No quiso mostrar que la indiferencia en los ojos del chico le dolÃa de alguna manera. Que Andrew pudiese ver más allá de lo que los demás veÃan le molestaba y le fascinaba al mismo tiempo, pero también la hacÃa débil, y eso era algo que no podÃa permitir que saliese a la luz. Cuando estaba con él nunca se sentÃa tan por encima cómo cuando estaba con los demás y aquello acababa por echar a bajo todas sus barreras. A veces era cuestión de segundos, pero sabÃa que el lo notaba y odiaba aquella sensación.Â
—¿Qué magia?—preguntó, mientras cogÃa el bolso del suelo y se levantaba, enfrentándose a su mirada directamente. ¿PodÃa permitir que el chico ganase aquella batalla?, no, de ninguna manera. —Nunca pensé que dieses la talla para ser admitido en Hogwarts, pensé que solo dejaban entrar a gente inteligente con algún tipo de don más allá de tener un pene un poco más grande que el de la media.
La miró a los ojos cuando se levantó e intentó desafiarlo. Lo cierto es que todo aquello le resultaba muy divertido, era un juego que habÃan creado con los años. Se pasaban la pelota constantemente. Pero esta vez Andrew no pudo evitar carcajearse ante su respuesta. —Parece que tienes más de un secreto ¿hm? —sonrió divertido, Rainy sabÃa exactamente a qué se referÃa— Eres un poco friki y además me miras el paquete... tranquila, es normal. Volvió a reÃrse. De algún modo tenÃa un efecto sobre ella, y querÃa sacarle partido. —Puedo acercarte a casa.

















