No sé sí fue casualidad, si el destino quiso que te volviera a ver o quizás como dicen por ahí, me estabas pensando y el susurro de mi nombre en tus labios me hizo llegar a ti
No lo sé, y buscarle alguna explicación es innecesario o crearle alguna expectativa al encuentro, es irracional. Es más, ni siquiera me viste, no te diste cuenta que pase en frente de ti, y me quedé observado esos grandes ojos cafés, aquellos que en un tiempo expresaron mucho más de lo que tu boca alguna vez me dijo o simplemente fue mi espejismo y jamás supe leer tus ojos y todo fue obra de mi loca mente, en donde allí, prendí una luz de esperanza al pensar que alguna vez, me quisiste.
Sonreí en medio de la nostalgia que me dio el verte, porque sé qué estás bien sin mí, que creces, que avanzas a pasos gigantes y que mi sombra ya ni siquiera te toca, ya ni mis crespos revueltos te alborotan y mucho menos mi boca roja se hace incendio en tu pantalón.
No niego que llega la marea alta en mis ojos y con ella arrasa una que otra perla salada que baja por la playa de mi tez blanca. No, no niego la nostalgia que me da el que ya no estés a mí a lado, pero sé que era lo mejor para los dos, o al menos para mí, ya que para ti prefiero pensar, que solo fui una neblina que se cruzó por instante en tu vida y que cuando me fui, te salió el sol.
Tormentas como yo, no son fácil de llevar y menos de aguantar, tormentas como yo, no se sostienen, simplemente se dejan ser, y tú, tú quisiste catalgorme en la toxicidad de la vida y no comprendiste mis falencia y mucho menos los dolores que con tus acciones se detonaban a reventar en mi pecho y Tú, tú no me querías en tu vida. Y esto lo sé, porque aunque cerré las puertas, ayer me dí cuenta que dejé sin querer ventanas abiertas y te pudiste colar como un vil ladrón por alguna de ellas y no, solo respetaste mi decisión, sin alguna intención de tan siquiera cruzar por la calle de mi corazón.
Lo juro, me mordí los dedos para no enviar ese mensaje de: "Hola, cómo estás"
Me tragué el suspiro, para que de mi alma no salieran corazones de amor y más bien, solo fuera un sollozo de "qué bien que estás" ...mi amor.
Pero lo que no pude hacer, fue callar mi mente, esa tenía que venir y explotar en letras que jamás leerás, estas letras se acaban de pintar con la tinta que se derrama aún en mis ojos, al creer terminar un texto inconcluso que se queda a medias, porque no dejo salir por completo mis sentimientos.
Cómo si valiera la pena gritar, si estás sordo.
Cómo si valiera la pena pararme en frente de ti, si estás ciego.
Cómo si valiera la pena cerrar los ojos y hacer que me sintieras en tu piel, si estás insensible al tacto del amor
Cómo si valiera la pena terminar esta prosa, cuando desconoces la verdadera poesía, aquellas que por un año, fueran tan tuyas, tan pero tan de ti, que las tiraste en la cisterna del olvido, por no saber leer la versos de mi corazón.
Pasado, eso eres, y allí te debes quedar, y espero que el destino no sea otra vez cruel conmigo, y me vuelva a cruzar en tu camino. Espero que ya no me pienses más, porque sé que no tienes los pantalones para quitarte la venda y el orgullo de tu corazón y decirme: aquí estoy.
Pídelo de navidad en Amazon