hoy siento, siento tantas cosas, siento que si cierro mis ojos bailo  y vuelo, siento que estoy en un bello parque, con un vestido blanco, y doy vueltas libre de mi cuerpo, siento que hoy todo es distinto, que puedo cerrar los ojos y ser, siento que aunque el mundo me sobrepase y sienta una nube negra detrás de mi, si cierro mis ojos puedo imaginar que la nube se va que la sombra en mi espalda no esta, que la doble piel que abraza mi espalda me suelta, si cierro mis ojos ya no tengo miedo, y eso me da miedo pues significa que el mundo dentro de mi dejo de darme miedo porque el mundo real es mucho mas oscuro y negro de lo que podrÃa imaginar. En que momento paso que encontré paz cerrando mis ojos, si antes tenia miedo a las fuerzas en mi interior, hoy le tengo miedo a las fuerzas fuera de mi, esas fuerzas que no quiero que me dominen. Hoy cierro los ojos y al pensar en que cierro mis ojos, ya no me siento tan libre, tan fragil, tan liviana, es como si alguien estuviese jugando con la gravedad que me rodea, entonces me elevo y siento que caigo y me elevo y siento que caigo, y me paso la mano por la cabeza y no siento nada, pero miro de reojo y veo sombras negras, y busco los brazos de papa y me siento segura, y me abraza mi mama y se me quita el miedo, y me duele el pecho y lloro, y duermo y me tranquilizo, y empiezo un nuevo dÃa y me asusto de nuevo e inclusive aquello en lo que creo genera desconfianzas en mi, el mundo esta tan mal que ya siento que no puedo confiar en aquello que decidà confiar por amor cuando el resto del mundo me decÃa desconfÃa, me quitan mi inocencia, me quitan la ternura y hacen que deba poner corazas a mi corazón porque lo estoy guardando para alguien especial y no quiero que cuando lo encuentre este destruido por la maldad del mundo. Lo único que me mantiene en pie es saber que si digo unas palabras mágicas las sombras se van, las fuerzas en mi interior se disipan y puedo rendirme a sus pies, pues se que el me recoge y me abraza y me protege mientras cierro los ojos y escapamos de la realidad, mi padre, mi Dios me toma entre sus brazos y corre para librarnos del mal y yo solo debo esperar a que lleguemos al lugar seguro, pues soy su niña, la niña de sus ojos y en sus manos estaré bien, solo debo decirle confÃo en ti, ven por mi.Â