, las tropas de Onebuâno luchan ahora en igualdad de condiciones contra Vegalovania, a lanza y espada. El combate es encarnizado, los Premium boys tratan de expulsar a los rebeldes de la ciudad. ÂżDĂłnde estarĂĄn? Busco ĂĄvidamente. En la distancia puedo ver a parte de los civiles refugiados observando, algunos huyendo debido a la destrucciĂłn de algunos edificios. DĂłnde, dĂłnde... .. Los encuentro. Onebuâno y dos de sus sĂșbditos se enfrentan a Six Packer en el aire, los primeros con lanzas y el segundo con un sable y sus ââabsââ. Tengo que ayudarle. Me lanzo hacia ellos, pero me sale al paso uno de los endemoniados, que acaba de matar a un enemigo y se levanta bañado en sangre. Saco la pistola ÂĄPIU PA PE! y lo abato fĂĄcilmente; antes de que su cuerpo caiga ya he pasado de largo. BUM, ÂĄPAF!. Algo me embiste y choco contra la pared, perdiendo la pistola. Me levanto un poco mareado. Un loco azulado se tira a por mĂ a mano desnuda. Me agacho y lo agarro por la cintura, lanzĂĄndolo contra el suelo. Se pone en pie, estĂĄ fuera de sĂ. Conforme carga de nuevo, avanzo y le arreo un puñetazo en la cara, hundiĂ©ndolo contra la pared. Se queda en el sitio, con la cara hecha un cristo. - ââCuando te compres un traje de estos vuelves jajaââ -. Sigo mi carrera. El cabrĂłn me ha dado bien, noto el calor de la sangre cayendo por mi rostro. Cruzo un callejĂłn y veo algo tan raro que no puedo evitar reĂrme. Me paro de golpe.       - ââPFFF HAHAHA quĂ© coño haces?ââ-. Un soldado con ojos rojos y mirada de tarao se arrastra por el suelo mientras come un manojo de plantas. Se gira hacia mĂ y aprieta los dientes mientras la clorofila le chorrea por la bosera. Recuerdo mi objetivo y me alejo riĂ©ndome, ante la mirada de algunos civiles que parecen tomarme por loco. PIIIIII........................ ..QuĂ©?.....
El golpe ha sido peor de lo que pensaba. De nuevo escucho las voces en mi cabeza. Me paro un momento y espero, hasta que finalmente se apagan poco a poco. Reanudo mi marcha. Ya casi estoy. Six Packer lanza una estocada al vuelo y derriba a uno de los jinetes enemigos. Parece al lĂmite de sus fuerzas. EstĂĄ herido y jadea de agotamiento. Subo de un salto al tejado mĂĄs cercano. Onebuâno se lanza en picado y ataca con la lanza cual halcĂłn. Su hijo esquiva el ataque pero pierde el equilibrio y cae de su jukesaurio. BUM. Queda tendido en el suelo. El otro soldado se le echa encima para rematarle. RĂĄpidamente apunto con mi brazo y disparo una flecha de plasma, que en contra de todo pronĂłstico le acierta en la cara y lo fulmina, justo a tiempo. Su cuerpo cae inerte al suelo. - ââY ahĂ va otro... menuda potraââ -. Soy un paquete atacando a distancia, pero la providencia estĂĄ conmigo hoy. Vaya... Onebuâno se lanza de nuevo al ataque y salgo a su encuentro. - ââÂĄÂĄPREEMIUUM!!ââ -. Consigo despertar su curiosidad. - ââĂSTO ES ENTRE USTED Y YO, PREMIUMââ -. Me mira fijamente y parece decidir que es worth matarme de paso. Mierda. - ââOnebuâsi. Six Packer. ÂĄLevanta, coño!ââ -, intento meterle prisa antes de que me ensarten. Saco mi espada lĂĄser, no activo el modo aturdidor. Que se joda, le voy a romper su puta armadura premium. Como si creyera que estĂĄ en una justa medieval, Onebuâno vuela hacia mĂ en lĂnea recta y a toda leche. Su lanza es mĂĄs larga que mi espada. Se masca la tragedia. - ââOnebuâsiiiii, cabrĂłnnââ -. No hay respuesta. - ââPadre nuestro que estĂĄs en los cielos, perdona mis ofeeen... ââ-, PLAS. Caigo al suelo de costado. Six Packer me ha apartado de en medio y encara a Premium. En cuestiĂłn de instantes y como a cĂĄmara lenta, lanza el sable directo hacia su padre y coloca las manos en su six pack. El sable le acierta de lleno en el hombro y, a falta de un metro de chocar, emite una onda sonora que tira a Onebuâno de su montura. La lanza golpea tambiĂ©n a Six Packer, que cae al suelo y se agarra el hombro, ahogando un grito de dolor. - ââÂĄSI, JODER! JAJA!ââ -. Me acerco a Onebuâsi y le ayudo a levantarse. Se saca la lanza del hombro y lleva sus manos a los abdominales. - ââEso es, remĂĄtalo tĂoââ -, le animo. Onebuâno trata de salir de su aturdimiento unos metros mĂĄs allĂĄ. El teclado emite el mismo pitido de la otra vez, y el jukesaurio de Onebuâsi acude al llamado. Aparece volando sobre unos tejados y se posa a nuestro lado. - ââAyĂșdame a subirââ -, me dice Six Packer. - ââTampoco hay que ensañarse hombre, lo podemos rematar a pie si nos damos prisaââ -. Me mira mientras jadea, agotado. - ââNo es eso... eso no es lo importante. Tengo una misiĂłn, el objetivo de toda esta batalla no era ganar el combate, era llegar a la ciudadela a toda costa. Por fin lo hemos logrado... ahora puedo usar el arma que nos darĂĄ la victoria, es imprescindible que lo haga. RĂĄpidoââ -. Le ayudo a subir, cada vez mĂĄs preocupado. - ââÂżQuĂ© arma? ÂżNo irĂĄs a cargĂĄrtelos a todos?ââ -. Mierda, empiezo a dudar de si Ă©ste estĂĄ tambiĂ©n ido de la olla. - ââConfĂa en mĂ, ahora entenderĂĄs...ââ -. Unos soldados se acercan por el aire para atacarnos. -ââMierda, en el peor momento...ââ -. Pero varios aliados de Onebuâsi se interponen y rechazan el ataque. Ăste, ya en su jukesaurio, alza el vuelo y empieza a coger altura. DĂłnde coño irĂĄ... La batalla continĂșa y el panorama es mĂĄs desolador y escalofriante que nunca. Premium intenta levantarse. ââFFIIUUUMââ la punta de la espada lĂĄser le chamusca los pelos de la coronilla al activarse. - ââSi se mueve le taladro la cabezaââ -. Se resigna, parece entenderme. Echo un vistazo al cielo, en el momento justo en que Six Packer aterriza en la torre mĂĄs alta de la ciudad. Se pone en pie y se lleva las manos al abdomen, pero en esta ocasiĂłn las coloca en una posiciĂłn extraña, como si estuviera jugando al Twister con los dedos. Cierra los ojos y se toma su tiempo. ÂżQuĂ© diablos hace? Parece que coge aire. Su pecho se hincha a tope....... y entonces acontece la mayor locura que he visto jamĂĄs.
El teclado abdominal se ilumina como nunca y empieza a emitir pulsaciones. Al mismo tiempo, Six Packer abre la boca, y un sonido reverberante brota de ella como una especie de mantra. El cĂĄntico invade todo a su alrededor, no sĂłlo un ĂĄrea concreta.. sino la ciudad entera. Incluso mĂĄs. El tono se hace mĂĄs potente y, cuando me quiero dar cuenta, el combate se ha detenido por completo. El volumen sigue aumentando. Me siento extraño... me veo forzado a soltar la espada. Mi cuerpo empieza a vibrar como si acompañara al sonido, y pierdo la sensibilidad poco a poco. Me dejo caer al suelo y tapo mis oĂdos. Saco el transmisor y llamo al profesor. No llego a saber si lo coge. - ââQuĂ© cojones es esto..ââ -. Todo el mundo estĂĄ ya en el suelo, incapaz de sostenerse en medio de semejante locura... soldados, civiles, criaturas... todos. Entonces, la intensidad de la vibraciĂłn alcanza niveles extremos y pierdo la conciencia...
o eso creo. Porque dejo de ver y sentir todo a mi alrededor y entro en un estado como de ensueño, donde todo estĂĄ en calma y sĂłlo floto. ÂżHe palmado? SerĂĄ cabrĂłn. No me jodas...  Espera, Âżahora quĂ©? Si existe Dios es worth..    ââBFBFBFFBFBFââ  ..........de repente noto como si una ola de calor me arropase, envolviendo todo mi entorno. - ââÂżHola? ÂżDios? ÂżProfesor?ââ -. Una voz responde, pero no es ni Dios, ni Sigmund.  - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ... - ââHola a todos...ââ -. Es la voz de Six Packer. - ââSoy Onebuâsi, hijo de Onebuâno, y lider de los renegados. Todos me conoceis... Ciudadanos, soldados, incluso los visitantes.. escuchadme todos, pues hay algo muy importante que debĂ©is saber - - - - - - - ... Todos.. todos vosotros, habĂ©is sido engañados. Vegalovania, nuestra marcha de la ciudad, los ataques... Todo ha sido tergiversado - - - - - - - - - Hay una verdad terrorĂfica oculta bajo los suelos de Ă©sta ciudad. DebĂ©is saber... - - - - un desafortunado dĂa, descubrĂ que mi padre y una gran parte deL CONsejo.. asĂ como parte del ejĂrcito y del ggrupo de ciencia y desarrollo... habĂan ââabierto una puerta al infiernoââ. mEdiante la tecnologĂa que el profesor noS Dio, descubrieron un mĂ©todo para exTraER la esencia de la vida de Los Seres e.. inocularla en sus cuerpos. PrimerO, probaron con ANimales... pensaron que pODĂAN obtener su esencia sin acabarlos, pero lo que realmente ObTenĂan era su... alma. AsĂ, mataron a los primeros por error. Sin emBargo probaron a Inocular el poder de esas almas, almacenaDas como baTerĂas... en el cuerpo de los SoldaDos - - - - El resultado fue - - fue un aumento significativo de sus capacidades cognitivas y motoras, habilidaDes fĂsicAs por encima de lo coNocido. Al principio reticentes pOR Haber proFanado lo sagrado, pERO atraPados ya por el eco oscuro de sUs acciones... decidieron inOcular las almas que Quedaban en sĂ mismos.. Lo que nO sabĂan era qUe, despuĂ©s de ese acto de LOCura, no habĂa vuelta aTrĂĄs. Empezaron a pErder la cordura, sUs alMas se contaminaron con la vIbraciĂn del mal como si se trAtase de un virus conTagioso.. aSimilaban mĂĄs y mĂĄs alMas con excusas vaCĂas.. pero la cOdicia, el deSeo de poder... la idea de Invadir terRitorios y crEar un imPerio, eran el motor de sus desPreciables actos- - - - proNto dieron el salTo a otro nivel. EmpezaRon a maTar gente en la fRONTERA, y encubrieRon los asesinatos. Nos diJeron que eran ataques externos, y les cReĂmos... empeZĂł un ciclo de asesinaTos justificADos de la fRontera veCina. Sus mentes, corrompidas a extremos inimaginables, diEron con la manera de almacenar las alMAS humanas en... - - - - - - - - - Plantas. Hemos eStado comiendo plantas enVenenadas, pues su acto de mALdad desestabilizĂł la red telepĂĄtica nEuronal entre nosotros y las pLAntas, tambiĂ©n con lOS animales.. Es por eso que se habĂan vuelto violentos... es por eso que reunĂ poco a poco a Un grupo de aliados y fORmamos Vegalovania... No - - podĂamos comernos a nUestros herManos... ni el veneno de su maldad. pUes tarde O temPrano acabarĂamos enfermando o - - - perdiendo la corDura, como ellos y.. como todos los que cayeron enfermos en lA ciudad. LogRamos forMar un gRupo de resIstencia fuerte en secreto, pero.. aNtes de poder cUmplir nuestro objetivo, nos descubrieRon y tuVimos que huiR A las bAses que habĂamos estado pReparando. EntonCes empezĂł la perseCuciĂłn y la manipulaciĂn, que dieron rienda suelta a sUS maldades. Hoy, por fin, logrĂ© identificar la frecuencia mental necesaria pARA sintoniZaros a todos con.. con los caĂdos y.. - - - - he podido llegar a la ciudad para lograrlo - a - - - costa - a costa de muchas vidas. - -..
La comunicaciĂłn se corta y poco a poco empiezo a percibir el entorno. La gente abre los ojos y se levanta un murmullo generalizado, creciente, como las primeras gotas de una lluvia que.. de hecho, realmente empieza a llover. Como si el cielo quisiera descargar su llanto, el agua comienza a caer sobre el desastre dejado por la batalla y las caras de shock de la gente. Premium se ha puesto en pie. Comienza a andar sin un rumbo fijo, desesperado, como si no supiera donde esconderse. Entonces el sonido, que se habĂa mantenido en un tono bajo, de fondo, vuelve a aumentar y el entorno se vuelve a difuminar parcialmente. Ăsta vez es sĂłlo mi cabeza la que pareciera desintegrarse. Miro hacia la torre y alcanzo a ver a Six Packer, que vuelve a emitir un grito. En esta ocasiĂłn, parece como si el sonido proviniera de todo su cuerpo y le dañara la propia intensidad. Mi mente empieza a percibir algo. Luces. Una, dos, el nĂșmero aumenta sin parar. Entonces lo sĂ©, sin mĂĄs. Son las mentes de los demĂĄs, entramos en una especie de red mental, una conexiĂłn. Siento sus voces, su presencia. Se escucha de nuevo la voz de Six Packer:
- ââĂste es MI regalo... Ejecutando protocolo Vegalovaniaââ -.
*Recomendación: Escuchad éste temita entero, parad si hace falta. Es el alma de la escena chavales. Dejad que fluya en vuestros cuerpasos.
Noto como si cayĂ©ramos al vacĂo y, de pronto, todo se detiene. AhĂ estĂĄn de nuevo. Las voces que estuve escuchando... ahora las oĂmos todos. Parece que no estuve flipando... o sĂ, quizĂĄ ahora flipamos todos juntos. Seguimos la direcciĂłn de las voces, como si pudiĂ©ramos viajar mentalmente a travĂ©s de la oscuridad. Cada vez se oyen mĂĄs fuerte. Finalmente, divisamos algo. La imagen aumenta como en zoom y, cuando se planta ante nosotros, nos invade el horror.
Las plantas del jardĂn gigante se muestran ahora como lo que realmente son... almacenes de almas en pena, atrapadas en una pesadilla. Como zombies, se retuercen en lamentos, creando una escena grotesca y estremecedora. Sus manos luchan por alcanzarnos, pero no hay forma de que puedan escapar de su prisiĂłn... el diablo los retiene en su infierno helado. El horror de la verdad da lugar a una inmensa pena y dolor, que se esparcen por toda la red neuronal como las ondas en el agua. El pueblo de los ââLauaj-Enâsodââ llora.
Una de las luces en la conexiĂłn emite un pensamiento que todos recibimos: - ââOnebuâsi, libĂ©rame. Ya lo tengo. Acabemos con esta locuraââ -. Es la voz del profesor. - ââEh, profesor jaja, estĂĄ tambiĂ©n aquĂââ- le respondo. Noto cĂłmo hago el ridĂculo en una mente colectiva. Hay una primera vez para todo. ââYa veoââ-. De Onebuâsi emana una sensaciĂłn de paz, admiraciĂłn y agradecimiento hacia el profesor, que todos podemos sentir. La conexiĂłn parece aligerarse y puedo captar de nuevo lo que nos rodea. Al cabo de unos minutos, una especie de antena enorme aparece en lo mĂĄs alto del edificio principal. El profesor, al lado, pone en marcha algĂșn tipo de mecanismo.
Entonces, la antena empieza a emitir una nueva vibraciĂłn, que se acopla a la nuestra y se esparce a lo largo de kilĂłmetros.
Cuando alcanza el jardĂn gigante se produce el milagro. A medio camino entre la vigilia y la realidad mental compartida, observamos atĂłnitos cĂłmo las almas empiezan a brillar intensamente, al ser tocadas por la frecuencia. Poco a poco, consiguen liberarse de su prisiones vegetales, que florecen ante nuestros ojos.
El jardĂn gigante, antes cementerio de cadĂĄveres e infierno de almas, se convierte en un manantial de luz. Las almas, con formas antropomorfas, se acercan a los cadĂĄveres, sobre los cuales se empiezan a revelar otras formas humanoides... e incluso animales. Entonces, todos lo comprendemos... son las almas de los caĂdos en batalla. Sentadas sobre sus cuerpos, sobre los cuerpos de sus amigos. Sentimos su confusiĂłn, su dolor, sus lamentos. Pero las almas reciĂ©n liberadas les ofrecen su mano y, al aceptar la ayuda, la luz se contagia por todas partes. Todos conectados, sentimos su consuelo, su alivio al ser guiadas. De manera asombrosa, todas se giran hacia nosotros al unĂsono. SĂșbitamente, desaparecen. Pero entonces vuelven a reaparecer, ante nuestro completo asombro, en la ciudad. Caminan entre nosotros, me rodea un sentimiento de paz. ÂżDĂłnde van? Todas se congregan en el mismo lugar. Todas rodean a Onebuâsi. SĂ... quieren transmitirle su inmenso agradecimiento.
El consuelo y el alivio de Onebuâsi nos embarga como un bĂĄlsamo....su alma, por fin, estĂĄ en paz. Tras un tiempo... ÂżCuĂĄnto? No sabrĂa decir cuĂĄnto tiempo estuvimos allĂ... en ese mĂĄgico estado. Las almas finalmente partieron, fundiĂ©ndose en el horizonte de un cielo que, al igual que el infierno que habĂamos vivido, no pertenecĂa a aquel lugar.
No nos vamos a enrollar mucho mås, chavales. Vosotros quereis acabar y el profesor y yo también.
Tras la liberaciĂłn de las almas por parte del profesor, que utilizĂł ingenierĂa inversa en la tecnologĂa que habĂan empleado para encerrarlas, todo cambiĂł. Todos conocĂan la verdad. Mejor dicho, la tenĂan grabada en lo mĂĄs profundo de su ser. Todos habĂan compartido lo mismo, por lo tanto estaban mĂĄs unidos que nunca. Six Packer era ahora el hĂ©roe de la ciudad, asĂ como todos los VegalĂłmanos (pero Ă©l mĂĄs). VolvĂan a comer plantas. En cuanto a nosotros... bueno, tambiĂ©n nos trataron como señores, tras haberles salvado el dĂa. Nos quedamos un par de semanas durante las cuales el profesor asesorĂł a Onebuâsi y a los lĂderes de la ciudad, y ayudĂł a crear nuevas relaciones diplomĂĄticas con las otras ciudades. Tras aquello, la reconstrucciĂłn de la ciudad continuĂł y nos despedimos para volvernos a encontrar algĂșn dĂa.
*PD: Premium y los demĂĄs endemoniados se fueron a la puta. Cuando la frecuencia de Six Packer les sintonizĂł con las almas se volvieron mĂĄs locos de lo que estaban. Pero cuando la del profesor les tocĂł, sus almas corruptas fueron arrancadas junto con la energĂa de las que habĂan consumido, y sus cuerpos quedaron vacĂos (vegetales, muertos en vida.. irĂłnico).
Ahora, mientras termino de escribir este relato en mi libro de aventuras, sĂłlo puedo pensar en irme a la taberna a pasar el rato con mis amigos. Y estoy seguro de que el profesor... se irĂĄ tambiĂ©n al pueblo, a ver ââa su amadaââ Lady Marian. AsĂ que... hasta la prĂłxima, que os den!
                                                         FIN