rmabel:
sus dedos se hallaban arreglando mechones rebeldes y miraba estaba sumamente consumida por reflejo ; vanidad propia quedó al descubierto. entre tanto, por supuesto, parloteaba, dejando que pensamientos fugases capturen oídos cercanos: ‘ mi cuestión es… ¿cómo nos cambiaremos? porque hay cámaras hasta en los baños — y, bueno, entiendo que la no privacidad era parte del contrato, pero… ¿de verdad tendremos que cambiarnos delante de tanta gente? ’
“no te cambies. usa la misma ropa todos los días" ni siquiera él sabe si está bromeando o no. ya está cansado y se quiere ir a dormir. compartir la casa con tanta gente ahora le parece una muy mala idea, y su batería social se está agotando. ya no tiene la energía del secundario “puedes pedirle a tus compañeres de habitación que se tapen los ojos, o que te armen una carpa con sábanas, yo que sé. más me preocupa quién va a limpiar el inodoro”
















