En verdad hay sentimiento que es mejor que se queden en lo platĂłnico, y es mejor recordarlos asĂ, irreales, inacabados, porque eso es lo que los hace perfectos.
Gabriel GarcĂa Márquez.
Se suele tener la creencia de que el amor platĂłnico es aquel que por algĂşn motivo resulta inalcanzable, que no es correspondido, por lo tanto dicho amor se idealiza y no puede incluir un vĂnculo sexual.
Pero este amor inalcanzable, es una pésima derivación de las ideas de Platón y nada tiene que ver con el concepto del amor según él.
El amor platĂłnico, segĂşn el concepto filosĂłfico, se refiere al amor verdadero y del eros, que explicĂł muy bien el filĂłsofo en el banquete.
Dice PlatĂłn que el amor es una orientaciĂłn gradual que si bien puede partir de la belleza fĂsica, debe trascender a la belleza espiritual, solo asĂ se alcanza el conocimiento apasionado, puro y desinteresado de la belleza misma.
El término "amor platónico", no lo acuñó Platón, por supuesto, lo utilizó por primera vez el filósofo renacentista Marsilio Ficino, al referirse al concepto del amor según Platón.
Ficino, decĂa que el amor platĂłnico es un amor real, inmutable, inteligible, eterno y perfecto, centrado en el carácter y la inteligencia de una persona. Pero no vayan a pensar que PlatĂłn defendĂa un amor espiritual sin sexo, más bien Ă©l abogaba por un camino medio en donde las personas se pudieran abstener de la promiscuidad, pero tambiĂ©n de la abstinencia.
Para Platón, los tipos de amor que se basan en los placeres que nos proporcionan nuestros sentidos son formas de cariño más bien banales.
AsĂ que, si hemos sido capaces de superar la etapa del deslumbramiento fĂsico, entonces se revela ante nosotros el amor por la belleza en sĂ misma, desprendida de cualquier objeto o sujeto. Es el nivel de amor supremo.
ImagĂnate, conocer de forma apasionada, desinteresada y pura la belleza, de manera que ese sentimiento no se corrompa ni se vea alterado con el paso del tiempo, y que tambiĂ©n apunte a la causa y el origen de dicha belleza, la cual es Ăşnica en sĂ misma.
El amor es sentir que el amor sagrado late dentro del ser querido.
ÂżPero cĂłmo es que llegamos a confundir la idea de PlatĂłn? La confusiĂłn parte del hecho de que el filĂłsofo nos plantea la forma más pura de amor, no sĂłlo porque no se basa en un intercambio de cualidades fĂsicas o materiales, de que sea totalmente desinteresado, sino que además nunca nos deja acceder completamente a lo que amamos, porque segĂşn PlatĂłn, la belleza pura tiene esencia divina, y por tanto nunca puede ser alcanzada por el ser humano. ÂżEntonces, cĂłmo es que PlatĂłn habla acerca del amor en tĂ©rminos tan positivos y optimistas? La respuesta es que, para el filĂłsofo, el amor nos impulsa a mejorarnos a nosotros mismos para estar más prĂłximos a la belleza anhelada, y esto es algo bueno en sĂ mismo, hay algo en nosotros que nos impulsa hacia la autoperfecciĂłn, luchamos por acercarnos más a algo que está infinitamente alejado de nosotros, pero en esa bĂşsqueda ganamos conocimiento y a la vez aceptamos nuestra propia ignorancia. Entonces en algĂşn punto empezamos a asociar el pensamiento de PlatĂłn con la utopĂa y no con una utopĂa como la hubiera querido el filĂłsofo, que serĂa un modelo a seguir sino como vulgarmente se entiende, como un imposible, ergo el pensamiento de PlatĂłn es igual a imposible, por tanto, amor imposible es igual a amor platĂłnico.
Pensamiento de PlatĂłn = imposible
Por tanto, amor imposible = amor platĂłnico
No nos enamoramos de las personas, sino de los resquicios de belleza que podemos encontrar en ellas. En esa armonĂa está el ennoblecimiento del alma y la virtud de la que habla PlatĂłn. Para Ă©l, ell amor se encuentra en un equilibrio entre lo que se conoce y lo que se ignora, y esta regla puede aplicarse tambiĂ©n a nuestra relaciĂłn con las personas. Esto es asĂ porque, cuando idealizamos a una persona, la estamos percibiendo como un ser prácticamente perfecto, justamente porque no la conocemos lo suficiente como para ver que no lo es.
Idealizar a alguien consiste, generalmente, en desconocer a esa persona no por su capacidad para seguir conservando el atractivo pase lo que pase, sino a causa de nuestras dificultades para conectar con ella, ya sea porque hace poco que la conocemos o porque sólo nos deja ver una de sus facetas. Esto último se hace evidente entre las personas mundialmente famosas. Los famosos tienen detrás una maquinaria de marketing tan masiva y unos asesores de imagen tan eficientes que sólo conocemos la parte más agraciada y admirable de su persona. En menor medida, ocurre lo mismo con las personas que, a pesar de atraernos por su apariencia, nunca llegan a conectar del todo con nosotros.
Curiosamente, es la estĂ©tica y lo material, aquello que tenĂa menos importancia para PlatĂłn, lo que nos lleva a idealizar al prĂłjimo casi nunca es un acercamiento intelectual. Quizás nos resultarĂa Ăştil pensar más a menudo sobre este hecho.
SegĂşn PlatĂłn, hay dos clases de eros. El uno es el amor a la belleza, al bien, a la sabidurĂa. El otro es vulgar, ordinario, es el simple amor sexual o al cuerpo, el amor sin bĂşsqueda, sin selecciĂłn, el mero azar. “No todo amor, dice PlatĂłn, ni todo eros es hermoso ni digno de ser alabado, sino el que nos induce a amar bellamente. El amor derivado de Afrodita es, en verdad, vulgar”.
En medio de esos dos polos de eros, el bello y el vulgar, definidos por PlatĂłn, ha girado la motivaciĂłn del amor, con el predominio borrascoso y arrasador del eros de la pasiĂłn y del odio, si se toman como guĂas la observaciĂłn cotidiana, el examen de la historia, la literatura y el cine. En efecto, no hay un sentimiento ni una pasiĂłn ni una ambiciĂłn que haya inspirado más poetas y cantores, que haya llenado más teatros y cárceles, que haya arruinado fortunas más grandes y numerosas, ni haya enloquecido más hombres y mujeres, que el amor. Una persona asĂ motivada, si pierde el amor sĂłlo le queda la muerte, o quizá la poesĂa y la pintura para cantar y plasmar todo su dolor y sufrimiento.
El amor se aprende y se emprende, y para algunos, como Erich Fromm, requiere de esfuerzo y de conocimiento. SĂ, esfuerzo, porque el amor es lo más parecido a un ser vivo que necesita de paciencia, de atenciĂłn y de cuidado para crecer.
El amor toma un tiempo, se ama lo que se conoce y enamora lo que se desconoce, el enamoramiento es una etapa y el amor es la meta. Nadie ama en tres dĂas.
Se ama de forma integral y cuando se ama se sabe. Y esto es definitivo para entender que la atracción sexual no es amor. El amor es voluntario y no es exigible, por la misma razón es uno de los deseos que nunca cumplirá el genio de la lámpara de Aladino.
Lo importante del amor es que sea infinito, mientras dure.
El amor es difĂcil en cualquiera de sus manifestaciones, pero sin duda alguna, es el amor de pareja el más difĂcil de todos. Ése amor es el testimonio supremo de nosotros mismos, la obra cumbre con respecto a la cual todas las demás, no son más que meros preparativos.Â
Cuando estamos jĂłvenes, nuevos en todos los aspectos, creemos saber amar, pero no es asĂ. Amamos en ese momento con todas las fuerzas de nuestro ser concentradas en nuestro corazĂłn, un corazĂłn que late con inquietud, pero en busca de un norte. RazĂłn por la cual, la uniĂłn entre dos personas muy jĂłvenes, inacabadas, indefinidas y dependientes, es una uniĂłn tambaleante, frágil.
El amor e incluso el desamor son oportunidades Ăşnicas para madurar, para adquirir forma, para hacernos crecer emocionalmente, para prepararnos para el ser amado. Es una exigencia superior, una ambiciĂłn sin lĂmites, que hace del que ama un elegido que está requiriendo ancho espacio. La entrega mutua y el perderse el uno en el otro, no son campos todavĂa para los jĂłvenes, antes de llegar a esto, necesitamos atesorar durante largo tiempo experiencias que forjen y templen nuestro corazĂłn y nuestro ser. La entrega de sĂ mismo es una culminaciĂłn, quizá ni aĂşn de adulto se logre tal objetivo.
Pero jamás hay que considerar perdido un amor de juventud, y más aĂşn si aquel amor sobrevive fuerte en nuestros recuerdos, porque no sĂłlo hizo nacer en nosotros magnĂficos y poderosos anhelos y proyectos, sino que además fue la primera ocasiĂłn de estar a solas en lo profundo de nosotros mismos, el primer esfuerzo de interiorizaciĂłn que intentamos en nuestra vida.
Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay.
En conclusiĂłn, el amor platĂłnico no es un amor imposible sino un amor puro e inteligible, un amor no afecto a las pasiones y de caracter espiritual, es el amor que encuentra en la relaciĂłn humana un camino hacia la felicidad, y por tanto, es más importante la belleza del alma que la belleza del cuerpo, porque el alma pertenece al mundo de las ideas, de lo divino, pero en este mundo se encuentra atrapada en el cuerpo hasta que se libere de Ă©l con la muerte. Si dos amantes fueran capaces de elevar su amor hasta esas instancias habrĂan llegado a la perfecciĂłn.
Al igual que la gente está unida en su común humanidad gracias al amor, de esta misma forma todas las partes del universo se mantienen unidas por los lazos del amor compasivo.
Nada se le puede comparar al maravilloso milagro de encontrar con quien compartir la curiosidad insaciable de explorar, cogidos de la mano, este mundo insĂłlito y fugaz, porque el amor es despuĂ©s de todo, el itinerario que nos dirige en direcciĂłn contraria a la muerte.Â
Si usted ama a alguien y alguien lo ama a usted, aproveche el milagro de compartir ese enorme corazĂłn con ganas y vivirlo como si no hubiera mañana, y amar como si el tiempo se acabara, entregarlo todo en el primer beso y dejar que el tiempo, si todavĂa sobran minutos, se encargue del resto. Quizás es un poco cursi, pero Âżcuánto tiempo queda para seguir imaginando o más etĂ©reo aĂşn, idealizando a una persona?
Digamos en su honor, que el amor es un misterio, y que su Ăşnica evidencia es que existe, pues sin duda existe y aclara otros misterios con su poder revelador.
SĂłlo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.
pero vuelve y se levanta. Â
en una lámpara infinita. Â
Amor que surge de su propia muerte,
Ave fénix que no agoniza
sĂłlo al dolor de otro más fuerteÂ
renace una vez más de sus cenizas.
https://youtu.be/rUYnXfDbZUs
https://youtu.be/VZY82TnjP0Y