ninon.
Se adentra en una habitaciĂłn cualquiera, sin mirar antes si estĂĄ ocupada. Y como se habĂa temido, sĂ lo estĂĄ. âPerdona. Solo voy a limpiar un poco y despuĂ©s me voyâ pronuncia con voz distraĂda que puede notarse sin dificultad. Su tono no tiene ese ĂĄpice inocente de siempre. Y es que sus extremidades duelen despuĂ©s de haber estado trabajando duramente toda la mañana. Mas el ligero mal humor que la ataca no se debe a eso, sino a la situaciĂłn en general. Limpiar el hotel le ha dado mĂĄs cosas de las que pensar de lo que se habĂa imaginado. Con un trapo en mano y un bote de lĂquido con olor a lavanda para limpiar el lugar, se adentra en la habitaciĂłn.
el silencio podĂa convertirse en su mejor aliado, mĂĄs aĂșn cuando lo que buscaba era hablar consigo mismo, darse un tiempo, pensar. en la diestra, afianzada una cĂĄlida taza de cafĂ©, mientras que en la opuesta sostenĂa un ejemplar de âel mundo es ansĂâ, obra emblemĂĄtica de al que Ă©l consideraba un brillante autor vasco. lo interrumpiĂł aquĂ©lla disculpa, la cual tardĂł en comprender, hasta que se dio cuenta que a ese momento era el Ășnico que se encontraba en la enfermerĂa. âdescuida, estĂĄ bien.â responde con cautela, percatĂĄndose de que los ĂĄnimos de la francesa no parecĂan estar muy elevados. le dio un sorbo mĂĄs a su bebida antes de ponerse de pie, dejĂĄndola a un lado. âÂżnecesitas ayuda? para que puedas terminar antes, digo.â se ofreciĂł si bien no formaba parte del grupo electo esa semana, pero nunca estaban de mĂĄs un par de manos para colaborar, âte ves cansada.â















