Dios sabe que yo no había querido enamorarme de ella. No había querido enamorarme de ninguna. Pero Dios sabe que, a pesar de todo, yo estaba enamorado aquí, en una cama del hospital…y que toda clase de pensamientos pasaban por mi cabeza. Y que me sentía maravillosamente bien.
Ernest Hemingway (via de-poesia-y-poetas)














