El mundo, los creyentes y la Obra del Espíritu Santo
Juan 16:8-11, es una de las enseñanzas del Señor Jesús acerca de la obra del Espíritu Santo.
Y dice:
"Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo es ya juzgado."
La palabra "redargüir" hoy casi no se usa. En el griego original es ἐλέγχω (elénjō), y significa:
- convencer con evidencia
- dejar a alguien sin excusa
- sacar a la luz la verdad
- demostrar el error para llevar al arrepentimiento
No significa simplemente "hacer sentir a la otra persona culpable". El Espíritu Santo muestra la realidad de Dios de una manera que la conciencia reconoce la Verdad.
Así, cada parte la podemos revisar y sería:
1. "De pecado, por cuanto no creen en mí"
El Señor Jesucristo no dice "por cuanto mienten", "roban", "adulteran", etc..., sino que va directo a la raíz, el cual es el pecado fundamental que es el rechazar al Señor Jesucristo.
Por lo tanto, la incredulidad es la fuente de todos los demás pecados. Cuando una persona no cree en Cristo Jesús como el unico Señor y Salvador, este permanece separado de Dios.
El Espíritu Santo convence al ser humano de lo siguiente:
✓ que es pecador
✓ que la persona no puede salvarse por sí mismo
✓ que necesita a Jesucristo.
Por eso, muchas personas sienten una profunda convicción antes de convertirse. Y este sentir no es simplemente emoción: es la obra del Espíritu Santo en el ser.
2. "De justicia, por cuanto voy al Padre"
Esta parte importante de entender: Cuando Jesucristo fue crucificado, muchos pensaron que era un blasfemo y que estaba siendo castigado por Dios.
Por esta razón, la resurrección y ascensión del Señor Jesucristo hacia el Padre, demostraron exactamente lo contrario:
✓ Jesús era completamente justo.
✓ El Padre lo recibió porque su sacrificio fue perfecto.
Así que, el Espíritu Santo convence de dos cosas:
a. que Cristo es el único verdaderamente justo;
b. que nuestra propia justicia no alcanza para presentarnos delante de Dios.
Si leemos en Isaías, allí dice que nuestras justicias son "como trapo de inmundicia" (Isaías 64:6).
El Espíritu Santo lleva al creyente a abandonar la confianza en sus propias fuerzas y/o obras y decidir mejor en confiar en la justicia de Cristo Jesús.
3. "De juicio, por cuanto el príncipe de este mundo es ya juzgado"
El "príncipe de este mundo" es Satanás.
Y Jesús dice que ya está juzgado.
Aunque su condena definitiva se ejecutará al final de los tiempos, ya que en la cruz su derrota quedó asegurada.
El Espíritu Santo convence al mundo de que:
✓ Dios juzga el mal.
✓ Satanás no vencerá.
✓ Todo ser humano comparecerá delante de Dios.
✓ El juicio de Dios es una realidad.
Y esto llena y da esperanza al creyente: el mal no tendrá la última palabra.
Así que:
El Espíritu Santo obra mostrando tres grandes verdades:
- Pecado: "Necesitas a Cristo porque eres pecador."
- Justicia: "Solo Cristo es perfectamente justo y puede justificarte."
- Juicio: "Dios juzgará el pecado y Satanás ya ha sido condenado."
Es muy importante observar el orden; Primero muestra el problema (pecado), luego la solución (la justicia de Cristo) y finalmente el desenlace (el juicio de Dios).
La Bondad y Misericordia de Dios es tan grande que, Jesús dice que el Espíritu Santo redargüirá al mundo, y no únicamente a los creyentes. Es decir, que esta es una obra que el Espíritu Santo realiza para confrontar a la humanidad con la verdad del evangelio. En el creyente, esa misma obra continúa produciendo convicción cuando peca, ya que le ayuda guiándolo hacia una vida de santidad.
Así que, Juan 16 se refiere principalmente a cómo el Espíritu Santo da testimonio de Cristo ante un mundo incrédulo.











