" Ya eres parte de Helisperos, eres una de las nuestras " aseguró tras guiñar un ojo, palabrería digna de un comercial de televisión. Lo decía a propósito, recordando su labor profesional y también pretendía decirlo en serio; los nuevos residentes como ella, merecían el apoyo de los locales. " Ugh, ya no me gusta escuchar su nombre. Yo tampoco lo vi feliz jamás, ni siquiera cuando cobraba multas en el puerto " arrugó la nariz, sabiendo que fue quién lo trajo a la conversación. El recuerdo amargo de su derrota todavía está implantada en su pisque y por ello, decidió comer un par de cucharadas más antes de seguir hablando. Le miró todavía saboreando su helado de mango en la cuchara, ensanchando la curva de sus labios, risueña por la idea que echarse flores a sí misma dan sus frutos, Billy llamó a sus servicios premium. " No estoy bromeando " confirmó. " Tengo un plan, podemos hacer una primera parada a la torre del reloj de la Iglesia en la chora, se puede ver toda la ciudad desde las alturas " la inmensidad de las casas en villas lefkó, gran par de la plaza San Esperos y al fondo, el mar mediterráneo. " Luego, podemos ir a la playa Stafilos, no está tan lejos y hay una famosa tumba de un príncipe de Creta. A menos que prefieras ver la ciudad al atardecer, la playa puede ser primero. ¿Qué prefieres? "