Siempre pensaste que preferÃas tomar una ducha a darte un baño.
Nunca te gustaron los baños: te puede tu lado práctico.
Hasta que me viste prepararme uno. Me seguiste y te hundiste en él conmigo. Y repasamos el dibujo de cada gota sobre la piel, y nos devoramos sin prisa. Y me soltaste el pelo para lavarlo mientras llevabas mi cabeza a tu pecho.
Nada más tierno ni más sexy al mismo tiempo.
Y nos secamos apenas en nuestra prisa por llegar a la cama y empaparnos el uno del otro.
Ahora es a mà a quien no le gustan los baños.
Los arruinaste para siempre.
TenÃas que devorarme con los ojos desde la puerta y deshacerme en puro placer penetrándose poco a poco bajo el agua.
TenÃas que abrazarme entre gemidos mientras me sujetabas encima de ti, y lo salpicábamos todo.
TenÃas que dejarte llevar y morderme el hombro sin darte cuenta cuando estallábamos en mil pedazos.
Y luego, llegaba la calma y tenÃas que abrazarme y hablarme flojito.
Tenias que besarme los lunares del cuello sin dejar que me apartara de ti.
TenÃas que ser tan perfecto que ahora soy yo la que no puede darse un baño si no es contigo.