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Wong Kar-wai, amar a destiempo
A raíz de la retrospectiva “World of Wong Kar-wai” presentada por Janus Films (de la cual también se hará parte MUBI el próximo año), me dispuse a hacer un re-visionado de la filmografía de este caballero al que le profeso un profundo respeto y un enorme cariño. Es amor puro lo que siento por la obra de Wong Kar-wai. Amor en el sentido más estricto de la palabra. En un principio, el visionado iba a ser un ejercicio personal, pero cuando iba por la mitad me entraron unas ganas monstruosas de escribir, de dedicarle unas palabras a una persona que sin saberlo, y a kilómetros de distancia, ha hecho mucho por mí. Sepan perdonar la siguiente digresión.
Quienes no conocen la obra del director hongkonés, bendito sea. No hay nada más lindo que ver una película de Wong Kar-wai por primera vez. Para quienes ya lo conocen, sabrán que a pesar de que toda su filmografía gira en torno al amor, en su obra no hay parejas felices. Las parejas nunca se encuentran en los momentos correspondientes, de ahí viene el título de esta humilde reseña, la melancolía del amor a destiempo.
In the Mood for Love (2000)
No hay que confundir la ausencia de felicidad en las parejas con la ausencia de pasión, porque de eso sobra en todos y cada uno de los personajes que aparecen en sus películas, desde los protagonistas hasta los secundarios. Los amantes de Kar-wai son seres intensos. A pesar de amar a destiempo, de no ser siempre correspondidos o de tener enroques afectivos, todos viven apasionadamente. Aman como si fuese el último día de su existencia y lloran para confirmar que en el dolor también hay vida. Todos sus personajes quieren amar y ser amados, cada uno a su manera y a su tiempo. Todos quieren compañía y compasión. ¿Y acaso no es eso lo que queremos todos en nuestros peores días? Cuando el mundo se nos viene encima, dice la Lucía Berlín “¿Qué no haríamos por un abrazo y un poquito de compasión?”
A Wong Kar-wai se le reconoce principalmente por el valor estético de su obra. Su trabajo fotográfico, su puesta en escena y el placer que produce su imaginario visual. La reflexión y el goce estético siempre son importantes en el ejercicio cinematográfico, sin embargo, lo realmente bello de su filmografía es la dimensión poética que construye a través del mundo interior de sus personajes. Hay diálogos y situaciones que te dejan con dolor de guata.
Los personajes de Wong Kar-wai son sinceros y valientes. Porque para amar de verdad hay que tener valor. No es azaroso que a los amantes de In the Mood for Love (2000) no les veamos nunca el rostro. Son el claro ejemplo del amor cobarde y de la traición. Los valientes, en cambio, no se ocultan. Son sinceros, saben lo que quieren y harán todo por obtenerlo. Pacientemente, los personajes esperan su oportunidad para poder ser felices. In the Mood for Love (Con ánimo de amar) bien podría ser el nombre de toda la filmografía de Kar-Wai. Los personajes buscan y buscan, aunque no siempre encuentran. Claro ejemplo de esa honestidad y valentía se refleja en el personaje de Baby de Fallen Angels (1995), que en un McDonald’s completamente desocupado, se sienta al lado de un desconocido para evadir la soledad de la noche. Otro ejemplo es la dolorosa y sincera decisión final de los hermanos gángsters de As Tears Go By (1988) o la frase de Tony Leung reconociendo sus intenciones amorosas en 2046 (2004): “En el amor no puedes usar sustitutos.”
En la obra de Kar-Wai existen dos tipos de personajes: los que aman (o quieren amar) y los que solo buscan compañía. Tristemente, siempre los primeros se enamoran de los segundos. Pienso en el amor no correspondido de la Michelle Reis en Fallen Angels (1995), en el autoengaño del policía 223 en Chungking Express (1994), en la desesperación de la Carina Lau en Days of Being Wild (1990) y como no, en la ingenuidad del Señor Chow en In the Mood for Love (2000).
Fallen Angels (1995)
Me quiero detener, por ahora, en los personajes que se niegan a amar. No es que lo hagan por carecer de sentimientos, muy por el contrario. Por lo general son personajes que alguna vez amaron con intensidad y no han sido capaces de rehacer su vida después de sus respectivos quiebres. Son personajes que a partir de experiencias dolorosas, se cerraron y se niegan a volver a pasar por situaciones similares. “¿Por qué eres tan atenta conmigo? No podrás complacerme toda la vida.” Le dice Leslie Cheung a una desesperada Carina Lau en Days of Being Wild (1990) luego de reconocerle que hasta que muera, nunca sabrá quién ha sido la persona a quien más ha amado. Carina Lau le recrimina en varias ocasiones su falta de afecto y evidencia su inseguridad cuando Maggie Cheung, que interpreta el papel de la ex, aparece de sorpresa en el departamento para llevarse sus cosas. Como diría Violeta Parra, nadie quiere prenda con dueño.
En las películas de Wong Kar-wai, se hace evidente la falta de comunicación entre algunos personajes. No siempre se comunican de forma explícita, algunos intentan que el otro descifre su mundo a través de códigos y enigmas. Lo podemos ver con la canción 1818 del wurlitzer de Fallen Angels (1995), un código del protagonista para que su ayudante se acuerde de él y pueda lidiar de mejor forma con la despedida. O la importancia del número 2046 para el personaje del escritor en la película homónima. Mismo número que tiene la habitación donde se producen los encuentros del Sr. Chow y la Sra. Chan en In the Mood for Love (2000). Y obviamente, el código 1224-1225 (nochebuena y navidad respectivamente) relacionado a la necesidad de calor humano en noches frías en 2046 (2004). Esa aparente falta de comunicación humana también la vemos en el Tony Leung que le habla a los objetos de la casa en Chungking Express (1994) o que comparte sus secretos con el orificio de un árbol en In The Mood for Love (2000). También se hace evidente con el policía 223 de Chungking que busca que su perro le hable para poder compartir su pena. Sin ir más lejos, los personajes se expresan mayoritariamente en off. Le hablan al espectador, somos sus confesores. Pero pocas veces le exponen a sus parejas lo que nosotros, que adoptamos el rol del árbol, sabemos.
El amor a destiempo también se evidencia a nivel estético. Lo vemos en un tipo de plano que se repite en casi toda la obra de Kar-wai, en el que hay un personaje inmóvil esperando algo o a alguien con la mirada perdida fuera del encuadre mientras un otro le presta compañía realizando otra actividad, desde bailar o moverse frenéticamente hasta estar literalmente desparramado sobre un mesón. El epítome del amor a destiempo aparece en 2046 (2004) con la androide que se fatiga en viajes largos y expresa sus emociones con horas e incluso días de diferencia. Todo esto lo resume perfectamente Mr. Chow en la misma película: “El amor requiere el momento oportuno, no es bueno conocer a la persona indicada ni antes ni después.” La disincronía se hace explícita.
Pero esa disincronía no siempre es mala. A pesar de que los personajes no siempre están en el mismo tempo amoroso, siempre se hacen compañía. Y aquí comienzo a relatar el segundo punto de las relaciones de los personajes de la obra de Wong Kar-wai: la soledad y la compañía.
As Tears Go By (1988)
La amistad sin intención romántica, por ejemplo, es sumamente importante para el viaje interior de los personajes. Claro ejemplo es la amistad que le proporciona Chen Chang al dolido Tony Leung en Happy Together (1997), siendo esta una relación mucho más fuerte y enriquecedora que la de la pareja misma, a mi parecer. Los personajes se acompañan en sus soledades y decepciones amorosas respectivas. Clarísimo ejemplo es el de los protagonistas de In the Mood for Love (2000), el del policía 223 con la mujer de la peluca rubia en Chungking Express (1994), el mudo y la Michelle Reiss andando en moto en Fallen Angels (1995) y el vigilante con la Maggie Cheung en Days of Being Wild (1990): “Si vamos a ser infelices, al menos seamos infelices juntos”. La intención de todos estos personajes es poner el hombro, contener e incluso intentar sanar, no buscar una oportunidad. No tienen dobles intenciones. Son hermosos ejemplos de empatía. De hecho, en la obra de Kar-wai es recurrente ver cabezas apoyadas en hombros, ya sea en habitaciones o en taxis, y es que a veces solo necesitamos un descanso ante tanta pena, necesitamos un poquito de contención para poder seguir adelante. Nadie puede aguantar tanta lluvia sin techo.
De todas formas, esa compañía en muchas ocasiones no es más que una evasión de la realidad, la distracción del dolor que inunda sus corazones. El proceso de negación post ruptura se hace evidente en la filmografía de Kar-wai. El policía 223 de Chungking Express (1994) se autoimpone un tiempo de 30 días para que su novia vuelva con él, mientras tanto, se compra piñas en conserva que expiran en la fecha límite establecida. Al mismo tiempo, Tony Leung se niega a abrir la carta que le dejó su ex pareja porque intuye con qué se va a encontrar. Otro ejemplo es la señora Chang de In the Mood for Love (2000) que rehuye constantemente de las invitaciones de sus vecinos para hacer vida social porque sería aceptar y reconocer su soledad, por eso se inventa la excusa de ir a comprar fideos todas las noches.
Son personajes complejos que no quieren ser dejados atrás. Por eso Baby en Fallen Angels (1995) se tiñe el pelo o llena de mordiscos al personaje del asesino, en sus propias palabras, para que no la olvide. La persistencia de la memoria, ya sea gozosa o dolorosa, es un tema recurrente en la filmografía del hongkonés. Independiente de los problemas de comunicación, los personajes de Kar-wai son ante todo sinceros. Nunca mienten, son fieles a sus ideas y a sus pasiones. Expresan lo que sienten (directa o indirectamente), evaden, sí, pero no se reprimen.
Chungking Express (1994)
Algo que me llama mucho la atención, es cómo un director de un país tan lejano y con una cultura tan distinta a la nuestra pudo ser capaz de entender tan bien el romance y el sentimentalismo del bolero. Es extraño que un hongkonés pueda entender tan bien la melancolía latinoamericana. La música en la filmografía de Kar-wai es un elemento sumamente importante tanto a nivel diegético como extradiegético. Los personajes escuchan la música que aparece, son ellos quienes deciden qué poner y en qué momento. Ellos, al igual que nosotros, acompañan sus penas y alegrías con sus melodías favoritas. Inolvidable es la Faye Wong de Chungking Express (1994) poniendo California Dreamin’ en todos los lugares que visita, el wurlitzer con la canción nº1818 de Fallen Angels (1995) o el casero de 2046 (2004) que pone opera a todo volumen para que los vecinos no escuchen cómo reta a sus hijas.
Los encuentros y desencuentros de los personajes ocurren en lugares relativamente similares a lo largo de toda la filmografía descrita: habitaciones pequeñas y calurosas, restaurantes de comida rápida, bares y salas de mahjong. Es en interiores o lugares cerrados donde los personajes se encuentran y se aman. En exteriores, en cambio, como si cayeran en cuenta de la realidad, los personajes suelen tener momentos mucho más melancólicos: caminatas nocturnas en silencio o despedidas bajo lluvias torrenciales. Es recurrente, también, el habitar espacios abandonados o espacios que alguna vez fueron de otra persona y resignificarlos. Ejemplos hay por montón: la Faye Wong cambiando los objetos de la casa del Tony Leung en Chungking Express (1994), la Maggie Cheung ordenando la casa de su primo en As Tears go By (1988), Zed quedándose con la pieza de Yuddy en Days of Being Wild (1990), la relación de socios que no se conocen pero que cohabitan el mismo espacio a destiempo en Fallen Angels (1995) y cómo no, la habitación 2046, el lugar donde surge “el ánimo de amar” del Sr. Chow y la Sra. Chang en In the mood for love (2000).
Days of Being Wild (1990)
Los objetos son igual de importantes que los lugares y muchas veces tienen un conexión y un guiño entre obras, como el personaje que se queda mudo por comer una lata de piña vencida en Fallen Angels (1995). Mismo alimento que el policía 223 compra obsesivamente para convencerse de que su amor aún no está muerto.
El visionado cronológico de la filmografía de Kar-wai me hizo caer en cuenta que la forma en que el director aborda las relaciones va cambiando en función de la edad de los protagonistas. Los personajes van creciendo y comienzan a ser más prudentes con sus emociones. Sus relaciones se van tornando mucho más maduras, y por ende, las rupturas son mucho más dolorosas. El desamor es distinto en el matrimonio. Puede que esa sea la razón de que In the mood for Love (2000) sea su película más famosa. Sin ir más lejos, en esta película los personajes hablan más entre ellos, puede que sea la película con menos narración en off. La comunicación es mucho más fluida.
2046 (2004)
En conclusión, la obra de Kar-wai nos presenta personajes que se plantan frente a la vida con sinceridad, valentía y melancolía, sufren pérdidas amorosas, aman a destiempo, buscan compañía, ríen, aman y lloran para confirmar su existencia. Todo esto acompañado de una visualidad altamente estilizada, boleritos sentimentales y una narrativa fragmentada que nos permite observar detalladamente el mundo de cada uno de los personajes presentados. La obra de Kar-wai es para verla una y otra vez.
En todo caso, todo esto mamotreto sobre el desamor lo puedo resumir con el bolerito del Nat King Cole:
“Siempre que te pregunto, que cuándo, cómo y dónde, tú siempre me respondes: quizás, quizás, quizás.”
Gracias por leer.
Edward, Prince of Wales, with Monkey, 1541, Hans Holbein the Younger
https://www.wikiart.org/en/hans-holbein-the-younger/edward-prince-of-wales-with-monkey
Bettie Page.

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Theodora Allen
The Cosmic Garden (series). 2018-16, oil on linen
Serge Lutens
Adolf de Meyer, 1912
Platinum print
Kazuo Ohno

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Je suis l'art
Didn't see that one coming, but it somehow seems like that's what would happen.
One of the greatest songs of all time. Little known fact: In the original ending for this video, Laura Branigan rips his mask off and delivers a beatdown, Dominatrix style.
“I don’t know whether this world has a meaning that transcends it. But I know that I cannot know that meaning and that it is impossible for me just now to know it.”
— Albert Camus, The Myth of Sisyphus
(via jesusplayingolf-deactivated2011)

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I just found it on facebook while watching Desolation of Smaug and it made me snort with laughter so enjoy
I was no expecting Sam to partake
Another oldie by @kimtakemypic