Amar otra vez.
No me puedo ir a dormir. Si vamos a cortar, es lo mismo por teléfono que en cualquier lugar. Yo rindo un parcial en dos días, necesito resolver esto hoy. Qué loco el desamor, pienso. Como uno puede amar tanto a una persona y después... nada. Chau. Desapareció. Da lo mismo: que esté, que no esté. Lo peor de no salir más con una persona, es que esa persona sigue su vida sin vos. Se pone de novia con otras personas, se acuesta con ellas, las ama, se ríe, llora, viaja, piensa (quizás) un poco en vos, pero no lo suficiente como para escribirte, para decirte: Hey, vos y yo nos amábamos. ¿Sos feliz? ¿Tenés lunares nuevos? ¿Te lastimó alguien más? ¿Tenés vicios que no conozco? ¿Podríamos mirarnos y entendernos o lo perdimos cuando nos perdimos?. Lo peor de no salir más con una persona es que esa persona no se muere. Pero lo que tenías con esa persona sí. Lo peor de no salir más con una persona, es que esa persona sigue su vida sin vos. Compartían todo. Hasta lo más ridículo. Y después... nada. Chau. Tal vez más adelante un encuentro incómodo para tener sexo, o quizás en un colectivo de camino a algún lugar. Hola. Hola. (Estás diferente). ¿Qué hacés? Todo bien. ¿Tus cosas? Ahí. (Dormíamos en la misma cama, y no podemos sostener una conversación). ¿La familia bien? (Odiabas a mi familia). Sí, normal. ¿Vos, bien? (¿Estás con alguien?). Si, tranqui, qué sé yo. (Siempre me pareció horrible el sweater que tenés puesto). Bueno. Sí, sí... Nos vemos. Loco cruzarte. (No te reconozco). Me pregunto si llorar podría hacer que cambie de opinión.... Decido que la manipulación es inútil. Asumo que voy a extrañar hasta las cosas que no me gustan de la relación. Me estoy por poner a llorar y me muerdo el labio para que no se me caigan las lágrimas. ‘Hola, como andas, que tal tu dia? Yo intento hacer chistes porque no quiero hablar, porque hablar es hablar de separarse. Pero a las dos cuadras se me terminan los chistes. Y entonces me dice que bueno, yo te quiero decir que las cosas ya no están como antes, y yo pienso ¿que cómo cuándo?, pero le digo que las cosas pueden volver a ser como antes. Y me dice que no, que ya está, que no es lo mismo. Que me quiere, pero que no funcionamos. Que estamos discutiendo mucho, que necesita hacer cosas nuevas y que en su nueva vida yo no entro. Como si yo fuera un mueble antiguo y roto en un departamento a estrenar. Me duele lo que me dice pero no me sale resignarme, entonces digo algo estúpido como "Yo no tengo problema con nada de lo que hagas, podemos vernos menos, mucho menos, no sé. Una vez por semana, o una vez cada dos semanas"... Y mientras se lo digo, me enredo con las palabras, como si las palabras fueran independientes de mí. Como si ellas cuando yo las pronuncio, me pudieran burlar. Como si se expulsaran errantes de mi boca, decidieran no ser acertadas. Por simple diversión, para jugar conmigo. Quiero encontrar palabras que conmuevan, que hagan que cambie de opinión, que le den un recuerdo hermoso que haga que se arrepienta. Pero están escondidas, amotinadas en algún lugar de mi cabeza, negándose a salir. Porque esas palabras saben que ya no me ama. No importa cómo haya sido la relación, las separaciones son una mierda. Duelen, sigas enamorado o no. Las drogas y el alcohol te contienen, pero no te pierdas ahí. Te vas a dormir muchas noches sintiendo que tenés el corazón partido. Como si realmente estuviera vivo, latiendo, diciéndote: ¿Qué me hiciste? Vas a tener citas, las primeras probablemente sean un fiasco. Vas a hablar de tu ex. Te vas a dar cuenta que todavía la tristeza no pasó. Tal vez tengas sexo pronto. Tal vez no. Te vas a sentir extraña tocando otro cuerpo. Te vas a acordar de muchas cosas de la relación, y con los días te las vas a ir olvidando. Te vas a dar cuenta de lo que andaba mal entre ustedes. Vas a notar que ya lo habías visto, y también de que no te había importado. Vas a querer llamar. Vas a borrar su número. Vas a mirar sus cartas. Las vas a tirar. Vas a odiar, vas a angustiarte, el mundo te va a parecer estúpido. Tus amigos te van a decir cosas tontas, como que para el arcoiris hace falta el sol, pero también la lluvia. Te vas a preguntar qué carajo tiene que ver la formación de un arcoiris con el terremoto emocional que te atraviesa. Pero les vas a decir: Gracias por estar. Vas a escuchar canciones deplorables. Tal vez hasta te sientas identificado con la letra de un reggaeton. Ahí vas a asumir: Toqué fondo. Y una mañana, de verdad, una mañana vas a abrir los ojos y te vas a sentir raro. Te vas a tocar el pecho. Tu corazón va a estar latiendo, tranquilo. Quedate escuchándolo. Está diciendo: Gracias. Ya pasó. Estoy listo, cuando quieras, para que quieras otra vez.














