Te conozco, sé que mientes cuando dices que estás bien, sé que aún hay cosas que atormentan tu mente. Sé que no estás feliz por cosas que pasaron y que no puedes cambiar, lo sé. Te conozco y sé que no eres siempre aquel chico juguetón que aparentas, por dentro tu alma es triste, rota, pero increíblemente bonita. Vives anhelando un amor que llegue para reconstruir todos los trozos que el desamor te ha dejado a lo largo de los años, sigues esperando tu historia de película, una historia digna de ser recordada con honores. Sé que finges saber donde estás, pero te sientes perdido entre tanto. Te conozco, te he conocido a lo largo del tiempo y con cada nueva cosa que descubría de ti fui queriéndote un poco más. Me gusta que seas sensible y no finjas ser conmigo ese chico sin corazón que el mundo cree que eres, me gusta que te fijes en los detalles, me gusta que recuerdes las cosas importantes que te digo, que te cuento. Me gusta que seas así.
A veces me gusta pensar que puedo ayudarte, que puedo hacerte sentir un poco mejor, a veces me gusta pensar que te ayudo tanto como lo haces tu conmigo en mi propio desastre.
Desearía que tuviéramos la oportunidad de estar juntos, juntos de esa manera que ambos hemos deseado. Y me duele en el alma que no pueda ser así. No puedo quejarme, he aprendido más contigo sobre la vida y el amor que con ninguna otra persona, me has hecho pensar mucho sobre muchas cosas.
No sé que tiene el destino planeado para nosotros, no sé que camino tomarás ni que camino elegiré, pero sea lo que sea que pase con nosotros, deseo, de todo corazón, que nos haga felices, y que de alguna manera, nunca me olvides del todo, ni yo te olvide del todo, y que aunque no pudimos ser de esa forma, ojalá, que por siempre podamos ser aunque sea, amigos, amigos que se amaron y que brindaron por todas las promesas que no pudieron cumplir juntos.