Pero que culpa tiene ella, de haber nacido mujer, y que todos lo acosen.
Pero que culpa tiene ella, de no saber que ropa escoger, por miedo a que la critiquen y juzguen, porque su ropa tapa, o muestra su escote.
Pero que culpa tiene ella, de querer sentirse más bonita, y maquillarse, si lo hace, no es porque espere tus cumplidos. Quiere sentirse segura con ella misma.
Pero que culpa tiene ella, de haberse desallorado bien, y contar con una figura de ensueño.
Si bien es cierto, sus pechos y glúteos roban miradas, pero no fueron creados para complacerte.
Son de ella y para ella, y si en algún momento quiere compartirlos contigo, deberías sentirte afortunado, porque te brindó el derecho de compartir contigo su vida.
— Manuel Ignacio.

















