Mi mochila
Antes de la cuarentena era todavía una estudiante en la universidad, una estudiante que se esforzaba cada día para mejorar, aprender y estar informada sobre mi carrera, cada día era una nueva oportunidad de aprender algo nuevo y algún día cambiar el mundo así sea con un granito de arena, y lo haría junto a mi mochila.
Todavía recuerdo el día que conseguí mi maleta, lo hice con mi hermano mayor, él me llevó al centro comercial a conseguir una el día anterior al comienzo de clases de primero de bachillerato, me acompañó a todos lados, a cada día de colegio hasta mi último día de universidad. Pero es tiempo de cambiarla, no la reemplazaré, mucho ha cambiado desde que conseguí mi maleta, en especial, mi hermano, él ya no está con nosotros. Los accidentes ocurren, lamentablemente fue su turno, lo más triste es que habíamos peleado el día que pasó, decidió salir a surfear y bueno, no era el mejor surfer. Nunca pude despedirme.
Tengo que cambiar, en esta cuarentena he aprendido que debo dejar ir de algunas cosas, he aprendido que las cosas materiales no valen nada, la vida y salud en estos tiempos es lo más importante, tengo que dejar ir de este pasado que no me deja mejorar, y voy a tomar como excusa el hecho que me estoy graduando, hoy dejo mi maleta atrás, y llevo conmigo mi nueva cartera, es un poco pequeña, pero cumple con su función. La maleta no es mi hermano, tal vez por eso no quería botarla, veía a mi hermano representado en esa maleta.
Es por eso que hoy al terminar mis estudios, mi maleta se va con ellos, empiezo una nueva etapa en mi vida, y estoy mas que segura que él hubiera querido que dejara todo lo que me perseguía en mi cabeza atrás y continue con mi vida, que siga adelante.














