Sin Título
Hace mucho, mucho tiempo no escribía. Creo que lo que hace que empecé a desconocerme, eso, desconocerme, creo que esa es la palabra que mejor podría describir la lastimera situación en la que he terminado y de la que, con sinceridad, no tengo idea de cómo salir o por lo menos desviarme. Pareciera una calle de esas que no llevan a ninguna parte y que uno sabe que no llevan a ninguna parte y que no puede hacer nada para que lleven a alguna parte.
De hecho he empezado a sentir que simplemente ahora soy esto. Que lo que era antes en realidad no era y que siempre he sido esto y por eso me es tan difícil no serlo más. Me invade una sensación de asfixia, eso que se siente cuando el aire realmente no llega ni a los pulmones, ni a la sangre, ni mucho menos al cerebro. Y ya ni miedo me da. Al principio sí, pero ya no. El miedo se ha convertido creo que en resignación, en desesperanza y al mismo tiempo, de manera paradójica, en certeza. Y pocas cosas tan agobiantes como la certeza.
Yo estoy ahí. Quieta. Estática. Estancada. Pegada al piso. Empapada en lágrimas, tristeza y desconcierto. Reteniendo algo que se quiere alejar. Algo que en este momento tiene que estar ahí y que por eso todavía me es posible retener pero que con seguridad mañana, por más que me esfuerce en retenerlo ya no va a estar. Creo que realmente no quiero retenerlo. Siento que ya incluso esas ganas se extinguieron. Sólo queda la incertidumbre, el vacío, la sombra también desvanecida de lo que solía querer y esperar que fuera. Que fuera, pero que no fue. Y que lo que queda de esa idea es lo que continúa reteniéndome.
Pocas cosas me recuerdan lo que me producía genuina felicidad, he llegado al punto de creer que la felicidad se puede definir con el término plenitud, y creo que esas cosas sólo logran aproximarse al recuerdo de lo que creo que sentía cuando sentía plenitud.
Llegará un momento en el que con temple y convicción decida cambiar eso que ahora no soy capaz de cambiar. Eso que ahora me ocupa de lleno, que me nubla de tal manera que logra convencerme que no hay nada más que esta nube gigante repleta de paralizante blancura.
















