DejĂł salir una risita al escuchar como desprendĂa el abrojo del pantalĂłn ya que en verdad irrumpĂa con la quietud del lugar. Como siempre usaba el traje de baño como short, lo Ăşnico que tuvo que quitarse fue el calzado y la camiseta. Ambas cosas fueron a parar junto al montĂłn de ropa de Gin—. A la cuenta de uno, dos, tres —gritĂł, saliendo a las estampidas por la arena hasta sentir que los pies tocaron el agua y se tirĂł de lleno al mar.
Una sonrisa enorme apareció en el rostro de Gin cuando terminó de quitarse la playera y quedarse solo en su ropa interior, observó a Lucas y cuando la cuenta llegó hasta el tres, le imitó y salió corriendo hacia el agua sumergiéndose rápidamente para después acercarse a su acompañante y hundirlo un poco con ella como una pequeña broma.














