Va a llegar tarde. Otra vez. No soporta el color decadente de las letras del cartel que va a dejar de funcionar en cualquier momento, ni el olor indescifrable que ocupa todo su espacio, ni el frío que le quema los huesos y la marca a fuego. No se soporta a ella, se da cuenta. Es uno de esos días. Los minutos pasan y se da cuenta de que ya no le quedan cigarrillos. El andén está vacío.
No es que no quiera ir a tocar. Nunca no quiere ir a tocar. Es todo lo demás, todo lo que rodea al acto, es eso lo que aborrece. No lo hace por la plata. Si fuera por eso, ni siquiera hubiera existido una charla. El dinero es una miseria y ella lo sabe. Pero tocar y que la gente la escuche era lo que siempre había querido. Y hasta hace un par de semanas, había tenido algo del poder creativo, todavía la dejaban elegir las canciones de quien cantar.
Ahora no la dejan cantar más que esas canciones que todo el mundo oye pero nadie escucha. Suspira molesta, deja escapar un hilito de aire congelado. Se toca el tatuaje que lleva en su muñeca y no siente nada. Realmente está congelada. Empieza a moverse en su lugar, apenas, tratando de encontrar algo del calor que sabe debe quedar en su cuerpo.
Se le escapa una risa, involuntaria, al sentirse mover cada vez de manera más ridícula. Es la primera vez en el día que no siente ese peso insoportable sobre sus hombros, ese que trata de aplastarla. Una risa encadena otra y sin darse cuenta está dejando escapar los sonidos casi de manera catártica. En el silencio de la noche suenan casi alentadores.
Se sobresalta, sí, cuando escucha una risa que no reconoce como propia llegarle desde el otro lado del andén.
Levanta la vista justo un segundo antes de que el tren tape todo por completo. Ve a la chica de cabello corto y rubio darle una pequeña sonrisa y después el paisaje se le nubla por completo con caras de cansancio y colores gris.
Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
✓ Live Streaming✓ Interactive Chat✓ Private Shows✓ HD Quality
Anya is LIVE right now
FREE
Free to watch • No registration required • HD streaming
La invitación a un cumpleaños y el ruido de un auto acelerando en una loma de burro.
La lluvia que no para contra el sol que te molesta la vista.
El sabor de un brownie pero el gusto de una comida pasada.
El dolor en los huesos a menos que una ducha caliente.
El ser así el deber.
Una canción de Floricienta y el aroma de un café que no querés.
El miedo a fin de la alegría.
Lo que queda después de una fiesta a pesar del chupetín que te guardaste en la mochila.
Una lista aleatoria después de un llanto.
Una vuelta de tuerca a un ejercicio y una repetición poco original.
Lo que queda y lo que viene y lo que falta y lo que sobra. Lo que busco y lo que encuentro. Lo que odio y sigo odiando. Mi decepción y mi lástima. Las palabras que me avergüenzan. Los últimos momentos antes del cambio. Y los primeros después. Lo que pasa en el medio y lo que no lo hace jamás. Un adiós y un hola. El final y el comienzo y lo mismo de siempre. Un ocho. Un cinco. El alivio.
La chica y sus mejillas coloradas.
Un grito que desaparece. Otro que nunca existió. El que imaginé.
¿Lo imaginé?
A quien no vi. A quien le rogué. A quien no le pedí aunque quise. A quien besé y me arrepentí. A quien no besé y me arrepentí. A quien beso.
Se almuerza, se junta, se lava, se ordena. Se pone la pava. Se agarra una cajita en la que pusimos un sinfín de tés sueltos que no sabemos de donde salieron.
(Algún souvenir de un viaje al que no fuimos, un desayuno como gesto, un alumno agradecido, quién sabe, realmente)
Después se empieza. Del primero hasta que lleguemos al último, sin saber cuál va a tocar cada día.
(Papaya, avellanas y caramelo, hibiscos, menta, chocolate y canela, manzanilla…)
Como siempre que se trate del té, es toda una ceremonia.
A veces los sabores están más concentrados, otras casi una sombra. No importa tanto como la aventura de no saber lo que va a tocar. Son 20 minutos de adrenalina total, de pensar qué país visitaremos, o qué estación nos acompañará.
(Otras veces nos quedamos justo donde estamos, pero envueltas por una sensación de estar haciendo lo correcto)
Probé cosas nuevas, las amé (y las odié), reafirmé, replanteé, me alegré y me dieron ganas de llorar.
(Sí, todo eso con el tecito sorpresa)
Y un día los tés se van a acabar y ese día sí que no sé. Pero por lo pronto elijo aferrarme a esta ceremonia que une mis dos pasiones: la rutina y la aventura. Porque sí, no solo pueden convivir, sino que deberían.
Mi amigo Nicolás es un tipo bastante temático. Y eso también lo traslada a la manera en la que se comunica. Cada vez que hablamos por teléfono (y eso sucede por lo menos una vez a la semana ahora que estamos en cuarentena) disfruta de arrancar la conversación proponiendo una especie de consigna. A veces es una pregunta, a veces un tema a debatir. Jamás da la sensación de estar por quedarse sin algo que decir.
El otro día me llamó cuando ya estaba en la cama. No voy a mentir, quería hacer de nuestras charlas usuales, que duran no menos de dos horas, un asunto más corto. Estaba cansada y necesitaba despejar la mente con un rato de televisión. Le advertí de entrada que en esa ocasión la charla iba a ser más breve.
Me escuchó pero estaba demasiado ansioso por comenzar, así que casi me escupió la pregunta.
¿Qué te hizo feliz hoy?
Mi primer instinto fue reírme, pero casi me ahogo con mi propia risa cuando las palabras decidieron también salir al cruce con una respuesta propia.
El postrecito que comí después de cenar.
Y si la respuesta fue automática es porque ese postrecito es una constante fuente de alegría en este hogar. Surgió como un postre improvisado al comienzo de la cuarentena obligatoria. Habíamos comido milanesas y a mí la carne siempre siempre me genera una necesidad incontrolable de comer algo dulce.
Entonces mi mamá agarro algunos ingredientes- dulce de leche, merenguitos y chips de chocolates- y los puso en un vasito pequeño. Después revolver y una visión poco estética pero riquísima. De ahí en adelante nada fue igual. Y no, no estoy exagerando.
Ese postrecito se convirtió en un actor principal de nuestras sobremesas. No aparece siempre, claro está, porque una parte importante del juego es que se haga desear, que haya que esperarlo (y que se entienda que esto NO es una metáfora para hablar de amor).
Y desde ese entonces no pude parar de pensar en eso. ¿Qué me hizo feliz hoy? ¿Y hoy? ¿Y ahora? No sé si siempre voy a poder encontrar una respuesta, pero estoy dispuesta a averiguarlo aquí.
Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
✓ Live Streaming✓ Interactive Chat✓ Private Shows✓ HD Quality
Anya is LIVE right now
FREE
Free to watch • No registration required • HD streaming
cuarentena invictus @bitacoradecuarentena - Tumblr Blog | Tumlook