Mi vecina madura Una vecina dejó de trabajar, y puso su negocio en casa, y casi siempre estaba en casa atendiendo a sus clientes. Casi no la miraba ya que los dos trabajábamos pero al observarla poco a poco me fascinó mirar sus caderas. Mi vecina madura, si un poco, se percató de mis miradas locas, le gustó que la observara al caminar, desde ese momento se movía con pasos seductores. Ella comenzó a ponerse ropa más ajustada para que luciera su cuerpo, una ocasión mi vista se percató que no se puso sostén ya que sobresalían esas marcas deliciosas de su blusa, y me dijo hola vecino.
@amantes03












