Elevador de la muerte
Pasó una vez en el olvidado parque de diversiones que el elevador de la muerte cayó hasta el fondo, sin ninguna amortiguación, sin ningún aviso.
No importó a nadie, el parque ya tenía unas décadas cerrado. Resulta que durante toda su vida útil, el elevador estaba sostenido por un cable de acero muy delgado para los estándares de seguridad. Con el tiempo, el cable empezó a oxidarse y a perder su fuerza hasta que ya no pudo más.
Muchas fueron las personas que depositaron su confianza en la seguridad del elevador, ignorantes al hecho de que en cualquier momento aquel delgado cable que lo sostenía podía ceder. No cedió frente a los ojos de ninguna persona, lo hizo a solas sin herir a nadie.
Cayó en la noche de un domingo tranquilo. Los habitantes de la zona confundieron el sonido de su caída con las campanadas de la vieja catedral. Núnca salió del olvido en el que se encontraba.
(23/02/2018)

















