hoy te soñé. No recuerdo qué, lo único que retuve en mi memoria al despertar, fue la imagen de tu rostro con el sol del atardecer de lado, y tu sonrisa.
Te quiero para siempre.
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@azul-flancia
hoy te soñé. No recuerdo qué, lo único que retuve en mi memoria al despertar, fue la imagen de tu rostro con el sol del atardecer de lado, y tu sonrisa.
Te quiero para siempre.

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Kuno Tateguo
No entiendo qué me demoró tanto para iniciar con esto. Quizás fueron las ganas de aferarme a la negación, que pudo más que las diferentes veces en que temí que esto comenzara a suceder. Esta vez me costó mucho recordar y tuve que volver sobre mensajes y audios, para corroborar si mis recuerdos aún respetan los hechos.
La frase que me diijste que más caló en mí, y a la cual acudo cuando me siento debil, la dijiste mientras me abrazabas suavemente. Estabamos en tu auto, en el asiento de atrás, con la puerta abierta y mirando las estrellas en una noche de primavera. Yo tenía tu camisa a cuadros verde, vos me rodeabas con tus brazos desde atrás, y aproximando tu rostro por la derecha me dijiste dulcemente: "¿quien te hizo creer que no vales nada?", seguido de un apretón entre tus brazos, con todo tu cuerpo, que me pegó más al tuyo, y me sentí protegida, amada, como si fuera algo precioso e importante. En ese acto sentía todo tu afecto por mi, tus buenos deseos, y me pude ver desde tu mirada.
Recuerdo años antes, cuando teníamos 12o 13, cuando fuimos novios. Eramos tan tiernos, tan inocentes. Nos recuerdo en las reuniones del centro de estudiantes, del que obviamente fuimos parte y gestores, junto a tus hermanos y la mia, junto a Panta, Exequiel y varios mas, que hoy no recuerdo. Nos tomabamos de la mano por debajo de la mesa rectangular larga, que había en casa antes de las modificaciones que hicieron con los años mis papás. Nunca pudimos estar mucho tiempo lejos, en parte porque era un pueblo, en parte porque siempre nos quisimos.
Quizás nunca coincidimos para ser una pareja, pero eso no quita que haya habido mucho amor en nuestras vidas. Después de todo te conocí cuando tenía 8 años, y la ultima vez que compartimos una charla frente a frente, fue jace unos meses, el 11 de noviembre de 2023.
Esa noche que estabamos con una compañera del trabajo que me acompañó a Sout Hill, se cortó la luz. Se veían las estrellas. Creo que muchas de las veces que estuvimos juntos, contemplabamos las estrellas. No me acuerdo quien ganó la ultima competencia de encontrar estrellas fugaces de hace como 10 años, y supongo que es una de tantas cosas que jamás sabré. Esa noche, en esa otra primavera, recibí la noticia de un Sr a quien apreciaba mucho pero nunca se lo dije. La ultima vez que lo ví comparti con el tanto tiempo como pude, no sé por qué. Quizás sentía algo dentro.. no lo sé. Esa noche, te conté cosas que antes no pude, y me preguntaste por qué no te conté antes. No recuerdo mi respuesta, quizás dije algo como "no sé, porque al final lo superé, estoy bien". La verdad es que cuando caí en cuenta que no estabamos solos, no pude seguir abriendome. Luego, cuando Laura quiso ir a dormir, nos despedimos sin sabe que esa noche en el patio de tu casa donde estuve incontables veces, sería la ultima vez que podría mirarme en tus ojos, tan tuyos. Te dije que estabas hecho aca, que uses bloqueador. Supongo que había otros consejos que eran mas importantes.
Nos despedimos en la entrada, donde nos dimos nuestro primer beso, y no puedo recordar si quiera si esta vez nos dimos un abrazo. Espero que sí, y si no, espero poder imaginarlo y sentir con él tu cariño.
Tendría que haber vuelto esa noche cuando Laura quiso regresar a dormir.
Durante el viaje de regreso, insistió en que querías que vuelva. Ella habla percibido algo que yo no?
Cuando volviamos a la rioja, me hablo de tu mirada. De como me observabas, como tus ojos se iluminaban y pasaban de alegria a tristeza, como nostalgia, por algo que no fue y no podría ser. Me pregunto si mis ojos se ven así cuando te pienso y me dejo ir en esos sentimientos.
Cada vez que dejo que vengan a mí, que me inunden, termino llorando. No es un reclamo, no es algo que me moleste. Es todo mi amor por vos, brotando. Es alegría por los hermosos recuerdos y tristeza por las preguntas sin respuesta, por lo que nunca será y por el tiempo desaprovechado.
Despues de ese viaje, me borréun poco, porque los comentarios de mi compañera hicieron ruido. No quería exponerme a situaciones que me costara manejar... entre nosotros podía haber un incendio si alguien no tenía cuidado, y realmente no deseaba lastimar ni faltar el respeto a nadie, por lo que me aseguré de no preguntar nada, y como una amiga lejana, intercambiar una reacción cada tanto, mientras mi mente olvidara lo que comentó Laura.
Y así, llegaron las fiestas, intercambiamos los saludos, y seguimos siendo amigos que cada tanto se preguntaban algo (yo te pregutnaba cosas de Anses y siempre estuviste para ayudarme) y se enviaban la mejor. Nunca nos faltó un saludo de cumpleaños hasta este año. Ahora casi se cumplen 6 meses que ya no estás y no vas a estar... y cada vez queda menos de vos de manera fisica. Hoy abrí nuestro chat y tu foto ya no está. Supongo que tu número ahora será de alguien más. El ultimo bastión es este. Yo me niego a dejarme olvidar las pequeñas cosas que forjaron este amor que siento, que sentimos por el otro. Cariño, amor, afecto... al final es lo mismo en este caso porque siempre buscamos ser felices, acompañarnos disfrutarnos y desarnos lo mejor en la vida. Te amo para siempre, Kuno Tateguo.
Gracias por tu cariño, y por ese mantra que me regalaste una noche de primavera.
De: Triple C
La depresión luce así
Pero también así:
Primavera gris
me pasa cada vez, olvido llevar un registro de las noches entrecortadas, de los llantos, del ejercicio de llenarme de actividades, tareas y obligaciones para no parar.
Hoy me desperté sintiendo un calor dentro, en el pecho. Un calor tibio, cómodo. Sabía que era debido a que en ese lugar donde despertaba, era mi hogar.
Luego me bañe, disfrutando el agua caliente, las noticias de Betina O'Donnell pensé si hoy sería un día difícil y me tranquilicé diciendo que no, pues después de todo no era una de esas fechas críticas como cumpleaños, aniversarios.
Me preparé para trabajar, y nos tomamos nuestro tiempo de ser felices y sonreír con los ojos, mirando a Alfonso estirarse en la cama, en su lugar, en las piernas de Pedro, mi compañero.
Cuando salía al auto vi las plantas que en un rato de compras compulsivas terminé trayendo a casa, hermosas, besadas por la fina lluvia que comenzaba a caer... ¡cómo amo los días así!
Mientras iba al trabajo me di cuenta que hoy soy feliz, y disfruto de estas pequeñas cosas. La depresión está bajo control. Y volvió a mi este pensamiento. Hoy se cumplen 5 meses.
Podría haber sido yo si no hubiese pedido ayuda, podría haber sido yo si no hubiese tenido la contención de mi pareja, mi psicóloga, mis hijes, mis amigas. Mi familia directa, como imagino que siempre pasa, fue la ultima en saberlo, porque claro, no quería preocuparlos y no es como que pudieran verme para saber como realmente me sentía.
Hace 5 meses un llamado me paró en seco y me puse en modo automático. Ese llamado podría haber sido en otro momento para mi familia, mis amigues...
Hoy mientras viajaba me decía a mi misma entre lagrimas, que en mi caso fue cuestión de aguantar, pedir ayuda y tener paciencia. Aún estoy en el camino pero mirando con un poco mas de color y calidez.
Por qué no pudimos verte? Porqué no pudiste pedir ayuda? Quizás si solo hubieses podido aguantar un poco mas antes de que fuera tarde. Lamento el momento en que dejamos de compartir nuestras vidas, porque quizás podría haber sido de ayuda.
No suelo escribir para nadie mas que para mi, pero si alguien lee estas líneas, aguanta, pedí ayuda, hablá. La palabra es sanadora y es mágica. Busca ayuda que alguien va a saber ayudarte, sea familia, amigos o un profesional.

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Sentía de hace días como volvía sobre mi. Me repetía que no era nada, que solo era un momento de angustia. Me llené de tareas importantes pero no las que realmente eran urgentes...
Hoy los dolores en el pecho volvieron. La necesidad de estar en cama. Las lágrimas que brotan calmadas pero sin cesar...
Con más de 4 meses de antidepresivos, con algunos meses más por delante aún.
Siento que volvió, me cubre, me inunda, me asfixia, me duele, me asusta.
Hay días como hoy en que la tristeza llega y me acompaña, y la dejo. Me vuelvo un nudo, me aprieto debajo de las colchas y lloro hasta dormir.
Estoy triste. Venía de unos días en cama hasta que una noticia sacudió nuestra familia. Iván había muerto.
Todo se puso en pausa. No había lagrimas, no había miedo, no había coordinación, pero tampoco esa fuerza que me tiraba en la cama. Solo la necesidad urgente de llegar y estar.
Era un espectador lejano. Las cosas sucedían, las personas estaban... pero él no. Era la razón de estar allí y parecía no estar.
No se si voy a poder admitir que él era quien estaba en ese cajón. No digo que quienes lo reconocieron y lo lloraron se hayan equivocado... pero no era él. No podía reconocerlo en ese cuerpo. Seguía en pausa.
La peor parte para mí llegó junto con el golpe de realidad al cerrar el cajón. No pude reconocerlo, no me dejé llorarlo y ahora se iba. Encima, debía manejar el trayecto de su casa al cementerio, con mi mamá, su mamá y su hija. Tampoco se sentía como un buen momento para quebrarse. Pasé los días siguientes acompañando, escuchando, abrazando... debo decir que incluso me sentí ofendida porque no se despidió de mi, como contaban que lo había hecho con otros. Y le dije que era bienvenido.
Solo al llegar a casa la tristeza comenzó a invadirme, me esperaba para recibirme y envolverme. Y ahí dimos play, las lagrimas, el dolor, la necesidad de no salir de la cama...
No sé si voy a ser consciente que ya no está, solo sé que mi cabeza comienza a bloquear otra vez, y aquí todo se siente oscuro de nuevo. Frío. Sobreviviendo.
Hey, lo importante era levantarse, no?
En esos días que te levantás y sentís que solo querés llorar (y estás libre de obligaciones) es muy difícil elegir entre dos opciones: volver a la cama y llorar o activar el cuerpo con alguna actividad.
Hoy gana la cama? Quizás alplax para no llorar.
Depresión
Años sin abrir tumblr... lo primero que veo es un post sobre sentimientos y situaciones muy fuertes, que impactan encima.
Ayer tuve mi primera sesión con un psiquiatra. Le escapé por años. Incluso a pesar de pensamientos suicidas y algún intento, nunca me animé a llegar, pero después de un domingo empastillada para no estar despierta (pues el llanto era irrefrenable), terminé contactando con uno de los que mi psicóloga (que la amo, gracias por tanto) me sugirió.
Llegué lo mas temprano posible, pero no tanto: 5 minutos de demora por no encontrar el consultorio.
Ingresé con miedo, pero no desconfianza. No sabia que esperar. Me invitó a sentarme y las palabras brotaron junto a las lagrimas. El no conocerlo me ayudó a no tener tapujos (ni tapones para esas lagrimas). Hablé mucho, lloré casi igual.
Me dijo que me daría unas pastillas: antidepresivo. Y para mi fue como la peor noticia del mundo, estaba decepcionada de mi, era lo que mas temía... por qué? Pensé que podía sola, sin medicamentos. Antidepresivo sonaba en mi cabeza... Exploté en llanto de ese que no se puede detener. Me diagnosticaron depresion leve. Me indicaron sesiones con Agos mas seguidas. Trate de no llorar al salir, pero en el auto lloré fuerte de nuevo.
En la noche tomé la medicación esperando que fuera mágica y la vez suponiendo que no. Pues no, hoy la angustia brotó de nuevo.
Veremos que tal sigue mañana.

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La misma que cuando tu padre te tomó por el cuello como si te asfixiara dijo “ay hija, no tomaste tus pastillas” solo para que los invitados te crean loca...
La misma que te dice “deja de cagarnos la vida de una vez”
martes, 20 horas, terapia.
- “vas a seguir con esa tarea y anota que cosas te enojan en tu casa, aquí y con las personas en otros ámbitos.
- me enoja que siempre haya platos por lavar, me enoja que muevan las cosas de lugar, que si una carpeta dice carrera tal, año tal, pongan las fichas en cualquier lado...”
Sábado, 18 horas, continuando con la lista mental, como el resto de los días, porque no pude ponerla en papel, llorando... Me enoja que termino de lavar lo que haya en la bacha y no hay una vez que pase por el frente y no haya cosas llenas de agua, como si eso fuera lavar!, Me enoja que las puertas de la alacena estén abiertas porque ya me pegue varias veces gracias a eso. Me enoja que si abras un frasco con yuyos para el mate y los dejes ahí abiertos sabiendo que se van a llenar de pelos de los gatos, no es tan difícil! si lo abriste podes taparlo!! Me enoja que si ves que por tercera vez en el día lavo los patos, me sigas sumando lo que acabas de sacar limpio y ensuciaste en ese lapso mientras yo lavaba. Me enoja que hace una semana esta tu ropa colgada y no la levantaste aunque todos los días pasas por el lado... si no lo hago yo no lo vas a hacer. Me enoja que termino de lavar toda la ropa amontonada, y en el mismo día ya hay mas y no sos capaz de usar el puto lavarropas ni una vez. Me enferma que si te lo digo vas a escucharme y una vez hacerlo de mala gana, o que peor, terminaremos en una discusión como la ultima vez en la que gritamos, y dijiste que nunca mas ibas a mover un dedo por limpiar en La casa y ahí iba a ver lo que era que no hagas nada... Me hace llorar que sabiendo que estoy con problemas en la columna, y que aunque te dije muchas veces que hay cosas que no me aconsejan hacer, como barrer, y que me duele mucho, no se te mueva un pelo cuando me ves barriendo o pasando la mopa...
No todas las personas que llegan a tu vida están para quedarse. Algunas de estas te dejan memorias irreemplazables, lecciones de vida y aprendizajes valiosos. Algunas otras te dejan risas, miradas fugaces y promesas. Y otras tan sólo te dejan un vació, una pena, un hueco que intentas llenar. Todas estas son necesarias. Son parte de crecer como persona. Te hacen ser quién eres ahora.
y buscas engañarte con tus ideologías baratas, que tanto te costó aceptar, solo para darte cuenta que no te lo podés bancar, que nunca vas a ser lo que pretendes demostrar, porque tu cabeza no dá para eso.
Aqui nunca vas a poder salir de eso, nunca vas a ser mas ni menos de lo que sos, de lo que guardas con tanto cuidado bajo la máscara que te hiciste.
Cuanto puede durar hasta que te descubras vos mismo? Porque solo vas a demostrar que no sos lo que decías, a pesar de lo que orquestaste,
Ella me hizo una pregunta, que en ese instante me encerró en una neblina espesa. No sabía como salir, no sabía si podía volver, si podía respirar en ese segundo en que mi cerebro buscaba memorias, comparaba momentos...
- ¿Pensás que alguna vez te quiso?
- ...
Después de ese escaneo, se escapó entre mis labios, un hilo de voz.
- No... (con la mirada perdida). No lo sé (la miro a ella). Creo que no (con una media sonrisa en el rostro, los ojos llorosos).
- Es muy fuerte lo que decís.
- Lo sé (la sonrisa marchitando).

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...
Después de una noche llena de risas, carcajadas frente al TV, recostada en sus brazos, con una copa de mistela para saborearlo, nos recostamos en su cama. No podía borrar la sonrisa de mi rostro, no podía evitar ser consciente de lo plena que me sentía en ese momento. Allí, rodeada por sus brazos, sintiendo su pecho, envolviéndome en sus piernas, observando su expresión…
No hay mucho mas que podría desear. Soy feliz cada día y hoy cuento con una persona que disfruta de compartir su tiempo conmigo, con quien adoro despedir el ultimo momento de mi día envuelta en su calor.
Y allí, perdida en la suavidad de su cama, en la paz de su rostro, me di cuenta que quizás nos estaba mintiendo, a él y a mi.
- Yo sí te quiero.
- Por qué asumís que yo no?
- Nunca dije eso. Sólo estoy afirmándote que yo, Cinthya Carolina, te quiero.
- Entonces yo también afirmo que te quiero.
Pensé en ese momento en una frase: “cuando alguien te diga que te quiere, preguntate para qué”. Y en mi cabeza giraban ideas, reflexiones, sobre la diferencia entre querer y amar. Yo considero que la diferencia es la noción de propiedad, y eso se lo debo al profe Oscar, que nos dijo que uno quiere algo porque lo considera suyo, y es un sentimiento egoísta, y cuando uno ama, lo hace desinteresadamente, deseando lo mejor para el otro sea o no con nosotros en su vida.
tomé mi celular, y agradecí a quien sea que decidió que la app de block de notas era necesaria.
Te amo porque deseo que seas felíz, porque me gusta verte libre (de tus miedos, de tus sombras), porque realmente deseo que tu sonrisa sea eterna, y su música no se apague nunca. Te amo porque no te quiero, porque es diferente, yo no te quiero para algo, no espero nada de vos, no exijo nada. Yo te disfruto, te vivo, te comparto, y te agradezco, porque me devolviste la posibilidad de sentir la poesia y la magia que llevo dentro,de ver con mas colores de los que acostumbraba.
En este momento escribo, y admito que dentro de mi hay un poco de miedo. Quiero que veas lo que significas para mi, ademas de vivirlo, que entiendas lo que pongo en palabras, porque es así como yo siento, como yo amo, como me entrego… así, completamente, a flor de piel. Y mi miedo es al tuyo, a la cuantificación, a la que temo tiendas, como ingeniero que sos.
Aprendí mucho, y sin duda aprenderé mucho mas, pero te aseguro que el amor, los sentimientos, no pueden ser medidos, amar no es mas que querer, solo son sentimientos diferentes… sumando cariños (quereres?) no obtenés amor. El amar, yo defiendo que lo obtenés de aceptarte y aceptar al otro, mirarlo como es, sin pensar en cambiarlo, tomar lo que te da y sentirte libre, complacido, con lo que le das de manera espontanea, siempre fluyendo.
I.
Despertó con el calor del sol, se encontraba bajo un árbol enorme. Hacia algunos años lo había conocido y la maravilló. Tomo su libro, uno de los dos que llevaba consigo, amarillento y desgastado, y se incorporó.
Era septiembre, y el frío era cada vez más piadoso. Lo sentía por las noches, y en el alba. Se estiró y comenzó a caminar por la montaña, junto a un arroyo que provenía de rio arriba.
Parecía ayer cuando recorrió esos senderos, olvidados por los demás. Caminó durante algunas horas, observando esa inmensidad, donde se sentía segura. Uno de los pocos lugares en los que se sentía segura, desde que él le enseñó a aventurarse por allí.
Ella conocía como llegar a lo más recóndito de esas quebradas, incluso tenía su casita, precaria pero la protegía del frio, del calor, del viento, de la lluvia. Siempre había soñado tener una casita del árbol, y ahora lo había conseguido. Allí guardaba sus posesiones más preciadas: su caña, sus libros, un cuaderno, su cama (que era una bolsa de dormir con una manta) y su polaroid.
Cada año volvía allí para no olvidar, para re-vivir, para encontrarse con ella misma de nuevo.
Tomó una campera y una bolsa, las colocó en su mochila y cámara en mano comenzó a caminar. Nunca dejaba de asombrarse por los sonidos, los aromas. No paseó mucho, pero sí lo suficiente para despedirse. Aun lo recordaba todo de ese primer día sobre las rocas, agazapados, en silencio, preparando carnadas.
Cada último día era así, lleno de sus palabras, de sus caminos, de sus enseñanzas y sus abrazos. Tomó su cuaderno y junto al fuego, en esa noche inmensa, miró al cielo, tan basto, tan infinito, tan invariable. Él pasó por su mente, inevitablemente, y le escribió una carta, dejando fluir a tinta como el agua que pasaba por el rio, dejándose llevar como las hojas por el viento.
Esa noche se abrazó muy fuerte, y durmió con una sonrisa, sin pensar en el día siguiente, o en el anterior. Esa noche no quería estar en ningún otro lugar, ni con nadie más.
Por la mañana guardó sus libros, su cuaderno, la frazada, se puso su campera, recogió la bolsa de dormir y bajó de la casita.
Caminó montaña abajo, por algunas horas. Volvía a ver su auto después de una semana reparadora, sin pensar en la ciudad, en las obligaciones.
Legó a su casa, y parecía que jamás se hubiera ausentado. Allí estaba su correspondencia, sus frutas secas sin tocar, sus camperas desperdigadas sobre las sillas. Sí, ese ese era su hogar. Al tirarse en el sillón notó que había una nota junto a la puerta. Era de él. Ella sonrió, y lo llamó. Se alistó y lo esperó para preparar el almuerzo como les gustaba hacerlo: con música, sonrisas, abrazos y una copa con vino dulce, para saborear más sus besos.
Luego de la comida, de los abrazos, las miradas cómplices, las caricias en la mejilla y las conversaciones, que solo eran una excusa para escuchar sus voces, lo tomó de la mano y lo guió al sillón, frente al fuego. Él la abrazaba como si no quisiera soltarla nunca, ella se recostaba en su pecho sabiendo que él era su pilar, y que no podía imaginarse sin ese hombre maravilloso que la vida había puesto en su camino.
Y así, reconociéndolo en cada respiración, en cada palmo de su cuerpo, se dejó llevar por el sonido de sus latidos, manteniendo en su mirada la sonrisa de esa persona que tanto la amaba, a quien tanto amaba.
Sabía que era felíz. Sabía que era suya, que él era suyo, pero que se pertenecían a cada uno sobre todo, y allí residía lo más hermoso de su amor, en el elegirse sin apropiarse, en compartirse sin poseerse, en acompañarse sin interponerse. Ella sonrió también, y durmió junto a él.