“Quisiera volver a verlo. Extraño el hormigueo en mis manos y el corazón latiéndome a mil por hora cada vez que hablaba con él. Extraño verlo todos los días y desvelarnos hablando por teléfono. Extraño su risa, sus abrazos, sus chistes… Extraño todo de él. Pero no volvería al lugar donde me hicieron tanto daño y decepcionaron tantas veces hasta perder la cuenta. Había creado expectativas demasiado altas sobre personas y justificaba sus acciones, a tal punto de preguntarme frente al espejo qué había de malo conmigo que siempre era le segunda opción, o a veces ni eso. Duele saber que la persona que consideras tu prioridad solo te busca cuando se siente solo. Pero aprendí la lección. Aunque debo admitir que no fue para nada fácil, al contrario, fue sumamente difícil. Tuve que chocar contra la pared mil veces hasta entender que toda esa situación me cansaba mental y emocionalmente. Las personas que veían el problema desde afuera me aconsejaban para que abriera los ojos, pero estaba tan cegada que me negaba rotundamente a darme cuenta. Cuando al fin pude abrir los ojos, intenté de todo para que él cambiara. No quería ni podía rendirme. Noche tras noche el insomnio me acorralaba y lloraba por horas contra la almohada para no despertar a nadie. En incontables ocasiones mi madre me vio triste y llorando. Todas esas veces me consoló y aconsejo, pero yo seguía aferrándome a él. No quería que lo que sea que teníamos se acabara. Solo pensaba en que nunca volvería a sentirme tan bien al lado de una persona. Aunque, para ser sincera, teníamos más malos recuerdos que buenos. Por cualquier cosa peleábamos y para solucionarlo todo, yo asumía la culpa, incluso cuando no era la del problema. Me costó mi estabilidad emocional, felicidad y tranquilidad darme cuenta que debía alejarme de él. Y lo hice. Rompí todo lazo que nos unía. Actualmente creo que si lo vuelvo a ver, todo mi progreso se irá a la mierda. Y no puedo permitirme regresar al lugar del que me costó tanto salir. Hay veces que lo recuerdo y me pongo melancólica. Los flashbacks vienen a mí sin avisar. Puedo estar viendo una película o dándome una ducha y simplemente lloro por todo lo que perdí. Pero todo lleva su proceso y sé que algún día podré sonreír de nuevo y su recuerdo dejará de atormentarme.”
— Fernanda Cardiel.












