Me dice sos mÃo y después me suelta. Me suelta justo donde yo quiero que me agarre.

titsay

PR's Tumblrdome
RMH
Three Goblin Art

★

Kiana Khansmith

oozey mess

Jules of Nature

Janaina Medeiros
🪼
DEAR READER
NASA
Sweet Seals For You, Always

tannertan36
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
ojovivo
dirt enthusiast
h

seen from Pakistan

seen from United States

seen from Germany
seen from China
seen from United States
seen from Canada
seen from United States
seen from Australia
seen from Switzerland

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United Kingdom

seen from United States
seen from Brazil

seen from T1
seen from Hungary

seen from Singapore

seen from Italy

seen from Germany
@valentinobruno
Me dice sos mÃo y después me suelta. Me suelta justo donde yo quiero que me agarre.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Conocer a Neus se sintió como el verano.
Como estar de vacaciones y con tiempo por delante.
Como acostarte en el pasto a mirar el cielo y sus formas.
Como el sol cuando te acaricia en una tarde de invierno.
Como llegar a la cima del cerro después de una caminata larga y exigida. Pero también se sintió como estar frente a la playa con un mar embravecido. Como las olas de Ecuador que crecÃan tanto que no podÃa ver la arena desde el mar: ese miedo profundo y visceral de que me podÃa tragar. De que podÃa hacer lo que quisiera conmigo. De que estaba a su merced -yo lo sabÃa y el mar también-. Como cuando la tormenta te agarra caminando de vuelta a casa y tenés que decidir entre correr -y mojarte igual- o asumir que vas a llegar empapado -y disfrutar-. El final es el mismo, lo distinto es el proceso. Si algo aprendà es que en estos casos, luchar no tiene sentido. En el mar si te agarra la ola, dejá que te arrastre a la orilla, a lo sumo tragas un poco de agua salada.
8-3-25 Te extraño, pero no lo escribo. Tampoco ya se lo digo a nadie. A vos menos que menos, porque estoy entre que no te importarÃa, no me creerÃas, me subestimarÃas y aparte, serÃa injusto de mi parte. Te extraño pero no lo escribo porque todavÃa tengo tu voz en mi cabeza diciendo que no escribo de vos. De tanto que lo dijiste se convirtió en ley por decreto. Extrañar supongo que es parte de hacer acuso del recibo. Hacerse cargo de la ausencia. Sentir la falta, el vacÃo.
7-3-25
Hace una semana que me titila el ojo. Hace dos que como sin parar. Las últimas noches pasé más tiempo dando vueltas en la cama que durmiendo. Empecé a bruxear, algo que nunca habÃa hecho. Todo mi cuerpo está tenso. Tengo incontables sesiones con Paula en mi cabeza. Mi peor pesadilla: sólo hablo yo. Me resulta extraño que se haya convertido en un lugar en mi mente. No entiendo los hechos de mi vida en los últimos cinco años. Estoy en un limbo eterno. Tampoco entiendo lo que está pasando en el mundo pero me entristece. El 2018 fue el último año en que creÃ. Perder la fe -en algo, en lo que sea- es de las peores experiencias. Tiene cierta reminiscencia con el duelo por la muerte de mi abuela. No sé qué estoy duelando. Creer te da tranquilidad. Lo veo en las personas que creen. Te permite confiar en un destino, en una fuerza más contundente que la tuya. Me doy cuenta ahora que nunca estuve muy cómodo en mi propia piel.
Todo está en calma. Una calma tensa, apretada, asfixiante. Esa calma de verano de Lucrecia Martel. Es primero de enero del 2025 y el ruido del ventilador es la banda sonora de mi tarde. Me gusta la calma de los dÃas post fiestas. El veinticinco fue mejor que el primero, pero igual lo disfruto. Creo que son los únicos dos dÃas donde todos estamos exentos de ser productivos. Y me entrego. Miro tres pelÃculas: Saltburn (me gustó mucho), Challengers (un poco sobrevalorada), May December (buena e incómoda). Tomo coca zero, como papas fritas y tostadas con mayonesa de ajo y perejil que sobró de ayer. Cada vez que voy al baño me mojo la cabeza, la cara y el torso. También me miro, me gusta más el reflejo que me devuelve el espejo grande del living. Me detengo. La malla azul hace un buen contraste con mi piel. Tengo los hombros más marcados, igual que los brazos. Me gusta verme, pero me da vergüenza aunque estoy solo. Vuelvo al cuarto, pongo play. El cuarto huele a mi y por un instante decido que no me voy a bañar. Me gusta mi olor corporal, quiero vivir asÃ, en este dÃa tranquilo y caluroso. Extenderlo lo máximo posible. La mente silenciosa.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Me gustan las fotos en cervecerÃas con los stickers que resisten y los medio despegados. La mirada algo perdida, alcohol en la sangre y cannabis en los pulmones. Me perturban los baños que no tienen espejos, me crucé varios. Y eso que yo me miro y muchas veces no me veo. Pero no tener la voluntad de verte, eso sà que es demente.
Últimamente no me saco muchas fotos. Desde hace un tiempo en realidad. No sé muy bien a qué se debe, quizás estoy menos egocéntrico. Siempre me dio espina de mal momento personal, la falta de imagen autorreferencial. Qué sé yo. Extraño mucho tener una cámara. Sacar, editar fotos, sentir placer con el resultado final. Extraño crear. Me siento vacÃo de sentido. De sentido creativo. Quisiera hacer otro documental. Quisiera documentar. También tener una vida para documentar. Tal vez tendrÃa que irme de viaje -si pudiera. podré-, y vivir una vida divertida, con nuevas experiencias, otras culturas, paisajes de intensos colores. Darle oxÃgeno a mi luna en sagitario. El fuego sin aire no es fuego. No puede arder. Qué casa vacÃa es el cuerpo sin crear. Ahora que lo veo, que lo siento, me parece inadmisible no haberlo sabido antes. Tampoco es que sea muy avispado, en general. Igual creo que este silencio ayudó a que emergiera esta verdad. Habrá que escucharla.
Night Drive
todo cambia todo el tiempo
Hoy me pasó algo nuevo: entré a mi tumblr, pensando en releer las últimas cosas que habÃa escrito -datan de un año y pico hacia atrás- y me sorprendÃ. Me gustó lo que leÃ. Me gustó mucho. Pensé: qué bien escrito está. Y no es una sensación que suele pasarme, menos últimamente. Menos el último año que estuve haciendo intentos de notas periodÃsticas -no es lo mÃo-. No siento que haya aprendido a escribir mejor, no sentà que dieran la libertad de buscarse y expresarse. Pero aprendÃ, otras cosas, también interesantes. Fui un alumno de ocho, como toda mi vida - ¿mi techo de cristal?-. No hubo una sola persona interesante entre mis compañeros. Me sentà inspirado por tres profesorxs. Será que estoy más cerca de la edad de los segundos que de los primeros. El año pasado no escribà nada acá y poco y nada en páginas privadas. ¿Será porque estuve de bien para arriba? Tal vez perdà el hábito. Las ganas. La inspiración. El deseo estuvo puesto en otros rubros. Pero siempre el arte. El arte nos salva. Cliché. El arte siempre me salva. Verdad. En terapia, el año pasado, trabajé disfrutar del presente. Como buen nostálgico, suelo creer que todo tiempo pasado fue mejor. El veinte veintitrés fue difÃcil y atareado, pero lo disfruté al máximo. Fue un año de empezar cosas y sostener otras. No pensé mucho en este nuevo año. Tengo la sensación de que va a ser bueno. Expansivo. Tengo ganas de retomar costumbres. Escribir, por ejemplo. Veremos si lo logro.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Hace un tiempo me choqué en instagram con el perfil de Aniko, una chica que descubrà hace muchos años porque se largó a viajar como estilo de vida, cuando aún no era una opción real para todes. Menos para una mujer. Escribió varios libros también. Me gusta leerla aunque jamás compré un libro suyo. Ahora, en realidad hace meses, me suscribà a unas cartas que manda por mail. Una por mes, vamos por la quinta. Este fragmento es de su tercera carta, que recién hoy leÃ. Suelo acumularlas, esperando que llegue el momento indicado para leerlas. Afuera quiere llover, es un domingo ya anochecido. Me ilumina tenuemente la cálida luz de un velador y del otro lado, la vela del hornito, que también aromatiza. Siempre, en todas las casas por las que pasé, tuve o me hice un rinconcito asÃ. Me da paz. Últimamente no habito estos lugares, quizás porque a esta hora estoy trabajando y con la luz blanca al palo. Me gustarÃa terminar más temprano, dormirme antes, sentir que descanso a la noche. Este fragmento me gustó porque me recordó algo que para mi siempre fue una certeza: el tiempo (nuestra vida) se va a cada instante. Es fundamental ser conscientes de qué priorizamos. Este año trabajé como nunca antes y espero que el año que viene sea distinto. Me gustarÃa tener más tiempo para mÃ, para reencontrarme. Para generarme y disfrutar de estos espacios, estos rituales. Hacerme el mate, prender la velita, llenar de agua el hornito, tres gotitas de aceite esencial. En general, musica lofi o alguna tranqui que acompañe, hoy me olvidé. Disfruto de esta quietud, es creadora. Permite que sucedan cosas. Si pudiera, este año me desprenderÃa de las ataduras. Las propias, las mentales, las que me impongo en el dÃa a dÃa. Me gustarÃa cultivar más certeza para el año que viene. Este fue un año extraño, sacrificado, de energÃa densa. Ojalá el próximo sea más liviano. Ojalá, sea momento de cosecha. De renovar la tierra, sembrar otras cosas que aporten nuevos nutrientes. Que la imagen que tengo coincida con quien soy. O se acerque más. Que el pasado no me atormente. Que sea todo presente.
Hace dos meses que empecé el gimnasio. Dejé de dar vueltas y me anoté en musculación. Para qué voy a seguir esquivando si lo que quiero es eso.
Resultó la mejor forma de distención. El camino ida y vuelta en bici, el calorcito del sol sobre el cuerpo, el cansancio fÃsico que no permite desvarÃos. Cuando estoy ahà no puedo pensar ni esforzándome. En mi mente se repite como un mantra: 1, 2, 3, 4,... 8, 9 , 10. Tardé muy poco en darme cuenta lo parecido que era a una fiesta: la música al palo, las respiraciones, los jadeos, ojos cerrados, venas marcadas, uno dos tres pausa tomar agua, respiración agitada, ojos desenfrenados. Pedirle todo al cuerpo, forzar tu lÃmite, transgredirlo. A veces no puedo evitarlo y me quedo mirando, mientras me recupero y junto fuerzas para la próxima ronda. Me gusta observar los cuerpos, el esfuerzo, la pose bien hecha -qué placer- , la pose mal hecha -espero que no se lastime-. Es raro cuando te cruzas con otros ojos, el gimnasio es una actividad de ensimismamiento. Me gustarÃa sacarles fotos pero serÃa muy invasivo y no tengo ganas de preguntar. Agradezco cuando ponen techno, creo que es el dueño. Me cuesta más con otras músicas. Como en las fiestas.
Lo malo de la angustia es que sea compartida. Que ninguno se sienta en casa. Más seguido de lo que admitirÃa en voz alta me pregunto si me equivoqué trayéndonos acá. Yo puedo armar y desarmar en un segundo pero ella no. Sigo buscando la punta del hilo. Desenredar la madeja. Encontrar las agujas. Pensar el punto.
¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que digamos basta?
Cada cierto tiempo me canso de mi. Y sin embargo, no tengo otro cuerpo para habitar. Ni otra mente.
Mi cuñada hizo un festival de danza y con J la ayudamos. Me sentà increÃble, trabajando tres dÃas sin parar, durmiendo lo mÃnimo, comiendo una vez al dÃa. Estaba haciendo arte. Aunque no directamente. Estaba trabajando por algo en lo que creo: se sintió tan bien.
Descubrà el mundo de la gestión y me encantó. Pensé que trabajábamos bien con J, pero no sé si ella cree eso. Me desconcierta que puedan existir puntos de vida radicalmente distintos sobre un mismo hecho. Sin embargo, nunca lo olvido. Igual, no me ayuda con la decepción.
Hace tiempo arrastro la necesidad de luchar por algo mÃo. Hoy pensé: quizás tengo que dejar de hacer cosas por otros -ya que, aparentemente, se los hago saber y eso lo vuelve automáticamente interesado-. A fin de cuentas, quizás el otro es la excusa para no hacer algo por mÃ. No sé. ¿Si no te ayudas a crecer, cómo funciona? Estos dÃas conocà a una persona de otro planeta. Su humanidad conmovió y atravesó a todo el que tuvo el placer de conocerla. Su danza y su enseñanza tuvieron un relato ancestral. Te hace querer estar cerca suyo, absorber cada palabra, atrapar cada mirada -nunca al azar, siempre presente, intensa-. Hace veinte años está con su pareja, los dos artÃstas. Dijo: no podrÃa ser de otra forma, nunca se quejó de que viajará, al revés, entiende que mi trabajo es asÃ: el suyo es igual. Sus hijos van a una escuela de arte que no sabÃa que existÃa. Tienen la vida que me gustarÃa tener. ¿Pero qué estoy haciendo por tenerla?

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Observo el vacÃo adentro mÃo.
Empieza como un leve escalofrÃo. Un retorcijon en el estomago. Una incomodidad corporal que se abre paso por cada vena, músculo, órgano. Cuando se asienta lo podés ver: el vacÃo otra vez.
Ya lo conoces.
Nada te alcanza, ninguna experiencia gratificante dura lo suficiente: se apaga antes de que hayas podido disfrutarlo demasiado.
La imagen es un barco sin capitán en medio de un oleaje violento. Reformulo: el capitán está sentado viendo cómo gira el timón sin sentido. Las gotas golpean su rostro. Impasible. No hay nada más que agua, un barco descontrolado y un capitán ensimismado.
¿Cuánto aguanta el cuerpo viajar sin rumbo?
Algo se rompe por dentro. Quizás algo está roto hace tiempo. El agua inunda el cuerpo y se queda ahÃ, atascada.
¿La felicidad es en su esencia efÃmera?
Conocà el mejor atardecer de Salta -hasta ahora-.
Junio es un mes raro. Hace dos dÃas: el aniversario de muerte de mi abuela. Mañana: cumpleaños de mi padre y su melliza. Tres dÃas más: cumpleaños de Madre. Cinco dÃas más: cumpleaños de hermanos. Muertes y nacimientos de las personas más importantes de mi vida, de una u otra forma. Cada 16 nuevos cuestionamientos. ¿Le escribo a mi tÃa? La lucha interna entre el orgullo, más que orgullo el aprendizaje de cuando a uno no lo quieren tanto o no lo quieren bien vs el amor que uno le tiene al recuerdo de lo que proyectó en ciertos familiares cuando era niño. La muerte es una realidad más cercana cada año. Demasiados familiares queridos y adultos. Algunos, demasiado adultos. ¿Y si no los vuelvo a ver? ¿Cuántas patadas son suficientes para que uno se aleje? ¿Cuántos abrazos son suficientes para recomponer a uno? ¿Me pensará como yo lo pienso? ¿Se imaginará que quizá, soy el hijo más parecido a él? ¿Lo sabrá? ¿ValdrÃa la pena volver atrás? Borrar, si se pudiera, todo el recorrido. Hacer uno o dos cambios. Modificar todo el futuro. ¿ValdrÃa la pena? J siempre dice algo tan cruel como real: la muerte de mi padre me ahorró decepcionarme del hombre que pudo ser.