Cora soltó un ruidoso suspiro, el corazón le latía a mil por hora y casi podía jurar que estaba sudando. Corrió hasta alejarse lo suficiente de aquel lugar y se recargó en la pared. Normalmente no era la clase de chicas que se asustaban por cualquier cosa, aunque para que algo te asuste debe ser aterrador, y lo que Cora acababa de ver ciertamente estaba lejos de serlo. Cualquiera puede equivocarse de baño, cualquiera, pero no ella, ¿por qué ella? ¿Por que no podía al menos estar vacío? ¿Por qué ese chico no podía al menos estar vestido? Y es que cuando se trataba de chicos Cora era un verdadero desastre, y cuando se trataba de su anatomía.... Negó con la cabeza, colorada, tratando de sacar aquella imagen de su mente cuando se percató de que no estaba sola. Soltó una risita nerviosa, incapaz de moverse hasta no recuperar el aliento del todo.


















