Alec lidera una horda de Aeternos que siembran la muerte a su paso por la aldea en la que fracasó el asesinato del más débil por culpa de los Aurores. La Orden del Fénix llega al lugar porque se da el aviso de que están acabando con los muggles y, cuando están a punto de acabar con sus vidas en la iglesia de la aldea, Harry Potter y los miembros de la orden que faltaban, liberan a los que habían sido apresados.

















